Alargando huesos por ordenador

César Salcedo y Miguel Almonacid, en La Arrixaca. En primer plano, un fijador externo hexápodo al que se le han incorporado sensores. / N. GARCÍA
César Salcedo y Miguel Almonacid, en La Arrixaca. En primer plano, un fijador externo hexápodo al que se le han incorporado sensores. / N. GARCÍA

La Arrixaca y la UPCT buscan mejorar la precisión de los sistemas que se usan para corregir deformidades

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

Corrigen deformidades y alargan tibia, fémur o húmero mediante la ayuda de un programa informático que calcula con precisión milimétrica la rotación y ángulo de cada una de las patas de los fijadores que se utilizan para hacer crecer al hueso en la dirección deseada. Así trabajan los traumatólogos de la Unidad de Ortopedia Infantil y la Unidad de Patología Séptica y Reconstrucción de La Arrixaca, ambas de referencia nacional, cuando se encuentran ante un caso especialmente complejo e imposible de abordar mediante los fijadores tradicionales.

Estos sistemas ayudados por ordenador son los denominados fijadores circulares hexápodos. La Arrixaca empezó a utilizarlos hace cinco años, cuando solo era posible encontrarlos en hospitales de Madrid y Barcelona, y de esta técnica se han beneficiado ya nueve pacientes, explica César Salcedo, jefe de la Unidad de Ortopedia Infantil. En la mayoría de los casos se ha usado en niños con complejas deformidades en miembros inferiores, aunque también se han beneficiado dos adultos que sufrieron graves traumatismos como consecuencia de accidentes laborales.

Ahora, La Arrixaca busca dar un paso más gracias a la ayuda del departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT). El objetivo es mejorar estos fijadores mediante el uso de sensores que permitan controlar diariamente si el hueso está alargándose y corrigiendo su ángulo en la dirección adecuada. Un trabajo fin de grado de Laura Valdez, mediante la dirección del profesor Miguel Almonacid, ha permitido elaborar un prototipo y comprobar su funcionamiento. Se trata solo de un primer paso. Todavía no puede aplicarse a los pacientes porque primero habría que llegar a un acuerdo con alguna casa comercial, pero, sin duda, el futuro de esta tecnología avanza en esta dirección.

El equipo que dirige César Salcedo ha utilizado ya en nueve pacientes estos sistemas de fijación con soporte informático, que el proyecto de la Politécnica pretende perfeccionar

Casos muy complejos

La Unidad de Cirugía Ortopédica Infantil de La Arrixaca, que dirige César Salcedo, es centro de referencia del Sistema Nacional de Salud (CSUR), junto a otros cinco hospitales repartidos por toda España. A Murcia llegan casos extremadamente complejos, tanto del resto de la Región como de otras comunidades autónomas. Al año, entre 25 y 30 niños son intervenidos de graves deformidades mediante el uso de fijadores externos circulares. Este es el sistema habitual para abordar estos casos. Se realiza una osteotomía, un pequeño corte en la zona del hueso donde se coloca el clavo que sirve de anclaje del fijador y, a partir de ahí, se procede a alargar cada día hasta un milímetro la tibia, el fémur o el húmero. Es un proceso largo y arduo, que en ocasiones permite hacer crecer el hueso hasta 12 o 14 centímetros en total.

Pero los fijadores externos circulares no siempre permiten corregir el problema. «Hay casos en que nos encontramos con un hueso acortado y, además, con varias deformidades», explica César Salcedo. Por ejemplo, el paciente presenta genu valgo (cuando la pierna se encuentra desviada, formando un ángulo hacia fuera con respecto al eje frontal) o genu varo (la situación contraria). «Cuando hay acortamiento y varias deformaciones, es cuando utilizamos el fijador externo circular hexápodo», aclara Salcedo.

Estos fijadores cuentan con seis patas o columnas que permiten ir corrigiendo el ángulo del hueso al tiempo que lo alargan. Un programa informático establece la planificación diaria, con la rotación exacta de cada una de las patas. «Es un cálculo milimétrico, pero el problema es que la adaptación de las patas del fijador, a partir de esa plantilla, se hace de forma manual. Al paciente se le dan las indicaciones y tiene que ir siguiéndolas. Periódicamente, vienen a la consulta para comprobar cómo va el proceso y muchas veces nos encontramos con que se han producido errores que hay que corregir», explica César Salcedo. En estas situaciones, se vuelven a incluir los datos en el ordenador y de nuevo se establece una planificación.

Mayor control

Es aquí donde entra en juego el proyecto que desarrolla la UPCT. Si el fijador externo hexápodo incluyese sensores que recogiesen diariamente la rotación de sus patas, el médico e incluso el propio paciente podrían comprobar en el ordenador si han seguido correctamente las pautas. «Esto permitiría corregir los errores de forma inmediata, lo que haría más sencillo el proceso», señala Salcedo.

Habrá que esperar, sin embargo, a que alguna empresa incorpore estos sensores, que de momento se han probado en un prototipo. César Salcedo está convencido de que este es el futuro: las nuevas tecnologías aplicadas a la medicina para lograr resultados más precisos y con menor margen de error.

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