«Tener una hija celiaca supone un gran cambio de vida, sobre todo social»

Mª José Mompeán, con una de sus tartas sin gluten. :: V. VICÉNS /agm
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Mª José Mompeán, con una de sus tartas sin gluten. :: V. VICÉNS /agm

Mª José Mompeán Jiménez. Pastelera

MENA BELTRÁN

No existe amor más incondicional que el de una madre hacia un hijo. María José Mompeán es una de esas madres que haría cualquier cosa por un hijo, y así ha sido. Licenciada en Derecho y aficionada a la repostería, regenta desde hace dos años una pastelería un tanto peculiar. Su hija, que era multialérgica y, además es celiaca, fue el principal motivo por el que comenzó su aventura en el mundo de la repostería, montando un negocio en la capital murciana con productos sin gluten, huevo, lactosa ni azúcar. Ilusiones sin gluten (avenida Doctor Pedro Guillén) es el nombre de su personal proyecto, al que le ha puesto mucha ilusión y esfuerzo.

-¿Cómo surgió la iniciativa para montar una pastelería sin gluten?

-Todo comenzó debido al diagnóstico de mi hija, que es celiaca y multialérgica, además de mi gran afición por la cocina.

-¿Se dedicaba al mundo de la repostería antes de abrir el negocio?

-No, soy licenciada en Derecho y trabajaba en una empresa. Pero antes de montar el negocio, me formé durante cuatro años, estudié pastelería y cocina, hice mis prácticas y trabajé en el sector.

-¿Qué supone tener una hija celiaca?

-Un gran cambio de vida, sobre todo, social. En casa la adaptación puede ser más o menos rápida. La mayor dificultad viene a la hora de salir de casa. Por ejemplo, cuando vas de viaje o llega el Bando de la Huerta, o simplemente salir a tomar algo a una cafetería.

-¿Le cuesta mucho encontrar productos para su hija?

-Cada vez menos; hace unos años, la cosa era mucho más difícil.

-El precio de productos sin gluten es más elevado, ¿qué opina usted?

-Como madre, los productos específicos me parecen muy caros. Pero como profesional lo entiendo por la dificultad y el gasto que supone su elaboración.

-En su pastelería, ¿tiene precios para todos los bolsillos?

-Por supuesto, partiendo de la base de que siempre son más caros. Intento tener solo productos certificados por la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE). Mi objetivo es que todos los productos no superen el límite de 5ppm.

-¿Qué ha supuesto en la vida de su familia la apertura del negocio?

-Al igual que en cualquier familia que monta una empresa, es un esfuerzo personal enorme de todos. Y no solo por la inversión, sino también por la entrega que requiere.

-¿La mayoría de sus clientes tienen problemas alimentarios?

-Sí, la mayoría. También hay gente que lo hace porque quiere llevar este tipo de dieta, quizás por moda. Aunque estos duran poco, sobre todo cuando ven el esfuerzo que supone, no solo económico, sino social.

-¿Vende productos con gluten?

-Vendemos todo tipo de productos, tanto salados como dulces, pero sin gluten. De hecho, no está permitido entrar a la tienda a nadie que vaya comiendo o que lleve bolsas con alimentos. Lo hago para evitar una contaminación cruzada.

-¿Cree que hace feliz a los demás con el servicio que ofrece?

- Sí, he ayudado a mucha gente. Me llaman con dudas, repaso la dieta de niños y adultos que no son capaces de bajar sus niveles en análisis y resuelvo muchas dudas.

-De forma personal, ¿qué supone para usted esta experiencia?

-Un reto personal enorme. Me propuse cambiar o adaptar la ciudad antes de que mi hija cumpliera 16 años y ya tiene 13; me quedan solo tres.

-¿Por qué decidió elaborar productos sin huevo, lactosa y sin azúcar?

-Mi hija es celiaca y también era multialérgica, pero este problema ya lo ha superado. No solo quitamos el azúcar del producto, sino que controlamos los hidratos que tiene, para que el cliente pueda llevar su dieta perfectamente.