La rocambolesca historia del viaje de los trajes del Villa de Alhama a las islas Azores

Grupo Folklórico Villa de Alhama./LV
Grupo Folklórico Villa de Alhama. / LV

La última actuación del grupo les está produciendo un auténtico dolor de cabeza

FRANCISCO ESPADASAlhama de Murcia

En estos días de la feria de Murcia, visitando los huertos del Malecón se encuentra en una de sus esquinas a los componentes del Grupo Folklórico Villa de Alhama, los mismos que cada año montan su huerto gastronómico y que hacen las delicias de los comensales que les visitan para deleitar su paladar con los tradicionales michirones, pisto, zarangollo o los populares paparajotes entre otros productos de nuestra tierra.

Este año la cara de su Director y a la vez recientemente nombrado también Presidente, Blas Pérez, conocido popularmente como «La Postiza Atómica» se observa con signos de cansancio y preocupación, ya que la última actuación del grupo, en este caso en las islas Azores y en representación de la Región de Murcia y de España les está produciendo un auténtico dolor de cabeza.

A principios del pasado mes de agosto los 30 componentes que viajaban al festival se afanaban en preparar el equipaje para partir direcciona las islas lusas para participar en el conocido festival Folk Azores en su 34 edición, que se celebró entre el 12 y el 19 de agosto.

Una de las decisiones que tomaron fue la de enviar su equipaje para las actuaciones –dos trajes de cada uno de los componentes así como las guitarras y otra serie de instrumentos-, en tres baúles de 50 kilos cada uno a través de una empresa especializada y por barco, ya que no les dejaban facturar ese equipaje en su vuelo.

Todo ese material, se facturaba seis días antes de partir hacia el archipiélago en avión, pero el director del grupo, temeroso de tan preciado equipaje y con el número de envío decidió preguntar por los baúles de su grupo, con la sorpresa de que los dos trajes por componente, combinables y con el color rojo corporativo del grupo más las guitarras no habían llegado a buen puerto, material valorado en más de 60.000 euros, además del valor sentimental, lo que hizo que cada componente se llevara en su maleta otro tradicional traje por si acaso, pero no el oficial para estos eventos internacionales.

Con la duda de si estarían en su destino los trajes y guitarras, llegó la expedición murciana y española a su destino, comprobando in situ que su envío se encontraba en paradero desconocido. Resignados comenzaron las actuaciones, con un solo traje para más de una semana de actuaciones y con el temor de haber perdido su preciado atuendo oficial y con las guitarras prestadas por la organización del evento.

Cuentan que una de las mañanas, Blas, con su impronta habitual se levantaba y sin ni siquiera desayunar tomaba un taxi y se dirigía a la consigna portuaria, con la finalidad de seguir indagando el paradero de sus baúles.

«Estaba ya desesperado e indignado, me decían que no existía ese número de referencia de embarque o que desconocían su paradero, aquella mañana me cambio el destino. Al llegar a las oficinas me atendía un señor, el mismo que me reconoció de la noche anterior, nos vio bailar en su pueblo y se acordó de mí», señalaba Blas Pérez

Asegura el director del grupo que este señor de la consigna se interesó por el asunto y comenzó a buscar el paradero de sus trajes e instrumentos. Esta persona les informaba días después que sus ansiados equipajes aún estaban el Lisboa, los mismos que al día de hoy, finalizado el festival y de regreso a España el grupo, se encuentran en las Azores y a la espera de que la compañía los devuelva para Alhama de Murcia, «estamos en contacto con el hombre que me reconoció, gracias a su interés, con el que aún estoy en contacto, y parece que todo llegará a buen puerto», puntualizaba Pérez, mientras dirigía a sus compañeros de grupo, pero en este caso en Los Huertos del Malecón, con buen sabor gastronómico en las calurosas noches de la feria murciana, pero con el sinsabor de no poder haber mostrado sus trajes huertanos oficiales en las islas Azores.

La próxima meta artística del Villa de Alhama es la de asistir a un festival en Panamá en 2020, y con la interrogante de cómo llevar su vestuario e instrumentos. «Cada viaje es una historia diferente», matizaba el director y presidente del grupo Villa De Alhama, el mismo que el próximo año cumplirá 35 años de historia

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos