Una escena que representaba el secado de pimientos gana el concurso de Los Mayos en Alhama

Mayo ganador del primer premio./P. E.
Mayo ganador del primer premio. / P. E.

El segundo premio fue a parar a la Peña El Pico, que recordaba los antiguos talleres de costura, mientras que el tercero de los premios se lo llevaba el mayo del Grupo de Coros y Danzas Virgen del Rosario

PACO ESPADAS

Las calles de Alhama se volvieron a llenar de corremayos este domingo para visitar a las escenas costumbristas que representan los peleles de trapo con diferentes escenas de la sociedad. Estos Mayos, un total de 23, se han instalado en calles, plazas y jardines de la localidad, en esta segunda edición con el distintivo de Interés Turístico Nacional.

Este año el premio otorgado por el jurado fue para el mayo realizado por el grupo Pasajeros Al Tren. Se trata del primer mayo que se suele ubicar en la plaza de La Américas y este año representaba una impresionante escena costumbrista que recordaba el secado de los pimientos de bola o ñoras en las antiguas eras y barracones que se encontraban en la localidad.

El segundo premio fue a parar a la Peña El Pico, que recordaba los antiguos talleres de costura, mientras que el tercero de los premios se lo llevaba el mayo del Grupo de Coros y Danzas Virgen del Rosario, con la representación de la vida cotidiana de la plaza de un pueblo en tiempos pasados.

El premio Juan Andreo al mayo más crítico era para la familia Pardo, que denunciaba el mar de plástico que invade los mares y océanos. Por último, el premio al Más Tradicional, fue para el mayo de Bodega Los Cabezos.

En los últimos años se está fomentando tanto por el Consistorio como por los colegios la recreación de mayos entre los niños. Los premios fueron para el CEIP Ginés Díaz -San Cristóbal, Ludoteca Municipal y Familia Valera García.

Otra de las novedades con un éxito total fue la celebración del encuentro de cuadrillas en la plaza de abastos. Para finalizar la mañana, en un ir y venir de vecinos y foráneos con un sonido peculiar que emitían sus trajes de corremayos, la concejalía de Festejos encargaba una paella para 1.500 comensales, es decir, los corremayos, paella de la que no quedó ni un solo grano.