Preocupación vecinal por las reiteradas fugas de menores inmigrantes de la Casa del Ral

Uno de los monitores desarrolla una actividad con los menores. / CARM
Uno de los monitores desarrolla una actividad con los menores. / CARM

De los 41 chicos a los que se les dio acogida en el edificio de Cáritas, solo quedan 25 tras registrarse varios episodios de huidas

PACO ESPADASAlhama de Murcia

La preocupación se ha disparado en las últimas semanas entre los vecinos de Alhama de Murcia por la presencia inusual de agentes de la Policía Nacional, y todo por un frecuente ir y venir a la conocida como Casa del Ral. Todo comenzó el pasado 22 de septiembre, cuando la Comunidad Autónoma, responsable de la gestión de los menores inmigrantes que en las últimas semanas habían llegado hasta las costas de la Región, alojó en dicho edificio, cedido por Cáritas, y conocido como la Casa del Ral o Casa de Espiritualidad, a los menores magrebíes.

En principio eran 41 a los que se les dio acogida, pero en esas instalaciones, a las que los menores denominan como «el hotel», tan solo quedan en la actualidad 25 de ellos. Y es que se han producido varios episodios de fuga, lo que ha hecho que en ocasiones se hayan visto efectivos de las fuerzas de seguridad buscando a algunos de los fugados, asunto que ha creado cierta desconfianza entre vecinos de la zona. Solo se han registrado cuatro bajas voluntarias.

Uno de estos casos se dio hace apenas unos días, cuando un joven que esperaba en su turismo en el cruce de semáforos del Ral se vio abordado por un grupo de chicos magrebíes que le pedían que les dejara montar en el vehículo. Este vecino se vio apurado y decidió acelerar su turismo, saliendo rápidamente del semáforo. Esta situación la comunicó en el cuartel de la Guardia Civil, donde compareció e informó de lo sucedido pero no llegó a denunciar.

Un joven alertó a la Policía de que varios intentaron abordarlo en su coche en un cruce

Desde la Policía Local reconocen que son varias las ocasiones en las que se les ha informado de las denuncias que se han realizado sobre dichas escapadas de algunos de los menores de la casa residencial, que a veces han sido encontrados por los agentes en aéreas de descanso de la autovía del Mediterráneo.

Localizados en Murcia

Incluso, «la Policía Local de Murcia ha localizado a algunos de estos jóvenes en la capital y los ha traído de nuevo hasta Alhama», reconoce el propio oficial jefe de la Policía de Alhama, José Alfonso Toral, el mismo que aclara que «nunca se han producido conatos de resistencia por estos niños». Fuentes de la Consejería de Igualdad de Oportunidades destacan que estos chavales se pueden marchar por su propia voluntad, «es un centro de Protección de Menores, son niños de otros países que inician un proceso de migración en solitario, sin adultos que los acompañen, por lo que se encuentran en desamparo y tienen derechos, por tanto como entidad pública tenemos la obligación de protegerlos», señalan.

«Cuando un niño se marcha por su propia voluntad actuamos como cualquier padre o madre responsable, interponiendo denuncia de desaparición (no de fuga, no están privados de libertad), y se buscan por las fuerzas de seguridad para que no sufran ningún daño», manifiestan desde la Consejería.

Así, una portavoz de la Administración regional puntualiza que se estudian los casos de todos los residentes para comprobar su procedencia y si verdaderamente son menores de edad, como ellos aseguraron cuando llegaron a suelo español.

La gestión del centro está a cargo de la Fundación Antonio Moreno, antes denominada como Arcos del Castillo. Contratada por la Comunidad Autónoma, en total, se encuentran adscritos a esta instalación 35 profesionales, repartidos entre educadores, trabajadores sociales, psicólogos, auxiliares educativos y personal de cocina, supervisados por una psicóloga de la Dirección General de Familia y Políticas Sociales.

Sin vigilancia habitual

El inmueble no cuenta con vigilancia, habitualmente, aunque en ocasiones sí ha habido seguridad de la Comunidad Autónoma, en este caso para proteger a los menores «de posibles entradas o intromisiones en la intimidad de todos los allí alojados», matizan.

Y añaden que el futuro de esto jóvenes inmigrantes está ligado a la circunstancia de cada menor. «En primer lugar se informa al consulado de su país de procedencia para determinar si se puede tramitar la reagrupación del menor con su familia de origen en su propio país», señalaban desde la Consejería. «En el caso de que ello no sea posible, las alternativas dependen del entorno del menor; algunos se marchan con familiares que vienen a buscarlos y otros se quedan hasta su mayoría en nuestros centros de media y larga estancia, donde se trabaja por su plena inserción», matizan desde Familia e Igualdad de Oportunidades.

En la actualidad el número de menores en los centros de acogida regionales es de 152 de origen argelino, que han llegado en patera a la Región, y 163 de otras nacionalidades, siendo el total de menores atendidos en este año de 403.