Abriendo camino también en emergencias

Raquel Ruescas, durante unos ejercicios con mangueras con la UME en Toledo. / LA VERDAD
Raquel Ruescas, durante unos ejercicios con mangueras con la UME en Toledo. / LA VERDAD

Raquel Ruescas se convierte en la primera mujer del 112 en superar un curso de la UME centrado en catástrofes naturales

Alicia Negre
ALICIA NEGRE

Raquel Ruescas se afana estos días en ejercicios con mangueras y motosierras, en prácticas de rescate subacuático y trabajos de rescate urbano. Pese a las jornadas maratonianas a las que está sometida en un acuartelamiento de Toledo, esta operadora de transmisiones del 112 murciano emana motivación. «Yo soy militar vocacional», recalca ilusionada. Ruescas se ha convertido esta semana en la primera mujer del Centro de Coordinación de Emergencias de la Región en superar las pruebas para acceder a un curso de la Unidad Militar de Emergencias (UME) centrado en catástrofes naturales.

Para lograr este hito, esta toledana de 44 años, afincada en Jumilla, tuvo que someterse a un proceso selectivo «bastante exigente». Los candidatos debían superar una primera prueba teórica en la que Ruescas llevaba meses volcada. «Me he tenido que preparar a conciencia», confiesa. «Me dijeron que lo había bordado». Una vez superada esta primera fase, los aspirantes tenían que someterse a un reconocimiento médico y demostrar su aptitud en unas pruebas físicas -similares a las que se someten los miembros de la UME cada año-. «Yo hago deporte y atletismo habitualmente. Saqué bastante buena puntuación», reconoce. Aunque las féminas cuentan con un baremo diferente, Ruescas, dada su buena forma física, quedó la segunda en estas pruebas, por delante de muchos de sus compañeros varones.

Siete años en la Armada

Aficionada a los deportes, esta operadora quedó segunda en las pruebas físicas

Superada la fase de selección, esta operadora del 112 se formará, durante un mes, en un cuartel de la localidad toledana de Villacañas junto a los miembros de la UME. Serán 30 días marcados por una estricta disciplina militar que ella ya conoce de cerca porque Ruescas formó parte de la primera promoción de mujeres que accedieron al Ejército. Durante siete años prestó servicio en la Armada, un tiempo en el que estuvo destinada en la Guerra de Yugoslavia y en el portaviones 'Príncipe de Asturias'. «No me ha costado adaptarme», reconoce.

Aunque el Ejército es su vocación, Ruescas lo abandonó para entregarse a la maternidad. «La conciliación, en el año 2000, no era como es ahora», recalca. «Hay decisiones que son difíciles de tomar, pero no te queda otra». En 2005 pasó a trabajar en el Ayuntamiento de Jumilla y, hace ya más de una década, superó la oposición para integrarse en el 112 regional. Un puesto que ahora le ha permitido aunar su trabajo y su vocación con este curso, en el que conocerá de cerca el trabajo y la organización de la UME en grandes catástrofes. Será una experiencia que podrá después aplicar en su día a día. «Cuando conoces cómo trabaja alguien, todo es mucho más entendible», concluye.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos