Un vecino de Alhama usaba la tarjeta de un discapacitado para aparcar

Un vecino de Alhama usaba la tarjeta de un discapacitado para aparcar

La Policía Local comprobó que empleaba la acreditación de una persona con movilidad reducida que le había contratado como chófer

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍA

No tenía problemas para aparcar porque se valía supuestamente de una tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida. La Policía Local de Alhama de Murcia identificó a un vecino de la localidad, de mediana edad, por el presunto uso indebido de esta acreditación que estaba a nombre de otra persona, afectada por una discapacidad.

La investigación, según fuentes policiales, se inició a raíz «de varias quejas vecinales» sobre el citado fraude. La Policía Local hizo un seguimiento a este vecino y comprobó que ejercía de chófer de un discapacitado de Alhama, que era el titular de la tarjeta. Las pesquisas policiales les permitieron comprobar que el sospechoso, cuando no trabajaba de conductor para esa persona, seguía empleando la acreditación de minusválido para aparcar. De hecho, a las 18.40 horas, del 20 de septiembre, una patrulla observó que este hombre estacionó un turismo en una plaza reservada para minusválidos en la avenida Juan Carlos I.

Los agentes se acercaron al vehículo y comprobaron que en el salpicadero había una tarjeta para personas con movilidad reducida, pero, según fuentes policiales, estaban «ocultos los datos personales de su titular». Buscaron por la zona al dueño del turismo y le instaron a que les enseñara la acreditación. Fue entonces cuando comprobaron que «no se correspondía con el titular de esta». Los policías le preguntaron por qué estaba usando una tarjeta para personas con movilidad reducida sin ser el titular, y el infractor les explicó que «pertenece a mi jefe».

Diligencias al juzgado

La Policía Local, en sus diligencias, hizo constar que «no es la primera vez que hace uso de esta tarjeta sin ser el titular y sin transportar a la persona con movilidad reducida, hecho que ya nos habían trasladado vecinos del municipio». Las diligencias fueron remitidas a los juzgados de Murcia «por si observase indicios de un delito por un uso fraudulento de un documento público oficial».

Además, se intervino la tarjeta y se envió al Ayuntamiento, lo que ahora puede dar lugar a su cancelación, y por tanto, a su pérdida por parte del discapacitado que contrató a este vecino.

 

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