Estudiantes de enseñanzas medias vacían los institutos y se echan a la calle contra las reválidas

Cientos de estudiantes durante la protesta de este miércoles. /
Cientos de estudiantes durante la protesta de este miércoles.

FUENSANTA CARRERESMurcia

Las horas de estudio que perdió ayer para manifestarse codo con codo con sus compañeros contra las reválidas fueron un extra que tendrá que recuperar Sergio Ortín, alumno de segundo de Bachillerato en el IES Vega del Thader de Molina de Segura. Su instituto, como la mayoría de la Región, amaneció ayer a medio gas, con apenas unas decenas de alumnos de primero y segundo de la ESO -no les está permitido participar en huelgas- pululando por los pasillos y las clases.

El chico, estudiante de sobresaliente, está decidido a estudiar Medicina en la Universidad de Murcia el próximo año, pero a estas alturas del curso no tiene ni idea de cómo será la prueba que le abrirá o cerrará las puertas de la facultad, ya que el Ministerio de Educación sigue sin publicar los detalles de los nuevos exámenes. «Es injusto. Ni siquiera los profesores saben cómo prepararnos bien para abarcar todas las posibilidades. Yo hoy debería estar estudiando, y no aquí», se lamentaba el joven. Uno más de los miles de alumnos de enseñanzas medias que ayer vaciaron las aulas de sus institutos y se echaron a la calle para protestar contra las reválidas impuestas por la contestada 'ley Wert', en la primera huelga de estudiantes del curso. Padres y profesores se sumaron a sus reivindicaciones por la tarde, durante la manifestación que recorrió el centro de Murcia, desde la Glorieta hasta San Esteban, integrada por varios miles de ciudadanos. Indignados por la incertidumbre que lastra este año a los alumnos de segundo de Bachillerato, que tendrán que hacer la Reválida para entrar en la Universidad, pero también por la intención de las pruebas de fin de etapa en sí, que calificaron de «segregadoras, elitistas, injustas, impuestas e improvisadas», por la derogación de la Lomce y contra los recortes.

El seguimiento a la huelga fue desigual por niveles educativos y municipios. Mientras los colegios de Infantil y Primaria apenas se resintieron por el paro -salvo algunos centros puntuales, como el de Santo Ángel y Nuestra Señora de la Fuensanta, en Murcia-, en los institutos, especialmente en los de Murcia, Águilas, Lorca, Jumilla y Molina, entre otros municipios, apenas hubo actividad.

Las organizaciones estudiantiles convocantes, el Frente de Estudiantes y el Frente de Acción Estudiantil, calificaron la adhesión de «masiva. Ha quedado patente que los estudiantes no están de acuerdo con esta reforma, que solo busca impedir la entrada de la clase obrera a la Universidad», valoraba Alán Alzateduque, portavoz del Frente de Estudiantes. El sindicato Sterm, que también participó en las dos manifestaciones que recorrieron el centro de Murcia, valoró que «entre el 80% y el 90% de los alumnos de Bachillerato de la Región secundaron el paro, que tuvo menos adhesiones entre los profesores», según calculó Cinta Gómez, portavoz de la central.

Los pasillos del IES Floridablanca de Murcia, donde estudian un millar de estudiantes, amanecían ayer casi desiertos. Apenas unas decenas de alumnos de primero y de segundo de ESO asistían resignados a clase. En el vecino Saavedra Fajardo, un piquete informativo disuadía a los pocos alumnos que se dejaban caer por el instituto a las ocho y media de la mañana y les animaban a participar en la protesta. «Los chavales están aterrorizados con la Reválida porque no saben qué va a pasar; no es justo lo que se está haciendo con ellos», se solidarizaba la directora del instituto.

En el Alfonso X, otro de los institutos con más alumnos de la Región, también secundaron el paro el 90% de los alumnos de Bachillerato. Lo mismo ocurrió en el Miguel Espinosa y en la mayoría de los centros de Molina de Segura, Ceutí, Jumilla, Águilas y Yecla, entre otros municipios, donde se celebraron manifestaciones y concentraciones por la mañana. En Cartagena, tres centenares de estudiantes se manifestaron desde la plaza de España hasta la Asamblea, acordonada por la Policía. Los institutos del Noroeste también estuvieron a medio gas.

Apoyo de los padres

Al grito de 'Aguantar, construir, movimiento estudiantil', 'No a la Lomce, sí a la PAU', centenares de estudiantes fueron concentrándose a mediodía en la plaza de La Merced de Murcia, desde donde partieron en manifestación por la Gran Vía hasta la Delegación del Gobierno. Allí leyeron un manifiesto reclamando la derogación completa de la Lomce y la eliminación de las pruebas de reválida de cuarto de la ESO y de segundo de Bachillerato, que los alumnos tendrán que realizar en junio si no hay cambios legislativos de última hora. La prueba de cuarto de la Secundaria no tendrá este año validez académica ni peso en el expediente, pero el próximo curso será obligatorio aprobarla para lograr el título de ESO. La Reválida de Bachillerato tampoco será necesaria este año para titular, pero determinará la nota de acceso de los alumnos a la universidad.

La manifestación del mediodía fue solo el anuncio de la más multitudinaria que recorrió por la tarde la Gran Vía, a la que se sumaron unos 5.000 padres, alumnos, profesores, 'yayoflautas' y ciudadanos indignados contra la reforma del exministro Wert. Encabezados por la pancarta de la Plataforma en Defensa de la Escuela Pública Marea Verde, integrada por la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos, sindicatos, oposición y otras organizaciones relacionadas con la enseñanza, los manifestantes de toda la Región clamaron por la Gran Vía y en defensa de la enseñanza pública.

El paro, la tercera huelga general educativa contra la Lomce y la primera de este curso, logró también el respaldo en la calle de miembros de Podemos, PSOE, IU y de los sindicatos UGT y Comisiones Obreras. El seguimiento fue notable, como en la Región, en toda España, y la huelga se dejó notar de manera significativa en los centros escolares de casi todas las autonomías, donde pararon entre el 90% y 100 % de los de Bachillerato de toda España; el 85% de tercero y cuarto de ESO, y el 75% de primero y segundo, según datos de la Confederación de Asociaciones de Padres.

El ministro de Educación procuró responder a las protestas con un tono conciliador, pero defendió la vigencia de la Lomce, una ley que el PP impuso con su antigua mayoría absoluta a toda la oposición y a la mayoría de la comunidad educativa, y la implantación de ambas reválidas en este curso. Ni habló de la paralización en la aplicación de la norma que todos los partidos le reclaman para iniciar un diálogo de cara a lograr un pacto educativo nacional, ni avanzó si aceptará una moratoria de cuatro años -durante la que estas pruebas se harían, pero sin valor académico-, como Ciudadanos anunció hace días a que se había comprometido con su partido.

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