Las 349 familias estafadas con el cordón umbilical de sus hijos recibirán 10.000 euros

El ahora condenado por la estafa de los cordones umbilicales, Raúl Conejero, durante el juicio. /LV
El ahora condenado por la estafa de los cordones umbilicales, Raúl Conejero, durante el juicio. / LV

El tribunal obliga a compensar a las víctimas por los daños morales sufridos al saber que las células madre de los bebés no se conservaron y acabaron en la basura

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZMurcia

Las 349 familias, en su mayor parte de Murcia, pero también de otras provincias del sureste español, que se vieron estafadas entre los años 2009 y 2011, cuando contrataron la crioconservación de células madre de sus hijos recién nacidos y descubrieron, tiempo después, que los cordones umbilicales que las contenían habían sido arrojados a la basura, recibirán ahora 10.000 euros en concepto de daños morales. Igualmente recuperarán las cantidades que abonaron en su día por ese servicio y que oscilan entre los 1.900 y los 2.200 euros.

Así lo establece la Audiencia Nacional en una sentencia, notificada ayer a todas las partes del proceso, conocido popularmente como la 'trama de los cordones umbilicales' o 'de las células madre'. Esta resolución condena a cuatro años y medio de prisión al principal responsable de la estafa, Raúl Conejero, además de actuar contra una mercantil que utilizó para cometer el fraude, Representaciones Biomédicas del Levante SL, que ha sido declarada responsable civil directa de los daños, y contra los laboratorios Stem Cell como responsables civiles subsidiarios.

El fallo establece la responsabilidad civil subsidiaria de los laboratorios Stem Cell al estimar que el ahora condenado actuó no como un mero agente comercial, sino como un auténtico representante de la compañía sanitaria

El letrado Evaristo Llanos Sola, que ha llevado la representación legal de varios de los damnificados, expresó su satisfacción por la resolución judicial y, especialmente, por el hecho de que se haya declarado la responsabilidad civil subsidiaria de esos laboratorios médicos, Stem Cell, pues esta cuestión concreta constituía la parte más compleja del procedimiento. De hecho, el tribunal ha acabado asumiendo la tesis defendida por este penalista en su informe definitivo, en el que expresó su convicción de que Raúl Conejero no actuaba como un mero agente comercial de Stem Cell, sino que ejercía como un auténtico representante de la mercantil y que con ello obligaba a Stem Cell a responsabilizarse de su actuación y a adoptar medidas ante las actuaciones irregular en las que incurrió. En la primera sesión del juicio, el acusado Raúl Conejero confesó su responsabilidad en los hechos y se conformó con una pena de cuatro años y medio de prisión por delitos de estafa y falsedad documental. Básicamente, admitió los cargos que le atribuía la Fiscalía, que consistían en que, tras contratar con las familias la conservación de los cordones umbilicales con el objetivo de poder afrontar en un futuro posibles enfermedades -como una leucemia-, este representante de una compañía sanitaria acababa no cumpliendo con los compromisos adquiridos. Y ello, bien porque no enviaba el material biológico al laboratorio donde se debían conservar esas células madre, bien porque no pagaba a una tercera empresa, ubicada en Alemania, los costes de la conservación de las muestras. Con lo cual esta acababa por destruirlos.

Simulaciones de firmas

Además, Conejero «simulaba la firma de los médicos de los laboratorios, en certificados con los resultados de los análisis de células madre de sangre del cordón umbilical extraído durante el parto», según explicó el fiscal en su momento. A la vez contrató a una persona, «quien desconocía la verdadera actividad del acusado», para que confeccionara distintas páginas web y dominios «con los que simular la existencia de una empresa con solvencia dedicada a la crioconservación de células madre».

El ahora ya condenado, que cobraba entre 1.800 y 2.200 euros por el servicio, había atesorado experiencia en esta materia porque estuvo trabajando para la empresa Stem Cell S. A, especializada en preservación de muestras biológicas. Todo ello le permitió consumar una estafa cuya cuantía total rondó los 700.000 euros.

La sentencia notificada ayer por la Audiencia Provincial abre la vía a que las familias estafadas no solo puedan recuperar el dinero que en su día abonaron por conservar las células madre de sus hijos, sino también para que puedan ser compensadas económicamente por los daños morales sufridos.