Aldeguer niega la mayor: «La contaminación del Mar Menor no se debe a las desaladoras»

Manuel Aldeguer (centro), ayer, haciendo cola para entrar en la Ciudad de la Justicia. / Vicente Vicéns/AGM
Manuel Aldeguer (centro), ayer, haciendo cola para entrar en la Ciudad de la Justicia. / Vicente Vicéns/AGM

El excomisario de Aguas afirma, como imputado, que ignoraba que hubiera plantas ilegales y que vertían al Albujón

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

El excomisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Manuel Aldeguer, se despachó ayer de un plumazo las conclusiones de una gran cantidad de informes de los más prestigiosos organismos científicos y de varias universidades y, al prestar declaración como imputado por el 'caso Topillo', afirmó literalmente que «la culpa del mal estado del Mar Menor no es de las desalobradoras». Eso sí, a la hora de ofrecer una explicación medianamente razonable aa la extrema eutrofización que afecta a la laguna -con una proliferación desmesurada de microalgas, que son las que producen el efecto conocido como 'sopa verde'- Aldeguer no pudo ir más allá de la especulación -«influye también la minería», dijo- e incluso rozó la ciencia ficción: «Podría deberse a algún producto que se podría haber utilizado para acabar con las medusas».

La declaración prestada por Manuel Aldeguer, en calidad de imputado, sorprendió a buena parte de los presentes -la mayor parte, abogados de las defensas y de las acusaciones- por el extremo grado de desconocimiento que mostró sobre cuestiones que afectan directa o indirectamente a la labor de la CHS, donde prestó servicio como comisario de Aguas entre 2004 y 2012. De hecho, empezó asegurando que «apenas tengo conocimiento del Mar Menor, salvo la información que tiene cualquier funcionario de la calle por la prensa». Y seguidamente señaló que «nunca tuve noticias de que hubiera plantas desalobradoras funcionando ilegalmente», como también dijo ignorar que Coag, en el año 2008 hubiera presentado al organismo de cuenca un listado de plantas desalobradoras geolocalizadas, con el propósito de que se iniciara un proceso de regularización.

Más todavía, cuando la magistrada que instruye las diligencias por la contaminación del Mar Menor, Miriam Marín, le mostró un recorte de 'La Verdad' en el que Aldeguer aseguraba en 2008 que había «900 desaladoras trabajando a toda máquina para combatir la sequía», negó también la mayor y afirmó no recordar que hubiera facilitado esos datos. Señaló que quizás el periodistas había escuchado «algo sobre los pozos que se barajaba abrir», pero en ningún caso de su boca.

«Este año hice unas fotos en la Rambla del Albujón y estaba magnífica la vegetación y el agua que llegaba al Mar Menor era clara y transparente como la de las botellas»

Tampoco le arredró que el fiscal le mostrara un escrito con su propia firma, de febrero de 2005, en el que se afirmaba que los vertidos de salmuera estaban yendo a parar a la ramblas del Albujón y Miranda. «Yo llevaba solo unos meses en el cargo y no todo lo que firmaba lo había redactado yo», indicó para excusar una vez más su ignorancia al respecto.

Incluso volvió a desmentir a los informes científicos al sostener que «cuando las plantas desalobradoras están en marcha no hay un incremento de vertidos. Su puesta en marcha no comporta un incremento de nitratos al Mar Menor, porque, por el contrario, todo lo que va por la red de salmueroductos a la planta desalobradora de El Mojón no llega al Mar Menor».

Panorama idílico

Cuando la juez y el fiscal le hicieron ver que esa red de salmueroductos no funcionaba y que acababa vertiendo en la Rambla del Albujón, aseguró desconocer esa circunstancia e hizo una descripción casi idílica de esa zona. «Este año hice unas fotos en la Rambla del Albujón y estaba magnífica la vegetación y el agua que llegaba al Mar Menor era clara y transparente como las de las botellas. En el entorno había pescadores de caña sacando mújol».

Sobre las razones por las que no se abrieron expedientes de detección de desaladoras ilegales y posterior sanción, manifestó que nadie denunció esos hechos en su día y que en sus años en la Comisaría de Aguas el principal problema era «la sequía atroz» que sufría la Región, por la que existía una gran presión social, y los vertidos fecales a la laguna. «No se dieron órdenes o instrucciones por parte de la Comisaría de Aguas para hacer inspecciones porque no se conocía que hubiera ilegalidades».

«La salmuera no aporta más nitratos», comentó a modo de resumen. Y añadió, restándole importancia a la red de instalaciones ilegales, que «las plantas desalobradoras están dispersas por todo el campo de Cartagena, no están concentradas. Son pozos pequeñitos. El problema de la contaminación no se produce por las desaladoras».

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