«Urralburu trae basura al Parlamento»

Pedro Antonio Sánchez señala con el dedo a Urralburu durante su contestación./
Pedro Antonio Sánchez señala con el dedo a Urralburu durante su contestación.

El presidente carga contra el líder de Podemos por preguntarle otra vez si tiene vínculos con la 'Púnica'

GREGORIO MÁRMOLCartagena

El ambiente áspero, bronco y faltón, predominante en la Asamblea Regional durante las dos sesiones con las que ayer reanudó su actividad plenaria, tuvo su 'minuto de oro' en la pregunta que Podemos hizo al presidente de la Comunidad Autónoma para conocer detalles «sobre la reunión celebrada días antes de la 'operación Púnica'» en la Consejería de Educación que él dirigía hasta el año pasado. «Usted trae basura política al Parlamento», espetó Pedro Antonio Sánchez, soliviantado y señalándole con el dedo, al portavoz de la formación morada, Óscar Urralburu.

Podemos quería saber si el actual presidente tenía conocimiento de una supuesta reunión que se habría celebrado en su consejería entre personal de su confianza y empresarios vinculados a esa trama de presunta corrupción, según consta en una carta enviada a la Audiencia Nacional por un supuesto funcionario de Educación que en realidad no existe. Según ese escrito, en dicha cita, personal de su confianza habría cerrado con una empresa vinculada a la 'Púnica' un contrato para mejorar la imagen pública de Sánchez -que aspiraba a ser candidato del PP a presidente de la Comunidad, en pugna con su compañero de Consejo de Gobierno Juan Carlos Ruiz-. El trabajo sería pagado con fondos públicos de las partidas de formación. Pero todo quedó desbaratado porque tres días después se desató la operación policial contra los cabecillas de la red, lo que habría impedido firmar el acuerdo.

Investigado por la UCO

«Esa reunión nunca se produjo. Nunca hubo relación contractual ni encargos ni nada», le contestó en una primera intervención a Urralburu. Sin embargo, el líder de Podemos le recordó que su nombre aparece destacado en un informe de la UCO de la Guardia Civil sobre las llamadas telefónicas, citas y mensajes que habría mantenido con uno de los cabecillas de la trama, el informático Alejandro de Pedro, presuntamente para encargarle trabajos de reputación pública en internet por algo más de 36.000 euros. «Sigue echando balones fuera, mintiendo por activa y por pasiva», insistió Urralburu, quien dijo no creerle «por su currículum y el partido al que pertenece».

Las frases aceradas del político de izquierdas fueron a más. Aseguró que existe miedo a declarar contra Sánchez -dando a entender que el falso funcionario que escribió al juez es en realidad una persona temerosa de que se descubra su identidad- y le acusó de «poner en práctica comportamientos mafiosos». «Dígame que no ha tenido ningún vínculo con la 'Púnica'», le retó.

«Ha rebasado una línea que marcará el resto de su carrera política y el límite de su credibilidad. ¿Cómo es posible que aproveche su escaño para hacer homenaje a la basura pública?», le replicó indignado.

El Partido Popular protestó porque la Asamblea Regional rechazó su pregunta al presidente del Ejecutivo por razones de cortesía ya que mencionaba al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. En cambio, permitió a Urralburu preguntar por «reuniones que no han tenido lugar y un funcionario inexistente».

El de ayer fue el segundo enfrentamiento que Sánchez y Urralburu mantienen por el mismo tema. En junio, en otra sesión parlamentaria de control al Gobierno, el presidente ya negó los tratos que la Guardia Civil le atribuye con supuestos cabecillas de la 'Púnica'. Entonces llamó «frustrado» al portavoz socialista, Rafael González Tovar, e insinuó que Urralburu tenía «un oscuro pasado». Y ahí lo dejó.