«La música resulta un instrumento perfecto para educar en valores»

Luis Giménez./
Luis Giménez.

Luis Giménez Corbalán. Vicedirector del Conservatorio de Música de Murcia

YAGÜES LÓPEZ

Dicen que la música amansa a las fieras, pero para Luis Giménez (Cehegín, 1964) este arte «es un instrumento perfecto para educar en valores y ampliar la capacidad intelectual». Desde su puesto como vicedirector del Conservatorio de Murcia, y junto a «un equipo directivo que se esfuerza día a día para mejorar la calidad de estas enseñanzas», trabaja para conseguir que la música del centro no se quede solamente en el aula. Pero el compromiso del Conservatorio va más allá, y se muestra cercano a la sociedad mediante galas benéficas y conciertos solidarios.

-¿Cuántos alumnos y profesores tiene el centro?

-Tenemos más de mil alumnos y un claustro de 120 profesores. Los estudiantes se distribuyen en dos etapas: enseñanzas elementales, de 8 a 12 años y enseñanzas profesionales, hasta los 18. Es un centro de gran magnitud con 23 especialidades.

-¿Qué expectativas de futuro tienen sus titulados?

-En principio, no van directamente al mundo laboral, sino que continúan sus estudios en un conservatorio superior. También algunos optan por carreras universitarias a la par que cursan estudios de música.

-¿Cómo cree que es el nivel musical en la Región?

-Muy bueno. Y así lo demuestran el aumento de la demanda y las ofertas en centros en los últimos años. Tal ha sido que algunos municipios han creado conservatorios municipales. Incluso las bandas tradicionales se han convertido en verdaderas escuelas de música. Todo ha supuesto un incremento a las ofertas de los conservatorios de Murcia, Lorca y Cartagena.

-¿Y el del Conservatorio?

-Excepcional. Muchos de nuestros alumnos ganan concursos tanto dentro como fuera de la Región y terminan sus estudios profesionales perfectamente capacitados para seguir desarrollándolos a nivel superior. Como ejemplo citaré a tres estudiantes que han sido seleccionados para participar en el proyecto Talentos, que organiza la Orquesta Sinfónica de Madrid. El motivo es la gran labor que realiza nuestro claustro que, con gran profesionalidad y de manera individual, dota a los alumnos técnica y musicalmente a fin de que su aportación en las actuaciones como solistas o como miembros de una agrupación sea lo más brillante posible.

-Y hablando de actuaciones, ¿cuáles son las próximas previstas?

-Tenemos varias para mayo. La más cercana, el día 3 en el Víctor Villegas, un concierto solidario a favor de la Asociación para la Integración de Personas con Discapacidad Intelectual. También organizamos el VII Ciclo de Música y Naturaleza, en colaboración con Cajamurcia y la Oficina de Impulso Socioeconómico del Medio Ambiente, los días 5, en Cehegín; 11, en el Aula de Cajamurcia en Gran Vía, y el 23 en Mazarrón. Ya el 2 de junio haremos la clausura del ciclo con tres actuaciones simultáneas al aire libre en Murcia.

-¿Cuál fue el motivo de organizar eventos benéficos?

-Se trata de ser útil socialmente. Esta iniciativa surgió a partir del terremoto de Lorca. Al año siguiente pensamos en hacer una aportación a esta ciudad con una gala.

-¿Tuvo éxito?

-Desde luego. Cuando vimos desfilar en el escenario a nuestras orquestas, bandas, coros y conjuntos, más de 600 alumnos, lo que escuchamos nos hizo reflexionar a toda la comunidad educativa. Por un lado, los padres dieron sentido a tantas horas de estudio de sus hijos, los profesores pudimos constatar el nivel que tenían dentro de cada agrupación, y para los alumnos supuso un estímulo increíble tocar en uno de los mejores auditorios de España. Tanto es que al comienzo del curso partimos con la ilusión de trabajar un repertorio que nos permita continuar en el camino de la solidaridad a través de nuestros conciertos. Para muchos de nuestros alumnos las clases son verdaderos ensayos.

-¿Qué es lo más admirable de ellos?

-El trabajo, la dedicación, el esfuerzo y la constancia que invierten en complementar sus estudios obligatorios en el instituto por las mañanas con el estudio del instrumento por las tardes. Dentro de esta sociedad de ocio fácil, es un orgullo y un haz de esperanza que haya jóvenes que, sin dejar de serlo y haciendo las cosas propias de su edad, tengan los valores y madurez de compaginar la carga de trabajo que requieren ambas titulaciones.