El aeropuerto recibe luz verde de la comisión ambiental para operar en enero

Presentación del aeropuerto de Corvera, el pasado mes de julio. /Vicente Vicéns / AGM
Presentación del aeropuerto de Corvera, el pasado mes de julio. / Vicente Vicéns / AGM

Técnicos de las tres administraciones aprueban las medidas de protección del entorno, que incluyen un plan de aislamiento acústico

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Uno de los procesos más complejos al que deben enfrentarse los proyectos de infraestructuras, como es el plan de medidas correctoras y de protección del medio ambiente, ha sido superado esta semana por el aeropuerto de Corvera. Los miembros de la Comisión de Seguimiento Ambiental autorizaron el martes, en la parte que les compete, la puesta en servicio del aeropuerto a partir de enero tras superar los requerimientos que recoge la declaración de impacto. Aena y las administraciones implicadas han puesto en marcha todos los planes exigidos para proteger el entorno.

«La Comisión de Seguimiento determinó que el aeropuerto internacional Juan de la Cierva es respetuoso con el medio ambiente», destacó la Consejería de Fomento, en el sentido de que los organismos de control dieron su visto bueno al cumplimiento de las medidas de protección ambiental para la conservación de los suelos y de la vegetación; así como al sistema hidrológico y de la calidad de las aguas. Incluyen además la salvaguarda de la fauna, la defensa contra la erosión, la recuperación ambiental y la integración urbanística. Asimismo, el aeropuerto ha redactado los planes de ruidos, y de protección atmosférica y vigilancia de la calidad del aire. También hay medidas específicas para preservar el patrimonio cultural. La Consejería indicó que parte de estas medidas se aplicaron en la fase de obras, y otras tendrán vigencia y continuidad durante la explotación de las instalaciones.

En esta comisión participan el Gobierno regional a través de las consejerías de Fomento e Infraestructuras y de Empleo, Universidades y Medio Ambiente; la Dirección General de Biodiversidad y Calidad Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica, la Dirección General de Aviación Civil, los ayuntamientos de Murcia y Fuente Álamo y el gestor aeroportuario.

Rambla de Corvera

El aeropuerto cuenta con dos declaraciones de impacto ambiental favorables de los años 2003 y 2010, emitidas por las secretarías de Medio Ambiente y de Cambio Climático del Gobierno central. Además de los planes que ha tenido que elaborar para proteger el medio ambiente, la concesionaria del aeropuerto también debe hacerse cargo de la gestión y mantenimiento de las balsas de laminación de la rambla de Corvera; así como del encauzamiento de otros lechos que se encuentran alrededor y bajo las instalaciones, junto a una red de saneamiento que termina en la pedanía de Valladolises.

Cuando arrancó el proyecto del nuevo aeropuerto, el Plan Director hizo una evaluación preliminar de los terrenos y de las diversas infraestructuras y accidentes orográficos de la zona de emplazamiento, y señaló que no existe concentración de industrias, ni tampoco grandes núcleos urbanos. Dedujo que el efecto de contaminación sobre el entorno «no posee ninguna característica singular y puede ser considerado como normal».

Huella de ruidos

En relación a los ruidos, la Comisión de Seguimiento también ha autorizado el plan de protección y de aislamiento acústico. La huella de ruidos prevista en el Plan Director, que aprobó en su día el Ministerio de Fomento, apunta que los núcleos urbanos más próximos al aeropuerto no sufrirán los efectos del sonido de las aeronaves. En el horario diurno de actividad, las huellas de ruido serán de 60, 65 y 70 decibelios, según una escala de mayor a menor distancia de la pista. Por la noche, oscilarán entre 50 y 65. Los valores máximos permitidos por la ley son de 65 decibelios de día y 55 de noche.

De los cuatro núcleos habitados más próximos al aeropuerto, el de Los Martínez del Puerto -a 1,5 kilómetros- está al límite del nivel de ruido máximo permitido. Valladolises se encuentra a 2 kilómetros y Corvera a 3,5 kilómetros. La anterior concesionaria, Aeromur, informó de que solo ocho o diez casas aisladas están dentro de la huella de ruido, y sobre ellas había que adoptar medidas correctoras para minimizar su impacto. El Plan Director recomendó adquirir o recalificar terrenos próximos al aeropuerto para que no tuvieran uso urbanístico y residencial, y evitar así el impacto de los ruidos.

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