«El modelo bilingüe no es el ideal, la inmersión debería ser completa»

Alicia Gómez Franco, en la EOI de Murcia./
Alicia Gómez Franco, en la EOI de Murcia.

Alicia Gómez Franco. Directora de la Escuela Oficial de Idiomas de Murcia. «El acento murciano no favorece cuando se habla inglés si no se hace un esfuerzo de pronunciación»

FUENSANTA CARRERESMurcia

Pertenece a aquella generación de murcianos que recibió su primera clase de Inglés a los 12 años, en sexto de EGB, y que pasó la infancia con un grado de exposición al idioma casi inexistente. Pero Alicia Gómez Franco (Murcia, 1967), directora de la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) de Murcia desde hace más de un año, es la prueba esperanzadora de que, si se quiere, se puede. Hasta el punto de que su inglés impecable y sus rasgos nórdicos llevan a sus alumnos a dar por hecho de que su profesora es nativa.

-Las escuelas de idiomas imparten por fin el nivel C1 (el segundo más complicado), mientras que los primeros cursos tienen cada año menos demanda. ¿Es un síntoma de que los murcianos han subido por fin de escalón?, ¿se manejan mejor en Ingles?

-Hay un avance y una necesidad importantes. Desde las instituciones se ha invertido para que fuera posible, y ha habido una evolución. En Inglés sigue habiendo demanda para los cursos inferiores, gente que no se lo había planteado y vuelve a estudiar... Además, los accesos directos a los cursos superiores de los alumnos de Bachillerato (entran directos al B2), por ejemplo, hacen que la pirámide ya no se vaya estrechando hacia arriba, que haya picos.

-¿Los tópicos sobre la difícil relación de los murcianos con el inglés tienen fundamento?

-Es cierto que el acento murciano no favorece cuando se habla el inglés si no se hace un esfuerzo importante por la pronunciación. No ayuda, los sonidos son distintos, pero no deja de ser un tópico. Hay murcianos que hablan Inglés estupendamente, yo no diría que tienen un nivel peor que en el resto de España.

-El 65% de los españoles otorgan mucha importancia al conocimiento de idiomas, pero solo el 35% dice ser capaz de hablar Inglés, según los datos del INE. ¿Somos conscientes, pero no actuamos en consecuencia?

-El usuario adulto a veces se enfrenta con reservas. Entre los jóvenes es distinto, han recibido una formación amplia para que no sea así.

-La mayoría de la población trabajadora, de entre 30 y 60 años, empezó a estudiar inglés con 12 años y tuvo una exposición casi nula al idioma hasta esa edad. ¿Son irrecuperables?

-Irrecuperable no es nadie, pero depende de la habilidad, no todos tenemos las mismas. Cada uno puede llegar a un nivel. Para comunicarnos en otra lengua no es necesario que lleguemos al más alto. Para trabajar en el idioma o investigar, probablemente sí. Cada usuario debe adaptarse a sus habilidades, ponerse sus metas y sus límites.

-¿Empezamos muy tarde o se enseñaba mal?

-No era una enseñanza comunicativa, se limitaba al vocabulario y a la gramática, poco más. Ni siquiera se le daba importancia a la pronunciación para que pudiéramos comunicarnos medianamente, y como no era el objetivo, pues no se incidía. Además, en España hubo una apuesta importante por el francés, y el paso de esa tradición francófona ha supuesto una transición.

-¿Los idiomas entran por el oído?

-Entran por todos sitios. En la EOI incidimos en las cuatro destrezas, y todas son importantes. Es básico que sepamos para qué queremos la lengua, para comunicar por escrito y leer porque estoy investigando, para trabajar, o solo para comunicarme. El usuario debe dirigir sus esfuerzos teniendo claro cuál es su objetivo. Es importante hacer esa reflexión antes de empezar.

-¿Seguimos a la cola de Europa?

-Depende del parámetro que analices: la inversión, el conocimiento, las certificaciones... Yo no tengo esa impresión, ni los ingleses, por ejemplo, que pasan aquí el verano. Ellos no tienen la impresión de que no se les entienda, al contrario. Es otro tópico.

-Los expertos coinciden en que la exposición a la versión original audiovisual es determinante para aprender un idioma. ¿Por qué en España no vemos tele y películas en el idioma original?

-Está claro que la exposición directa a la lengua tiene una incidencia altísima, y en los países donde ven las películas y series en versión original las destrezas son mayores. Pero no es una cuestión solo de voluntad, hay factores económicos en juego. En Suecia no compensa el doblaje, pero el elevadísimo número de hispanoparlantes sí genera un interés económico en el doblaje.

-Los niños tienen hoy una exposición al inglés intensiva, ven vídeos en Youtube, series 'online' en versión original... ¿Se percibe en su desenvoltura con el idioma?

-Sí, mucho, y tienen asumido que dominar lenguas extranjeras es necesario para su futuro laboral, para acceder a información en internet, lo tienen totalmente interiorizado. Sus padres también están concienciados de que es básico, y las instituciones también.

-Ocho años de aplicación del plan bilingüe en las escuelas, ¿han dejado ya un poso?

-Sí, sobre todo en esa concienciación de la necesidad de conocer lenguas extranjeras. Tienen mayor exposición en horas de clase, y el profesorado de Primaria, según han ido pasando los años, también. Todo eso revierte en los resultados, pero queda camino por hacer.

-¿Está bien planteado el modelo bilingüe en los colegios, a través de la inmersión en una o dos asignaturas?

-No es lo ideal, la inmersión tendría que ser completa, debería ser la aspiración.

-Quizá la denominación de bilingüe le queda grande...

-Había que llamarlo de alguna manera, pero el sistema no se corresponde con la definición de bilingüe. Aun así, la idea es buena, y se está trabajando por mejorarla.

-A algunas familias les inquieta que los escolares tengan lagunas en el contenido de las materias que estudian en inglés...

-No han pasado años suficientes para poder valorarlo de una manera científica y con datos objetivos. Estamos en mitad del proceso, quizás en unos años. Hay que pensar que el contexto en el que aprenden la asignatura, que es el de la clase, no es el único en el que aprenden.

-El mero hecho de que un maestro tenga el título B2, ¿le habilita para dar clases en bilingüe, o deberíamos aspirar a más?

-La certificación y la formación en un idioma no siempre van de la mano. Aunque el marco de referencia es el mismo para todos, todos los diplomas no llevan detrás el mismo nivel de formación. Hay profesores perfectamente preparados con ese nivel y otros que lo han sacado con una nota rasa y una peor pronunciación.

-Este curso por primera vez empiezan con el bilingüe los niños de Infantil, de 3 a 6 años, pero solo se han sumado al plan once colegios. ¿No se pierden unos años especialmente productivos para el aprendizaje?

-Aunque no sean centros bilingües reciben formación en el idioma. Tampoco puedes empezar un programa si no tienes los medios y los recursos, que son los que son.

- Los colegios e institutos ofrecen formación bilingüe, pero cuando los alumnos llegan a la universidad se interrumpe ese apoyo...

-En muchos trabajos exigen que el título vaya acompañado de una certificación en idiomas. Si la formación no la recibes en la universidad, te la tienes que buscar. Muchos grados tienen idioma como optativa, y hay opciones para formarse, la oferta es grande. Nosotros tenemos las aulas llenas de universitarios.

-¿Hay plazas para todos?

-Para todos no hay, pero sí para más de los que la gente piensa. Los estudiantes que piden una plaza en la Escuela de Idiomas no deben desistir en el primer proceso de admisión, después de la matrícula de septiembre seguimos adjudicando plazas. En octubre se abre otro plazo para los no preinscritos. Lo de que en la Escuela de Idiomas no se puede entrar a veces es más un mito que una realidad. Hay que recordar que no en todos los países europeos hay enseñanza pública de idiomas para adultos.

-¿Cuántas solicitudes quedan fuera?

-Es complicado saberlo; hasta que no acaba el proceso, se siguen adjudicando plazas. Este año, además, el proceso es regional, y no por escuelas, y hay más opciones. Hemos recibido 11.000 solicitudes, se han adjudicado 3.000, y pero estamos a mitad del proceso.

-¿Han descongestionado los alumnos de Secundaria y Bachillerato la EOI, al recibir la formación en sus institutos?

-Ahora vienen solo a certificar (lograr el título oficial). La edad media de nuestros alumnos está entre los 25 y los 40 años. Además, quienes tienen Inglés en la ESO solo pueden venir a partir de los 16 años.

-¿Ha recuperado la EOI con las nuevas certificaciones su prestigio acreditador, arrebatado por instituciones privadas como Cambridge, el Instituto Goethe...?

-Seguimos siendo un referente certificador, pero cuando le preguntas a los alumnos por qué vienen aquí, además de su carácter público, destacan la calidad de la formación. Hay usuarios que aun teniendo la certificación vienen a formarse.

-Entre los requisitos para conseguir una beca Erasmus está también el nivel de conocimiento de la lengua. ¿No se supone que lo adquirirán cuando salgan?

-Si vas a Polonia, donde estudiarás el grado en inglés, necesitas un nivel de idiomas. Allí mejorarás, pero tienes que partir de una base para poder estudiar.

-Aprender idiomas, ¿es una cuestión de actitud o de aptitud?

-Las dos cosas. Todos no tenemos la misma capacidad, ni para aprender un idioma ni para aprender matemáticas. No todos los alumnos tienen el mismo rendimiento.

-El miedo al ridículo es uno de los 'handicap' para comunicarnos en otro idioma...

-Uno de mis objetivos siempre, como docente, es quitarles ese miedo, que se rompa ese miedo.

-Pero hay cierta predisposición a reírnos del otro cuando habla inglés, cierto regusto con episodios como el de Ana Botella...

-Porque pervive el mito de que no somos capaces, pero sí lo somos. Es un estereotipo.

-El nivel de inglés de los políticos españoles tampoco es muy allá...

-El nivel de todo, de la formación a todos los niveles. Me pongo en su lugar y ya me preocuparía yo mucho. De todos modos, el nivel en un idioma no se consigue de hoy para mañana. De lo que no hay duda es de que cuando te expresas en el idioma del foro en el que te encuentras, causas mejor impresión.

-¿Los empresarios son conscientes del rédito que puede suponerles dominar los idiomas de los países a los que quieren dirigirse?

-Algunos sí. Una gran parte del alumnado de chino que tenemos son empresarios o comerciales que mantienen negocios con ese país, y que han percibido que es muy bienvenido en términos comerciales que se puedan expresar en chino. Es una inversión para la empresa.

-Como sociedad, relegamos el aprendizaje de idiomas a la escuela, el instituto, a la formación académica. ¿Debería tener un matiz social, con más oferta de cine, teatro, libros, en otros idiomas?

-Desde la generalización del uso de internet, sí la hay. Lo tienes a un clic, y cada vez hay más iniciativas culturales en otros idiomas.

-Hubo hace años un 'boom' de demanda de chino, hace cuatro cursos la oferta de empleo de Merkel generó otro de alemán... ¿Hasta qué punto influyen las tendencias sociopolíticas en la oferta de la escuela?

-Influyen mucho, se nota todos los años en las solicitudes de los alumnos. El alemán, el chino y el árabe se mantienen, el inglés sigue creciendo, y el francés no crece, aunque hay una tradición cultural.

-¿A qué obedece el avance en el aprendizaje del árabe?

-El árabe tiene público, por cuestiones culturales, como 'hobby' y por parte de profesionales que tienen trato directo con árabes, desde la Policía a quienes trabajan con inmigrantes. Es una lengua atractiva.

-¿Cómo es el perfil del alumno de español para extranjeros?

-Usuarios que viven en España y que quieren tener un nivel más allá de la comunicación oral, que les permita escribir y leer porque tienen profesiones que así lo requieren. Hay muchos alumnos de los países del Este.

-Los docentes de la EOI también tuvieron que ampliar su horario por los recortes. ¿Disponen ya de más recursos?

-Aún no. Se sigue dando el mejor servicio que se puede optimizando los recursos. Estamos esperando la regulación del Ministerio que nos permita cambiar el plan de estudios, hay una necesidad de cambio de los currículos para que se impartan más horas por curso.

 

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