«Eran buena gente con la vida por delante»

Óscar Alcaraz, José Antonio Martínez, Pedro José Cánovas y José Salvador Ros, en un viaje a Madrid para ver al Atlético./
Óscar Alcaraz, José Antonio Martínez, Pedro José Cánovas y José Salvador Ros, en un viaje a Madrid para ver al Atlético.

Torre Pacheco trata de asimilar la tragedia mientras recuerda a las cinco víctimas, cuatro chicos y una chica cargados de planes de futuro

JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

Ana Belén Celdrán y sus amigas habían estado cenando en Cartagena. Hacía varias semanas que la joven se había sacado el carné, pero no conducía ella, sino otra compañera. Regresaban pronto a casa. «Eran unas chicas tranquilas, ya ves, si no era ni medianoche», se lamentaban ayer algunos de sus amigos en el tanatorio Virgen del Pasico. Ana Belén cumpliría precisamente hoy 19 años si el vehículo en el que viajaba no hubiera chocado brutalmente, a las afueras de La Palma, con el Clio que conducía Salvador Ros, un técnico de emergencias sanitarias que viajaba junto con otros tres amigos, todos ellos de entre 19 y 21 años. Los cuatro chicos murieron en el acto. También Ana Belén.

Los ocupantes de ambos coches se conocían, todos eran de Torre Pacheco. Ayer, sus familias lloraban juntas en el tanatorio, apoyadas por un río de amigos y vecinos que no dejó de fluir durante todo el día. En la puerta, Sergio, primo de Ana Belén Celdrán, trataba de asimilar lo sucedido acompañado de José Ángel, amigo de ambos. «Era una chica alegre, muy inteligente, con un corazón dulce», recordaban. Ana Belén trabajaba en la empresa Florette y estudiaba un módulo de Peluquería y Esteticista. Deja a una hermana pequeña y a unos padres desolados.

Salvador Ros, Pedro José Cánovas, Óscar Alcaraz y José Antonio Martínez eran amigos inseparables. Seguidores del Atlético de Madrid, habían acudido juntos a un partido el pasado mes de noviembre. En las redes sociales, posaban alegres en el Vicente Calderón y frente a la fuente de Neptuno.

El sábado por la noche conducía Salvador, quien, por alguna razón que tendrá que determinar la investigación, perdió el control del vehículo. Todos ayer en Torre Pacheco recordaban al técnico de emergencias sanitarias, siempre dispuesto a echar una mano. «Desde pequeño ha hecho labores de voluntariado, ahora estaba en Protección Civil de Cruz Roja», recordaban algunos amigos. Con él se ha ido Óscar Alcaraz, estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Murcia. «Óscar, te vamos a echar mucho de menos», lamentaba ayer la Facultad en un comunicado en las redes sociales.

«Era un chaval inteligente, amigo de mis hijos; de pequeños jugaban en nuestra calle. De vez en cuando me pedía agua o entrar al servicio, siempre tan educado», recordaba un vecino de la familia. «Estábamos de viaje y hemos llegado ahora al pueblo. Y nos hemos encontrado con esto», resumía. «Mi mujer es tía de Óscar, tenía tantas ganas de vivir», contaba otro familiar, antes de que el dolor le impidiese continuar hablando. Las cinco víctimas del brutal accidente tenían la vida por delante y muchos planes. José Antonio Martínez quería preparase oposiciones a la Guardia Civil, contaban ayer los vecinos en el tanatorio.

Una noche sin dormir

«Esto es terrible, conozco a las familias; algunos de los chavales eran vecinos míos», relataba el diputado Pedro Saura, que acudió acompañado del concejal de Seguridad Ciudadana de Torre Pacheco, Juan Salvador. «Estoy sin dormir, he pasado la noche de casa en casa junto con la Policía Local y Cruz Roja, comunicándole la noticia a las familias», confesaba derrotado. Tampoco el alcalde, Antonio León, durmió el sábado. El pueblo entero estuvo en vela, atenazado por el dolor y la tragedia. Un equipo de psicólogos acompañó en todo momento a los padres y hermanos de las víctimas. Pilar es una de las profesionales que estuvo al lado de los familiares. «Se trata de estar ahí por si necesitan cualquier cosa -explicaba-; esto es una conmoción y van a pasar por muchas fases. De momento, están en la negación, piensan que es imposible que algo así haya ocurrido». Tampoco se lo podía creer la exalcaldesa Fina Marín. «Conozco al padre de Ana Belén porque era funcionario municipal, ¿quién puede asumir algo así? -se preguntaba- Tanto los cuatro chicos como las chicas que iban en el otro coche eran gente buena, no estaban metidos en grupos problemáticos ni nada de eso. Mira las chicas, venían de cenar antes de las doce, a una hora temprana».

Ataques de ansiedad

Poco después de las dos de la tarde llegó al tanatorio de la Virgen del Pasico el primero de los féretros, en un coche fúnebre, después de que durante la mañana se hubiese procedido a las autopsias en Cartagena. Un furgón trasladó a los otro cuatro cuerpos, que llegaron sobre las tres de la tarde a Torre Pacheco. Poco después, una UME acudió al tanatorio para atender a uno de los familiares, víctima de un ataque de ansiedad.

El pueblo vivió ayer una mañana de domingo envuelta en el silencio. La vida se detuvo. En las cafeterías, en el kiosco, a la puerta de las casas, solo había espacio para la tragedia. Hoy será el día de recordar a las víctimas y acompañar a las familias. A las once de la mañana se celebrará un funeral conjunto oficiado por el obispo, José Manuel Lorca Planes.

 

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