Un arca de Noé para 'Pimienta'

Un grupo de voluntarios rescata a un cerdo en La Ribera de Molina, el sábado. / a. cabeza
Un grupo de voluntarios rescata a un cerdo en La Ribera de Molina, el sábado. / a. cabeza

Centenares de animales han sido rescatados de la riada gracias a la labor de voluntarios y asociaciones protectoras

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

'Pimienta' se apretaba desesperadamente contra unas cañas en un minúsculo terreno embarrado en los alrededores de Torrealta (Molina de Segura). Llena de rasguños, había sido arrastrada por la corriente, y allí habría muerto, ahogada o exhausta, si un grupo de voluntarios no la hubiese encontrado a tiempo, el pasado sábado. Ahora, esta cerdita de aproximadamente año y medio descansa, ya recuperada, en el refugio El Edén, en Las Torres de Cotillas, una auténtica arca de Noé a la que han ido a parar una veintena de animales rescatados de las inundaciones. «Nos han traído 20 gallinas, dos gallos y un erizo, además de a 'Pimienta'», enumera Adrián Rubio, el director de este santuario animal.

Perros, gatos, tortugas, cerdos, jabalíes, gallinas y caballos fueron salvados de las aguas, y ahora se recuperan en refugios

El Edén ha visto duplicado su número habitual de huéspedes, y no es una excepción. Numerosas protectoras de toda la Región se están haciendo cargo de decenas de mascotas que quedaron perdidas en mitad del caos provocado por las lluvias, y también de animales de granja o silvestres que en muchos casos han necesitado atención veterinaria.

La abogada Raquel López y su pareja, Antonio Cabeza, se lanzaron el fin de semana, junto a un ejército de voluntarios, al rescate de animales en La Ribera de Molina, una de las zonas más afectadas por las inundaciones. A pie con el agua hasta la cintura, o en balsas, accedieron hasta casas de la huerta cercadas por la inundación donde se encontraron desde caballos a burros, pasando por cerdos, gallinas, perros, gatos o tortugas. «Rescatamos a un perro que había pasado dos días enganchado con las uñas a una valla», relata Antonio. En otra casa, media decena de perros intentaban mantener el equilibrio en un sofá flotante, en medio de un salón inundado por completo. Al estar sueltos, los animales tuvieron una oportunidad para salvarse. Muchas otras mascotas que permanecían atadas en el momento de las lluvias no tuvieron escapatoria.

En total, el operativo permitió salvar a un centenar de animales, entre ellos cinco yeguas. La iniciativa surgió de colectivos animalistas y protectoras, aunque terminó contando con el apoyo del Ayuntamiento de Molina de Segura. Después de recorrer La Ribera durante todo el fin de semana, Raquel y Antonio, junto a otros voluntarios murcianos, pusieron rumbo a Orihuela, zona cero de las inundaciones que han barrido la cuenca del Segura. Allí estuvieron trabajando durante toda la madrugada del domingo al lunes.

Colonias callejeras

En Murcia, Martín Stutz también se lanzó a la calle cuando empezaron las lluvias. Recorrió Barriomar, el barrio del Carmen y Vistabella recogiendo perros y sobre todo gatos, la mayoría callejeros, para ponerlos a salvo. La organización que preside, Sindicato Animal, controla habitualmente entre 20 y 30 colonias gatunas en colaboración con los servicios municipales de Zoonosis. A los animales se les castra, para evitar que la población vaya a más, y se les vacuna. Toda esa labor se la ha llevado por delante la DANA, lamenta Stutz. «En colonias donde había 15 gatos solo quedan dos», explica. Muchos animales han muerto, y otros huyeron y están ilocalizables. Pero los voluntarios consiguieron rescatar a un buen número de felinos, y ahora Sindicato Animal hace un llamamiento para encontrar casas de acogida temporal. Los interesados pueden escribir a sindicatoanimales@gmail.com o llamar al número 615 112 674.

Algunos ya han encontrado un hogar, entre ellos seis crías recién nacidas que fueron halladas, ateridas de frío, en un portal cercano al parque de La Seda. Las lluvias no dejaron rastro de la madre.

Pero no todos los gatos rescatados son callejeros. También hay mascotas perdidas por sus dueños, sobre todo en viviendas de la huerta. Las que llevan chip están siendo ya devueltas a sus familias. El resto de animales espera en protectoras y refugios a que, después de la tempestad, llegue un futuro en calma junto a nuevos y cariñosos dueños.

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