Roca visita en su primer día de permiso las tumbas de sus padres en Cartagena

Juan Antonio Roca, con un ramo de flores, junto a su hija María, en el cementerio de Canteras./
Juan Antonio Roca, con un ramo de flores, junto a su hija María, en el cementerio de Canteras.

El cabecilla de la 'operación Malaya' se reúne con amigos y acude con su hija María a los cementerios de San Antón y de Canteras

ANTONIO LÓPEZCartagena

Como prometió en su solicitud de permiso a Instituciones Penitenciarias, el exasesor urbanístico del Ayuntamiento de Marbella y cabecilla de la 'operación Malaya', el cartagenero Juan Antonio Roca, pasó su primer día de libertad, tras ser detenido el 29 de marzo de 2006, en Cartagena. Lo hizo con los suyos y haciendo lo que un día se prometió a sí mismo que haría cuando saliera de la cárcel: visitar las tumbas de sus padres, a cuyos funerales no asistió.

Tras abandonar el pasado sábado la prisión de Alhaurín de la Torre (Málaga), Roca puso rumbo a la Región. Por la mañana, vestido con pantalón marrón, camisa y jersey azules y gafas de sol, acompañado por su hija, la abogada María Roca Jimenado, compró dos ramos de claveles y rosas rojas y blancas en el puesto del cementerio de San Antón. Allí, pasadas las once de la mañana, visitó la sepultura de su madre, Dolores Nicolás, que murió el 25 de septiembre de 2006, seis meses después de que ingresara en prisión.

Entonces Roca no solicitó permiso para acudir al sepelio, todo lo contrario de lo ocurrido en el de su padre, Juan Roca, fallecido en abril de ese mismo año. En este caso, sí lo pidió, pero se le informó de que debía ser acompañado por dos guardias civiles e ir esposado, y rechazó acudir en esas condiciones.

En la tumba de su madre, metió en un jarrón uno de los ramos. Junto a su hija, permaneció alrededor de veinte minutos, a veces conversando con ella y, en otras ocasiones, en silencio y secándose con un pañuelo de papel las lágrimas.

Tras ello y sin ser reconocido por ninguno de los que a esas horas se encontraba en el camposanto, ambos se subieron a un todoterreno negro, que María Roca condujo hasta el cementerio de Santa Emilia, en la diputación de Canteras. Allí visitaron el panteón en el que está enterrado Juan Roca, junto a otros familiares, durante otros quince minutos. En ese momento, tanto al padre como a la hija, también se les vio afligidos. A su salida no quiso realizar ningún tipo de declaración a los medios de comunicación que allí se encontraban, entre ellos 'La Verdad'. Pidió «respeto» y, al subir al coche, dio simplemente las gracias.

Ambos volvieron a la ciudad portuaria, donde, según fuentes presenciales, se les vio paseando frente al parque Sauces, en la avenida Reina Victoria, en las inmediaciones del piso donde vivían sus padres. También se dejaron ver por otras calles más cercanas al centro.

Roca fue condenado en sentencia firme por los casos 'Saqueo 1', 'Minutas', 'Belmonsa', 'Urquía' y 'Malaya', y está pendiente de juicio por otros 120 procedimientos más. Tiene concedido otro permiso, este de seis días, pero no ha trascendido la fecha en que lo podría disfrutar. Este está condicionado a una valoración por parte del equipo técnico encargado de supervisar el buen uso de la autorización de la que ahora disfruta. El juez los ha admitido al valorar «su buen comportamiento y una actitud positiva, respetuosa y de plena consideración con trabajadores e internos».

 

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