Anpier denuncia que la instalación de renovables lleva 8 años congelada

Miguel Ángel Martínez Aroca. /LV
Miguel Ángel Martínez Aroca. / LV

La asociación de productores alerta de que está en riesgo el cumplimiento de los compromisos de España con la UE para 2020

EP MADRID

La potencia de energías renovables en España lleva ocho años congelada y pone en riesgo los compromisos de 2020, según la Asociación Nacional de Productores Fotovoltaicos (Anpier), que preside el murciano Miguel Ángel Martínez Aroca.

En su estudio anual sobre el sector, Anpier pone de manifiesto que la evolución de la potencia fotovoltaica en España ha estado íntimamente ligada a los distintos desarrollos normativos y a la seguridad jurídica existente bajo cada entorno regulatorio.

En este sentido, indica que los continuos cambios regulatorios retroactivos y la moratoria renovable socavaron el interés de los inversores, que ante la inseguridad jurídica del sector renovable español decidieron derivar sus inversiones a sectores y países con una regulación más estable. «Esta parálisis podría derivar en incumplimiento de los objetivos de penetración de renovables adquiridos con Europa», advierte la asociación.

Asimismo, señala que, a causua de la inseguridad jurídica y de las restricciones normativas, España solo alcanza un 1% del total de potencia fotovoltiaca mundial.

Para paliar esta situación y aprovechando la reducción de costes de las tecnologías de estos últimos años, el Gobierno estableció un sistema de subastas que tenía como objetivo la puesta en marcha de nuevas instalaciones.

La asociación precisa que la ausencia de mayor potencia renovable en España ha supuesto que el precio medio final de la energía en el mercado español fuera en 2017 un 25% superior al del año precedente.

El 70% de la potencia renovable en España -sin considerar la gran hidráulica- se localiza en manos de 17 empresas. Frente a la concentración existente en la eólica y termosolar, la solar fotovoltaica es la tecnología más atomizada en número de propietarios.

No obstante, durante los últimos años se ha observado cómo la potencia comienza a ser agrupada por algunas compañías y grandes fondos de inversión.

Según Anpier, esta reestructuración ha sido consecuencia de los diversos ajustes retroactivos, que han derivado en problemas de solvencia e incluso en la quiebra de muchos pequeños propietarios, los cuales se han visto obligados a vender sus instalaciones a precios muy bajos.

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