«Los abuelos transmiten un ejemplo de vida y de tesón»

José Forner. / LV
José Forner. / LV

José Forner es director gerente de la residencia Virgen de la Fuensanta

MARIELA FASOLI

José Forner (Barcelona, 1958) dirige la residencia murciana Virgen de la Fuensanta, pero no está solo en esta tarea. Su mujer, Montserrat Berbel, colabora con él como directora técnica y enfermera de profesión desde la inauguración del centro, al igual que sus hijos.

-¿Qué actividades desarrollan?

-En la residencia se desarrollan varias actividades englobadas en cinco grupos: actividades de estimulación y funcionamiento cognitivo, de terapia ocupacional, físicas y de rehabilitación, de ocio y tiempo libre y sociales e intergerenacionales.

-Los ciudadanos cada vez viven más años. ¿A qué retos se enfrentan hoy las residencias?

-Efectivamente, cada vez vivimos más años, y afortunadamente nos hemos dado cuenta de que en realidad existen muchísimas formas diferentes de envejecer. De esta forma, nuestro reto es no entender a los mayores como un grupo homogéneo, sino como un grupo heterogéneo, y adaptar nuestros centros y a nuestros profesionales para que pueda atender y acompañar con la máxima calidad y humanidad a cada anciano en su proceso vital.

-¿Cuál es la característica básica que debe tener un cuidador?

-Creo que lo más importante es lo que nace con nosotros y llevamos innato, como la empatía y la vocación de servicio en primer lugar. Una persona con esos valores que se forme profesionalmente en este sector es lo que hace a un buen cuidador. La residencia Virgen de la Fuensanta dispone del mayor capital que se puede tener: el capital humano, con todo un equipo de profesionales del que me siento profundamente orgulloso.

-¿Las cuidadoras siguen siendo mayoritariamente mujeres?

-Sí, efectivamente, la demanda para la formación y el empleo en este sector sigue siendo mayoritariamente femenino. Las familias, las profesiones y la sociedad es cada vez más igualitaria, pero cuando se trata de cuidar, ahí siguen volcándose más las mujeres.

-¿Puede ser una residencia un lugar para que los mayores vuelvan a encontrar el amor?

-Sí. De hecho, fuimos testigos de un enamoramiento y una pareja que se formó en nuestra residencia. Fue algo muy bonito que vivimos todos junto con ellos, y es por esto que me gusta decir que somos como una gran familia.

-Cada vez hay más ancianos que se enfrentan a la soledad. ¿Cómo se puede paliar este problema?

-Las personas añosas son particularmente vulnerables a la soledad por la muerte de sus seres queridos, pérdida de roles sociales y enfermedades crónicas o incapacitantes. Es fundamental reforzar las redes sociales individuales y comunitarias para poder tener un control y supervisión de los mayores que viven en soledad. Además, creo que sería muy importante fomentar las relaciones familiares e intergeneracionales desde la escuela a través de la educación que le damos a nuestros niños y jóvenes.

- ¿Por qué es fundamental el papel de un abuelo para un nieto?

-Porque es primordial que desde la infancia se entienda lo que aporta una persona con muchos años, los valores que transmite. Todos los niños deberían poder disfrutar de sus abuelos, y viceversa, porque en estas épocas de la vida, la seguridad y el afecto que se dan resulta básico para ellos. Los yayos ofrecen a sus descendientes un ejemplo de vida a seguir y un testimonio de tesón, trabajo y espíritu de familia. Además, una sociedad que no se educa en el valor y en el reconocimiento a los más veteranos sería una sociedad enferma.

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