Los 23 acusados de integrar la mayor red de peleas de perros afrontan peticiones de hasta 780 años

Un policía atiende a un can tras la redada en Tenerife de 2017./ cnp
Un policía atiende a un can tras la redada en Tenerife de 2017. / cnp

La Fiscalía les atribuye delitos de maltrato animal y organización criminal por la operación de 2017 que permitió liberar a 230 canes en varias provincias, incluida la de Murcia

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

¿Asesinos en serie? ¿Autores de un sangriento atentado terrorista? ¿Quizás depredadores sexuales con numerosas víctimas menores de edad a sus espaldas? Si hubiera que adivinar qué delitos han cometido presuntamente los protagonistas de esta información para ser merecedores de tan elevadas peticiones de condena, que no en vano alcanzan en algunos casos los 70 años de prisión, probablemente muy pocos serían capaces de acertar. Pero sí, se trata de una acusación de maltrato animal. En un país como España, donde no existe una gran tradición en la persecución de la brutalidad ejercida contra los animales y en el que la legislación que castiga determinadas prácticas de este tipo es bastante reciente, sorprende sin duda que supuestos organizadores de peleas de perros vayan a sentarse en el banquillo con solicitudes de cárcel que superan ampliamente el medio siglo. Y ello a pesar de que las prácticas que se les atribuyen basten para poner boca abajo incluso los estómagos menos sensibles.

Las diligencias impulsadas por el juzgado de Instrucción número 3 de la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz, iniciadas en 2016 a partir de las averiguaciones efectuadas por agentes del Grupo de Medio Ambiente de la UDEV Central de la Policía, acaban de concluir con un auto por el que van a ser conducidos a juicio los presuntos 23 integrantes de una organización dedicada a las peleas de perros, la mayor red de este tipo que se ha desmantelado nunca en España.

LA JERGA DE LAS RIÑAS DE CANES

Fiesta privada
Encuentro clandestino de un número reducido de personas para celebrar una sola pelea de canes, dos a lo sumo.
Convención
Encuentro clandestino de un número más amplio de personas para celebrar varias peleas, en el que incluso se cobra entrada.
Contrato
En el que se pactan las condiciones de la pelea (sexo del animal, peso máximo).
Forfait
Penalización económica que se impone a quien incumple alguna cláusula.
Puntos
Árbitro o encargado de dirigir la pelea entre canes.
Referee
Encuentro clandestino de un número reducido de personas para celebrar una sola pelea de canes, dos a lo sumo.
Kennel
Marca de la perrera o referencia a un criador -significa perrera en inglés-. A modo de ejemplo, el presunto líder de la trama murciana operaba bajo la denominación Polvarea Kennel.
Keep
Conjunto de actividades dirigidas a la preparación de un perro (alimentación, entrenamiento, administración de sustancias dopantes...).
Champion
Perro con tres combates ganadores consecutivos.
Gran Champion
Campeón en cinco combates sin haber sufrido ninguna derrota.
Topar
Bautismo de pelea para los cachorros, en el que se determina si tienen condiciones para competir.
Dormir
Eutanasia que se aplica a los perros heridos de forma irrecuperable durante un combate.

Los miles de folios que conforman este sumario constituyen un detallado compendio de horrores y atrocidades cometidas contra el mejor amigo del hombre, que -a la vista está- no siempre recibe el pago que merece por su inquebrantable fidelidad. «Deberías comprar a ese perra. Tengo un vídeo en el que se la ve sacándole un ojo a su rival. Ya ha matado a tres oponentes», se escucha decir a uno de los presuntos miembros de la banda en una conversación telefónica interceptada por la Policía, mientras trata de convencer a un criador y entrenador de canes para que se haga con el animal.

Las investigaciones se iniciaron en torno a una finca de Fuente el Saz, en Madrid, donde se criaban y entrenaban perros de razas potencialmente peligrosas; tirando del hilo se desmantelaron hasta cinco grupos delictivos distintos en toda España

En otro de los 'pinchazos', uno de los encausados , Dani, le comentaba a Luciano cómo uno de sus 'champions', en una de esas brutales riñas, cogió a su rival «por la boca y le arrancó los colmillos y un cerro de dientes».

El relato de barbaridades podría extenderse hasta el infinito -«he estado curándolo y le he tenido que meter una grapadora entera» para cerrarle las heridas, afirma otro de los procesados-, pero con estas frases cualquiera puede ya hacerse una idea bastante fiel de lo que se cocía en el seno de esta organización.

Una finca en Fuente el Saz

En los escritos por los que el Ministerio Público y las acusaciones privadas, ejercidas por varios particulares y por la sociedad protectora de animales Salvando Ángeles Sin Alas (Sasa) solicitan elevadísimas condenas de prisión e indemnizaciones que suman decenas de miles de euros para la veintena larga de encausados en estas diligencias, se detalla la forma en que fue desmantelada esta red nacional de peleas de perros a principios de 2017.

El origen de la investigación está en unas informaciones que recibió en 2016 la UDEV Central sobre la supuesta existencia, en la localidad madrileña de Fuente el Saz del Jarama, de una finca en la que presuntamente se estaban criando perros de razas potencialmente peligrosas (PPP), que eran adiestrados y sometidos a duros entrenamientos para utilizarlos en peleas a muerte. Una actividad en torno a la cual se estarían moviendo, además, ingentes cantidades de dinero en concepto de apuestas.

El seguimiento efectuado sobre el propietario de ese criadero, Ángel O. R., alias 'El Profe', habría convencido a los especialistas de la UDEV de que se encontraban ante uno de los supuestos líderes de una organización de ámbito nacional, conformada en apariencia por una serie de grupos establecidos en Madrid, Murcia, Alicante, Almería, Málaga y, por último, también en Islas Canarias. Fue Tenerife el lugar elegido para desencadenar la operación, que supuso un antes y un después en el mundo de las peleas de canes, para lo cual los agentes aprovecharon que algunos de los más reputados criadores nacionales se habían citado allí para disputar la llamada 'Convención Canaria 2017bis'.

El golpe policial, ejecutado por decenas de efectivos mientras dos animales combatían en el ring, se saldó con 34 detenciones, 230 perros rescatados -algunos de ellos, en tan malas condiciones que murieron en pocos días- y el decomiso de varias armas de fuego, gran cantidad de medicamentos y sustancias dopantes, útiles empleados en los brutales entrenamientos, 30.000 euros en efectivo, 800 plantas de marihuana, 40 gramos de cocaína...

Después de más de dos años de instrucción, el juzgado ha dado por concluidas las diligencias y ha abierto juicio contra 23 presuntos integrantes de esta red, a la que atribuye presuntos delitos de organización criminal, maltrato animal continuado y, en el caso concreto de algunos de los sospechosos, integrantes de cuerpos de seguridad, también el de omisión del deber de perseguir delitos.

El Ministerio Fiscal reclama condenas que alcanzan los siete años y medio de prisión para los supuestos cabecillas de la banda, los presuntos líderes nacionales y territoriales, mientras que para los entrenadores y cuidadores solicita penas de unos tres años y medio de prisión. Así hasta sumar peticiones de cárcel por más de 105 años.

Las calificaciones dan un tremendo salto cuantitativo cuando pasan a ser formuladas por las acusaciones privadas, ejercidas por la sociedad protectora Sasa y por varios particulares. La razón se encuentra en que, en vez de acusar a los sospechosos de un delito continuado de maltrato animal, les atribuye tantos delitos de maltrato como perros fueron sometidos a peleas. Con lo cual, la suma se eleva hasta dimensiones nunca antes vistas en investigaciones por brutalidad ejercida contra los animales.

Baste señalar que las reclamaciones de pena alcanzan los 70 años de prisión en el caso de alguno de los encausados, a quien se llega a atribuir 54 delitos diferentes de maltrato animal, además de los cargos derivados de su presunta pertenencia a una organización criminal.

En total, las condenas reclamadas para los 23 imputados alcanzan los 780 años de prisión. Y las reclamaciones de multas e indemnizaciones, calculadas a razón de 2.000 euros por cada perro que fue atendido en estas protectoras y que acabaron muriendo, así como mil euros por cada can atendido y que sigue vivo, a los que habría que sumar 10 euros por día de estancia de cada uno de ellos, sumarán varios cientos de miles de euros.

El grupo de Murcia

Entre la media docena de grupos territoriales desmantelados durante la intervención policial de 2017 figura el de Murcia, que estaba presuntamente liderado por Sergio R. H., alias 'El Seco', quien había bautizado su criadero de 'champions' como Polvarea Canes Kennel. «Se trata de una persona respetada en el mundo de las peleas de perros y con capacidad para la cría de canes y para participar y organizar peleas. Mantiene relación con todos los miembros de la organización investigada, siendo conocido por todos, si bien mantiene más relación con los investigados en Alicante», se puede leer en los atestados elaborados por los especialistas de la UDEV.

En su finca de El Palmar, le fueron decomisados en febrero de 2017 más de treinta perros, muchos de ellos de razas potencialmente peligrosas, así como útiles para los entrenamientos y gran cantidad de medicamentos. Quince de los animales mostraban heridas de diverso tipo y cinco de ellos tenían signos de haber participado en 'topas' -peleas de entrenamiento- y riñas en competiciones.

Según las acusaciones, 'El Seco' contaba presuntamente con la colaboración de su compañera sentimental y de un socio, de nombre Rafael, con quien en apariencia compartía las labores de crianza y de entrenamiento de los canes. Este último también se encargaba presuntamente de curar a los perros que resultaban heridos en los combates. El fiscal pide casi seis años de cárcel para Sergio R. H. y penas cercanas a los tres años y medio para los otros dos encausados.