Prisión provisional para el acusado de asfixiar a su novia de 19 años en Librilla
La Guardia Civil sospecha que el joven, de 27 años, decidió matar a su pareja ante la intención de ella de romper la relación; el investigado se acogió a su derecho a no declarar
El titular de la plaza 3 del Tribunal de Instancia de Totana decretó este miércoles prisión provisional, comunicada y sin fianza, para Quique, el joven de 27 años detenido por la muerte de su pareja, Ainhoa, de 19, tras pasar a disposición judicial por la mañana. Tras su declaración, y a la vista del contenido del atestado y los informes preliminares del Instituto de Medicina Legal, el juez acordó esta medida cautelar ante la gravedad de los hechos y la existencia de indicios racionales de criminalidad, con el fin de evitar tanto el riesgo de fuga como la posible obstaculización de la investigación o la destrucción de pruebas.
El acusado llegó a los juzgados poco antes de las diez de la mañana, vistiendo todavía el pijama de La Arrixaca, donde permaneció bajo custodia tras su arresto. El investigado se acogió a su derecho a no declarar. A las puertas le aguardaban algunos familiares de la víctima, a los cuales no se les permitió acercarse al sospechoso. Ante su insistencia por aproximarse, uno de ellos llegó a ser identificado por la Guardia Civil.
La investigación trata de esclarecer las circunstancias en las que se produjo el crimen ocurrido entre el sábado y el domingo pasado en una vivienda de la calle Totana, en Librilla. Este procedimiento se abre después de que la titular de la plaza 4 del mismo Tribunal de Instancia, de guardia en el momento de los hechos, que autorizó el levantamiento del cadáver y ordenó que se practicaran las primeras diligencias de investigación, se inhiba a favor de aquél. La causa se instruye por un presunto delito de homicidio en el ámbito de la violencia de género, cuya calificación jurídica definitiva se determinará en el curso de la instrucción.
Ninguno de los dos figuraba en el sistema VioGén
La pareja llevaba cuatro años juntos, desde que comenzaron su relación cuando Ainhoa tenía solo 15 años y aún cursaba estudios en el instituto. En los dos últimos años habían decidido convivir en el piso donde se produjo el suceso. La Guardia Civil confirmó que no existían denuncias previas ni antecedentes por malos tratos, y que ninguno de los dos figuraba en el sistema VioGén, de seguimiento y protección de víctimas de violencia machista.
Ainhoa había empezado a trabajar muy joven. Dejó el instituto a los 16 años y se incorporó al bar La Bodega, en la calle Murcia, a apenas quinientos metros de su casa. Después pasó por la cafetería Nerea —donde trabajó durante las fiestas patronales— y más tarde por un restaurante vinculado a una empresa de transporte, su último empleo. «Era una chica supersimpática, amable, muy tranquila. Nunca dio un problema», recordaba el pasado lunes la propietaria de la cafetería.
Según fuentes cercanas, Quique había intentado quitarse la vida hace siete meses. Por esas fechas, la relación con Ainhoa ya atravesaba un momento delicado. Hace unos días ella decidió romper con él. El pasado sábado, él acabó con la vida de su pareja asfixiándola en la vivienda e intentó suicidarse sin éxito tomándose un bote de pastillas.