El SMS abre las técnicas de reproducción asistida a cincuenta parejas de lesbianas y mujeres solas

Jesús Álvarez, jefe de la Unidad de Reproducción Asistida de La Arrixaca, en su consulta, esta semana. / alfonso durán / agfm
Jesús Álvarez, jefe de la Unidad de Reproducción Asistida de La Arrixaca, en su consulta, esta semana. / alfonso durán / agfm

La Región ha sido, con Asturias, la última comunidad en eliminar el veto que hasta ahora sufrían estas pacientes

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

Durante más de un año, Irene y su pareja intentaron, sin éxito, acceder a un tratamiento de inseminación artificial en la sanidad pública regional para poder ser madres. Hasta tres veces les dieron con la puerta en las narices. Impotentes, veían cómo se les excluía de una prestación a la que las parejas de lesbianas y mujeres solas de prácticamente toda España ya tenían acceso. «La Seguridad Social no lo cubre», les respondieron en su hospital de referencia, Los Arcos, la primera vez que acudieron al ginecólogo, en marzo de 2018. En julio de ese mismo año lo volvieron a intentar, con el mismo resultado. A finales de noviembre, recibieron la tercera negativa. En una notificación, el SMS les informó de que no era posible la inseminación artificial ante la ausencia de un banco de gametos en la Región.

A la cuarta fue la vencida. El pasado mes de abril fueron finalmente derivadas a la Unidad de Reproducción Asistida de La Arrixaca, de referencia regional. El 4 de julio, acudieron ilusionadas a su primera cita. La siguiente la tienen prevista para el 6 de septiembre. «Nos han dicho que en cuanto estén las pruebas me podrán someter a la inseminación, porque para esta técnica no hay prácticamente lista de espera», explica Irene, que será la madre gestante.

El Servicio Murciano de Salud acabó a principios de este año con el veto a mujeres solas y pareja de lesbianas en los tratamientos de reproducción asistida. Desde entonces, 51 de estas pacientes han pasado ya al menos por una primera consulta en La Arrixaca, según los datos facilitados por el jefe de la Unidad de Reproducción Asistida, Jesús Álvarez.

A Irene le denegaron hasta en tres ocasiones la inseminación artificial. En abril, fue por fin derivada a La Arrixaca

La Región ha sido la última comunidad, junto con Asturias, en eliminar las restricciones a estas pacientes. La exclusión tenía su origen en un decreto aprobado por el Ministerio de Sanidad en 2014, en tiempos de Ana Mato, que circunscribió la financiación pública de la reproducción asistida a parejas heterosexuales con problemas de fertilidad. La mayoría de sistemas sanitarios autonómicos fueron sin embargo asumiendo en sus carteras de servicios los tratamientos a mujeres solas y parejas de lesbianas. Así ocurrió en Extremadura, Cataluña, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Andalucía, Canarias, Navarra, País Vasco, Cantabria, La Rioja, Baleares y Galicia. Previamente, tribunales de Madrid y Castilla-La Mancha fallaron a favor de pacientes a las que se había denegado el tratamiento, advirtiendo de la «vulneración del principio de no discriminación por razón de orientación sexual».

Pero Murcia no se sumó a la mayoría de comunidades, y la Consejería de Salud continuó aplicando el decreto a rajatabla. Así lo hizo incluso después de que en mayo de 2016 la Asamblea Regional aprobase por unanimidad la Ley de Igualdad LGTBi, que garantizaba la «no discriminación» en el acceso a las técnicas de reproducción asistida «a todas las personas con capacidad gestante».

Dos años y medio sin cumplir

El Gobierno regional ha tardado dos años y medio en cumplir esta disposición de la norma. La Consejería de Salud justificó esta situación por la inexistencia de un Registro Nacional de Gametos y de un laboratorio propio en La Arrixaca. Finalmente, el SMS ya ha empezado a asumir los tratamientos, y para ello ha firmado un contrato con Ceifer, un banco de gametos privado de Granada.

Más pronto que tarde, el SMS tenía que dar el paso, porque tras la moción de censura, el nuevo Gobierno socialista anunció una Orden Ministerial para tumbar la disposición aprobada por Ana Mato en 2014. De esta forma, se pretende garantizar el acceso de lesbianas y mujeres solas a esta prestación en el Sistema Nacional de Salud. Pero la norma todavía no ha sido aprobada. El texto «está en fase muy avanzada de tramitación, encontrándose en este momento pendiente del informe del Consejo de Estado», explican fuentes del Ministerio de Sanidad.

A la espera de esa Orden, en el SMS se aplica ya esta medida. Por la unidad de referencia regional de La Arrixaca han pasado, desde el pasado mes de enero, 51 de estas pacientes. Casi todas serán sometidas a inseminación artificial, al no presentar problemas de fertilidad que requieran de fecundación 'in vitro'.

Las mujeres solas y parejas de lesbianas representan el 16% del total de pacientes atendidas en los últimos meses en la unidad, un porcentaje superior al previsto, explica Jesús Álvarez, responsable del servicio. Esto puede obedecer a la existencia de una bolsa de pacientes que llevaba tiempo a la espera de que la sanidad pública murciana cubriese esta prestación.

Sin embargo, es probable que muchas pacientes potenciales ni siquiera sepan que tienen ya abierta esta posibilidad, porque la Consejería de Salud modificó los protocolos sin darle prácticamente publicidad. La presidenta de la Asociación de Familias de Gais y Lesbianas de la Región (Asfagalem), Adelaida Campillo, lamenta esta falta de información. «Hay mujeres a las que no las derivan porque sus médicos no conocen el protocolo», advierte.

Muface sigue sin financiar los tratamientos

No todas las parejas de lesbianas tienen ya acceso a tratamientos de reproducción asistida financiados por el sistema público. La mutua estatal Muface no cubre a las funcionarias acogiéndose a un decreto del Ministerio de Sanidad de 2014 que limitó estas técnicas a parejas heterosexuales con problemas de fertilidad. A la espera de la derogación de esta norma, anunciada por la actual ministra, María Luisa Carcedo, la mutua sigue tumbando las solicitudes. Esto significa que las funcionarias tienen que asumir íntegramente los fármacos hormonales que suelen acompañar a estas técnicas. En otros casos, ni siquiera pueden acceder a la inseminación artificial. «Estoy en la compañía Adeslas a través de Muface, y el pasado mes de diciembre me denegaron la reproducción asistida porque no tengo un problema de infertilidad», cuenta una agente de policía, que está a la espera del cambio legal que le permita volver a intentarlo. 'La Verdad' se ha puesto en contacto con Muface, sin obtener respuesta.

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