Un futuro en tres dimensiones

Férula imrpesa en 3D en una ortopedia de Alcantarilla. /
Férula imrpesa en 3D en una ortopedia de Alcantarilla.

Las impresoras 3D salen de las fábricas y se deslizan hacia el ámbito doméstico y la producción a pequeña escala

RUBÉN GARCÍA BASTIDA

Cuando en el año 2001, Lola Ojados, responsable del servicio de Diseño Industrial y Cálculo Científico de la UPCT, sugirió en la institución la compra de una impresora 3D, pocos habían oído hablar de su existencia. Algunos le dijeron entonces que aquella tecnología "iba a pasar enseguida". Pese a todo, logró luz verde para la adquisición y hoy, aquella máquina casi extraterrestre, una de las primeras de fabricación aditiva que pisaron la Región de Murcia, continúa trabajando sin descanso en un lugar destacado del taller en el que ha estado desde entonces. "Echa humo", bromea Ojados, que señala que las solicitudes de estudiantes y empresas para imprimir en tres dimensiones se acumulan en el servicio. La naturaleza de los encargos va desde la elaboración de prototipos o piezas mecánicas a la de moldes para fabricar, por ejemplo, almohadas a medida. Si por algo se caracteriza la fabricación aditiva es por su flexibilidad. Estas impresoras, combinadas con los programas de diseño CAD y los escáneres 3D, han brindado un terreno fértil para el desarrollo de la creatividad y la innovación. Y no dejan de surgir nuevos usos en campos tan diversos como la ingeniería, la medicina, la construcción, la gastronomía, la agricultura, la moda o el arte.

EN CONTEXTO

Ahora, en este servicio de la UPCT desarrollan sus propias impresoras, lo que les ha permitido experimentar con distintos materiales e ir más allá de las limitaciones que imponen los indicados por los fabricantes en los modelos comerciales. Además, Lola Ojados está a la espera de una impresora de mayor tamaño que les permitirá pronto abordar la impresión de piezas de gran formato.

Aplicaciones

Ojados está convencida de que estas máquinas "terminarán siendo un elemento doméstico tan habitual como lo es hoy la impresora de papel" y señala que el fin de la vigencia de patentes, el abaratamiento de los costes y la atención de los medios ya las han convertido en "populares". Y mientras tanto, bajo el brillo de las ferias y las demostraciones, la impresión 3D sigue ganando fuerza sin hacer ruido en el ámbito empresarial.

Las compañías que apuestan por esta tecnología en busca de ventajas competitivas en la Región se multiplican cada año, y no es difícil encontrarse con pequeñas y medianas empresas experimentando con este modelo de diseño y fabricación. En Alcantarilla una ortopedia diseña y fabrica sus propias piezas a medida gracias a la adquisición de cinco de estas impresoras. Así han logrado "mayor velocidad y bajo coste", asegura Daniel Fernández, responsable técnico de Ortopedia Alcantarilla.

Ahora pueden elaboran férulas que sustituyen a la escayola en la recuperación de fracturas o corsés más ligeros y económicos. "La acogida está siendo increíble", señala Fernández.

Las ventajas en el caso de las férulas son numerosas. "Son transpirables, se pueden mojar, son más cómodas y ligeras, permiten curar heridas e incluso integrar electroestimulación para recuperar el músculo y, por supuesto, otro de sus puntos fuertes es la estética". Los colores de las piezas, que pueden incluso fabricarse con estampados, son elegidos por el propio cliente.

La aceleración del proceso de producción que supone la fabricación aditiva cobra especial sentido en el caso de los corsés para niños, que deben ser sustituidos de forma constante por nuevos diseños que se adapten al crecimiento del cuerpo.

Otra de las iniciativas relacionadas con el ámbito de la medicina llega de la mano de la empresa murciana Cella Medical Solutions, que ha llevado la impresión en 3D un paso más allá, fabricando réplicas de órganos de los pacientes que van a ser intervenidos quirúrgicamente. El objetivo es que el equipo médico pueda planificar y simular la operación antes de llevarla a cabo para maximizar sus posibilidades de éxito. La principal innovación de Cella Medical Solutions se encuentra en los materiales utilizados, que simulan la consistencia real de los órganos humanos.

De su utilidad pueden dar fe los cirujanos de la Arrixaca Óscar Girón y Ramón Ruiz Pruneda, que el pasado mes de abril hicieron uso de esta novedosa técnica para estudiar en detalle las dificultades con las que se encontrarían en la intervención de los diminutos riñones del bebé Yoel, afectados por el cáncer, y que finalizó con éxito.

No lo compres, háztelo

Pero la impresión 3D también se ha deslizado al más modesto ámbito doméstico y de la fabricación artesana. Las máquinas más económicas ganan popularidad en un mercado que aún se encuentra en plena maduración pero que cuenta en sus filas con un pequeño y entusiasta ejército de fieles. Un movimiento impulsado entre otros por la comunidad maker, que experimenta, difunde y fomenta la creación de objetos mediante estas tecnologías a través de ferias, eventos y asociaciones. En la Región hay actualmente dos: Makers, de la UPCT, y Makers of Murcia.

José David Trapero, que acaba de poner fin a dos años al frente de Makers, es uno de los responsables del impulso de esta corriente en la Región. Trapero ha podido ver en estos dos años el rápido auge de la impresión 3D en la Región y la evolución constate de la tecnología.

"Ahora todas las impresoras son FDM (Fused Deposition Modeling), que es más asequible, pero hace un año y medio caducó una patente que ha posibilitado el desembarco de una nueva generación de impresoras de resina, que son mucho más precisas". Estas permiten obtener productos "con más resolución, y además utilizan un material biocompatible que abre muchas posibilidades".

Educación para el futuro

De los que han pasado por alguna de estas asociaciones, raro es el que no se encuentra envuelto en alguna aventura profesional. Trapero ha creado su propia empresa de asesoría y prototipado y comenta que muchos de sus compañeros 'makers' han emprendido sus propias iniciativas. Algunos de ellos han encontrado empleo en la docencia.

Entre los anuncios de revolución y el abaratamiento de los costes, la mirada no ha tarado en dirigirse hacia la educación. "Varios colegios e institutos de la Región han empezado a interesarse por dar clases de robótica e impresión 3D", señala Trapero. De momento como "asignaturas extracurriculares".

Entre los profesionales que imparten estas clases, se encuentran los creadores de Lemon Academy, una empresa murciana especializada en la formación en nuevas tecnologías, entre las que se encuentra la impresión 3D. Sus fundadores son cuatro emprendedores llegados de muy distintas disciplinas: un ingeniero en Telecomunicaciones -Jorge Simó-, un arquitecto -Juan Jiménez-, un ingeniero en Obras Públicas -Jaime Navarro-; y el licenciado en Derecho David López. En 2012 se hicieron con una impresora 3D e iniciaron un negocio que inicialmente se apoyó en el prototipado por encargo, el montaje de impresoras y la organización de talleres. Pero pronto encontraron un nuevo enfoque. "Nos dimos cuenta de que había una necesidad de formación, sobre todo en edades tempranas", asegura Jiménez, que revela que este concepto supone ya "el 90% de la facturación" de la empresa, y que sus cursos cuentan "con casi 500 alumnos".

"Intentamos fomentar la creatividad mediante la formación colaborativa", afirma Jiménez, que señala que "la formación será clave" en una generación que crecerá en un mundo en el que llevar una idea al mundo físico sea cuestión de minutos.