El acusado de estafar al geriátrico que dirigía dice que «hay documentos falsos»

El acusado, durante el juicio celebrado ayer. / VICENTE VICéNS / AGM
El acusado, durante el juicio celebrado ayer. / VICENTE VICéNS / AGM

El exgerente afirma que la tarjeta a la que habría cargado miles de euros de gastos personales se la dieron los directivos de la residencia de Águilas

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

«Hay documentos aportados a la causa por las partes acusadoras que están manipulados, como, por ejemplo, un acta que no tiene ni los sellos preceptivos del Ayuntamiento ni las firmas exigidas. También hay papeles cuya fecha de impresión es del año 2015, cuando los originales deberían ser de 2008». Este fue el principal argumento de defensa que expuso ayer en su declaración el exdirector del geriátrico San Francisco de Águilas, José H. N., acusado de apropiarse presuntamente, para su enriquecimiento personal, de más de medio millón de euros de esa residencia entre los años 2007 y 2012. El juicio comenzó en la Audiencia Provincial de Murcia después de que el tribunal hubiera rechazado la petición de la defensa de anular el escrito de acusación del Ministerio Fiscal por haberlo presentado once meses después del plazo máximo.

En concreto, el fiscal pide tres años de prisión por un delito societario en concurso con otro delito continuado de falsedad. Y paralelamente estima que podría tratarse de una estafa en concurrencia con falsedad, por lo que habría que imponerle cinco años y medio de cárcel. Por su parte, la acusación particular solicita seis años por apropiación indebida.

Tanto en su escrito de acusación como en la propia vista, el representante del Ministerio Público se interesó por el uso por parte del encausado de una tarjeta bancaria de la institución y por la realización de contratos irregulares. En este caso se refería a una treintena de movimientos que el exdirector habría realizado entre 2009 y 2011. Entre ellos destacan cargos personales por estancias en hoteles de lujo y por comidas en restaurantes por más de 90.000 euros. Entre las facturas figura la reparación de su vehículo, por 2.927 euros, y la compra de flores por 20.000 euros. En lo que se refiere a emisión de pagarés, aparecen pagos efectuados «mediante talones al portador por operaciones no justificadas por importe de 20.145 euros».

«Viajo mucho»

El acusado explicó que la tarjeta de crédito la usaba de manera habitual «porque viajo mucho» y negó haberla utilizado irregularmente. «Me la entregaron con el consentimiento de los directivos de la residencia», manifestó, al tiempo que indicó que los talones se extendían al portador «para que la caja del centro pudiera disponer siempre de un mínimo para pagos», sin que él se apoderara de su importe.

Durante la vista, el letrado que actúa como acusación en nombre de la residencia de ancianos le preguntó por qué cierto material, comprado por el geriátrico durante los años en los que él lo dirigía, era adquirido a dos sociedades de las que el acusado era propietario. A esta cuestión, José H.N. respondió que ofertaba ese producto a un coste más bajo que otras firmas.

También indicó que siempre actuó en beneficio de la residencia, como lo demostraría el hecho de que, desde 2004, llegó a prestarle más de 700.000 euros de su patrimonio particular para que pudiera superar las dificultades económicas por las que atravesaba.

Esta afirmación fue puesta en duda por el letrado de la acusación particular, indicando que esas operaciones no aparecen en la contabilidad, más si cabe tras el asalto que sufrió la residencia en agosto de 2012, cuando el acusado ya no era director de la misma. «Los autores solo se llevaron documentos como el libro de actas y los libros de cuentas de varios años», recordó este abogado.

 

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