Ningún agente social considera viable una jornada laboral que acabe a las 6 de la tarde

Agricultura, ganadería y servicios plantean serias dudas sobre la propuesta de Rajoy para acortar la hora de salida

ANTONIO BOTÍASMurcia

El anuncio del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, de impulsar un acuerdo político para que la jornada laboral en España concluya a las 18.00 horas no ha dejado indiferente a ningún sector económico regional y, en el mejor de los casos, solo ha provocado cierta sonrisa de asombro. Sindicatos, comerciantes, organizaciones agrarias y empresariales coinciden en señalar que la propuesta tendría muy difícil aplicación en la Región, sin contar la ineludible negociación con todos los agentes sociales que, en su desarrollo, incluiría no pocos problemas.

De entrada, como señala la secretaria de Empleo de la Unión General de Trabajadores (UGT), Encarna del Baño, «aplicar la medida costaría varios años y, sin lugar a dudas, existen muchos sectores que la rechazarían de plano». En lo que respecta a la Región, la agricultura, la ganadería y el sector servicios encontrarían numerosas dificultades para asumir que, a las seis de la tarde, deben cerrar sus negocios.

En los dos primeros sectores ni siquiera se plantean esa posibilidad. El presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Murcia (COAG), Miguel Padilla, reconoció a 'La Verdad' que «eso resulta impensable, aunque desde luego que nos gustaría, claro». En su opinión, la medida no tendría «aplicación ni repercusión porque en estos sectores no tiene sentido». Para ilustrarlo apunta un ejemplo: «En la ganadería de la leche es necesario ordeñar, en algunos casos, hasta dos veces al día». Y los animales no conocen de horarios. Como también le sucede al campo, donde los riegos y otras ocupaciones, entre las que podría citarse el trabajo en invernaderos, se extiende a lo largo del día y, en más de una ocasión, también a las noches. «Quizá en otros sectores podría cristalizar la propuesta de Rajoy; pero en nuestras organizaciones sigue vigente aquello de que se trabaja de sol a sol», concluye Padilla. El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) de Murcia, Marcos Alarcón, puntualiza que la propuesta «no está clara y sería necesario ajustar determinados servicios para que la conciliación que se persigue fuera efectiva». Sería el caso de los horarios escolares, por ejemplo. De esta forma, según Alarcón, «no parece una idea muy rigurosa y no basta con anunciarla. Hay que decir cómo se hará».

Encarna del Baño apunta que incluso existen cuestiones legales que habría que resolver antes de impulsar la medida. Es el caso de los comercios. «Sería necesario revocar la liberalización de horarios vigente en la actualidad porque resultaría incompatible con los nuevos usos», apunta desde el sindicato.

Opinión que comparte con Pedro Fernández Duque, presidente de la Federación de Empresarios de Comercio, Autónomos y Comercio Electrónico de la Región de Murcia (Fecom), quien añade que «la idea suscita muchas dudas. La primera es cómo se puede llevar a la práctica y en qué perjudicaría a los comercios».

Fernández Duque considera que «adaptar nuestra jornada laboral a la europea supondría, de entrada, madrugar más para acabar antes», aunque de inmediato se pregunta: «¿Y los comercios ya no abrirían hasta las 20.00 horas como acostumbran? Lo dudo mucho».

Encarna del Baño asegura tener la respuesta. «Lo que propone Rajoy es una ocurrencia peregrina que, como tantas otras, caería en saco roto, salvo quizá en empresas de oficinas y similares o en el funcionariado».

Pese a todo, desde UGT remarcan que cualquier propuesta es bien recibida si antes se somete «al diálogo social». Punto que, por cierto, remarcó el presidente Rajoy cuando explicó que sería necesario «llegar a un acuerdo con los agentes económicos y sociales, aunque no afectaría ni a los servicios públicos ni a las empresas que dispongan de varios turnos».

Sería muy costoso

El presidente de la patronal Croem, José María Albarracín, destaca sus dudas sobre una hipotética aplicación del nuevo horario. «El antiguo lema 'Spain is diferent' resume a la perfección lo que sucede: dada nuestra situación estratégica al sur de Europa y las condiciones climáticas que disfrutamos sería muy difícil abordar un cambio de esa magnitud», añade Albarracín. Los empresarios murcianos consideran que, aunque llegara a ponerse en marcha, «sería muy costoso adecuar nuestra economía a ese horario».

Rajoy también propuso la creación de un «banco de horas» que facilite la conciliación. Se trata de un sistema a introducir en los convenios laborales y permitiría reservar un número de horas para que los hombres y mujeres pudieran atender sus asuntos personales, como es el caso de reuniones en los colegios o acudir a consultas médicas.

El aumento en diez días de los permisos de paternidad para padres que tengan hijos con discapacidad o la puesta en marcha de un sello de calidad y exenciones fiscales para aquellas empresas que flexibilicen sus horas completan la propuesta del presidente. Por último, Rajoy apuntó la necesidad de cambiar el huso horario para que España adopte el del meridiano de Greenwich, como Portugal y el Reino Unido. Desde UGT apuntan que esta última medida sería un buen punto de partida. «No tiene sentido que a las diez de la noche esté de día y a las siete de la mañana oscuro», apunta Del Baño.

Este cambio establecería en el país un horario más europeo. Los ciudadanos se seguirían levantando a la misma hora de 'reloj', pero en realidad una hora (solar) más tarde; se comería y cenaría en un horario más internacional, a la una y a las ocho; se fomentaría la jornada continuada de nueve a seis, con una parada de una hora para comer a mitad del día; y se dormiría una hora más.

La medida, en opinión del presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE), José Luis Casero, sería «un avance importante que hay que valorar positivamente». Para Albarracín, este cambio no les preocupa a los empresarios «si se demuestra que la eficacia para la economía es real». Por eso insiste en que «la tradición española complicaría mucho su puesta en funcionamiento».

Similar opinión aporta la presidenta de la organización de consumidores Thader Consumo, Juana Pérez, quien señala que los horarios comerciales en el centro de Europa «están ajustados a sus jornadas laborales. Sin embargo, el estilo de vida en España es un escollo evidente, aparte del clima. Y hay que tener en cuenta que esas particularidades también suponen un motor para la economía».