La Armada destituye al comandante del 'Turia' y lo investiga por imprudencia

El cazaminas, en el carenero de Navantia, con la zona dañada protegida por plásticos. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM
El cazaminas, en el carenero de Navantia, con la zona dañada protegida por plásticos. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM

Ingenieros militares y de Navantia evalúan aún si es rentable reparar los daños del cazaminas encallado en La Manga

Gregorio Mármol
GREGORIO MÁRMOL

Un antiguo principio de la Armada, basado en preceptos de la Justicia militar, reserva para el comandante que embarranca con su buque un futuro alejado del mando y de la carrera de ascensos. Así que era cuestión de días que el capitán de corbeta Francisco Javier Miró Bujosa fuera desembarcado con deshonor del 'Turia', que el pasado 27 de agosto encalló en un arrecife artificial de La Manga del Mar Menor. El cazaminas participaba en la búsqueda y recuperación de los restos del avión C-101 estrellado el día anterior en un accidente que costó la vida al comandante del Ejército del Aire Francisco Marín.

El almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, Teodoro López Calderón, destituyó ayer a Miró como comandante del 'Turia' y lo aparta de toda jefatura mientras se investiga si cometió imprudencia al acercar el barco a la playa sin valorar todos los riesgos.

Inicialmente, la Armada achacó a malas condiciones del mar que el buque encallara en un fondo rocoso artificial que, para minimizar los efectos de los temporales, discurre en paralelo a la línea de costa.

La Justicia militar prevé hasta dos años de cárcel e inhabilitación como jefe en estos casos

No obstante, esa escollera es de sobra conocida por los navegantes pues aparece en las cartas náuticas. La Manga es, además, escenario ocasional de maniobras para adiestramiento de barcos cazaminas en la limpieza de puertos y playas en previsión de ataques terroristas. Así que de forma paralela a la investigación del siniestro aéreo, el Juzgado Togado Militar de Valencia también indaga por qué embarrancó el 'Turia' y el grado de responsabilidad de quienes lo gobernaban.

El Código Penal Militar contempla en su artículo 66 penas de tres meses y un día hasta dos años de prisión, o en su lugar «inhabilitación absoluta» para mandar buques, al marino que expusiera el suyo «a riesgos innecesarios para el cumplimiento de su misión». El 73, dentro del capítulo 'Delitos contra la eficacia del servicio', impone la misma pena a quien «perjudicare gravemente una operación militar». En caso de varada, también hay inhabilitación.

Actitud «ejemplar»

Fuentes militares recordaron que aún no están claros los motivos del accidente y destacaron el «comportamiento ejemplar» del comandante. El mando ordenó la evacuación ordenada del buque para evitar riesgos a su dotación y se mantuvo a bordo durante la semana que duró el reflotamiento y el traslado del 'Turia' al astillero de Cartagena.

Ingenieros de Navantia y de la Armada evalúan aún los daños sufridos en el casco de fibra de vidrio y poliéster, así como en los motores y equipos afectados por las vías de agua. A primera vista, según fuentes del astillero, la reparación sería «millonaria» y todo apunta a que el buque, con 19 años, será dado de baja y convertido en banco de repuestos para sus cinco gemelos de la clase 'Segura'.