Los polis dominan las dos ruedas

Dos agentes de la Policía Nacional ponen en práctica su trazado de curva en un aparcamiento de Alcantarilla./
Dos agentes de la Policía Nacional ponen en práctica su trazado de curva en un aparcamiento de Alcantarilla.

La Policía Nacional especializa por primera vez a sus agentes en Murcia en el manejo de las motocicletas

ALICIA NEGREMurcia

Conviven día a día con el riesgo. Las agentes del Cuerpo Nacional de Policía se enfrentan habitualmente a jornadas salpicadas de trances en las que, en ocasiones, ponen en riesgo su propia integridad. La peligrosidad es un compañero de viaje asumido, pero si su labor implica subirse cada mañana a una motocicleta, el riesgo crece un nivel. Persecuciones a toda velocidad, detenciones violentas y carreras para llegar con la mayor rapidez a una urgencia son habituales entre los miembros de las unidades motorizadas del cuerpo, por lo que dominar las dos ruedas es un asunto crucial que puede evitarles un disgusto y marcar el éxito de una operación. Una docena de agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional reciben esta semana un curso de especialización en formación vial para agentes motorizados, el primero de este tipo que se imparte en la Región.

«Este curso va enfocado a dar una enseñanza integral para la seguridad de los policías, que va a repercutir en la seguridad del ciudadano», explica José Miguel Alonso, especialista en Formación Vial en la jefatura superior de Policía de Murcia y uno de los organizadores de la actividad. Los agentes de la UPR ponen a prueba los conocimientos adquiridos en el aparcamiento vacío de un centro comercial del polígono industrial Oeste, en Alcantarilla. La formación se prolongará durante dos semanas y los primeros días se ahonda en un contenido más teórico. «Hablamos de seguridad activa y pasiva, de los elementos de la motocicleta que van a influir en la seguridad, del mantenimiento preventivo del vehículo, la normativa...», explica Alonso. «También se trata de concienciar a los agentes sobre los peligros que tiene la vía urbana». Este agente, destinado en la Región, imparte este curso mano a mano con dos integrantes del grupo especializado de Formación Vial llegados de Madrid. «Estos cursos son habituales y los realizamos por toda España a todo tipo de unidades que cogen motocicletas de gran cilindrada», explica el oficial Antonio Antón, uno de esos especialistas.

Al contenido teórico, los agentes suman horas y horas de práctica en pistas cerradas. La Policía Nacional ha contado para ello con la colaboración altruista de los circuitos de velocidad de Fortuna y Cartagena. «Trabajamos en pista y en tierra con ejercicios en los que mejoramos su habilidad sobre la motocicleta», explica Alonso. En estos recintos ponen a prueba ejercicios de adelantamiento, aceleración y frenada, trazado en curva, técnica inglesa... La práctica no acaba ahí. Los agentes se alinean en formación y comienzan a hacer recorridos de pie sobre la moto, de rodillas, sentados de lado...

Un despliegue de movimientos, muchos de ellos de gran espectacularidad, que les ayudan a ganar destreza sobre las dos ruedas y a estar más preparados para afrontar circunstancias difíciles. «Estas maniobras», recalca el oficial Antón, «son muy importantes para prevenir accidentes y dar una mejor respuesta al ciudadano como servicio público que somos». En estos días de formación práctica, los agentes también simulan persecuciones y detenciones a toda velocidad para dominar al máximo la técnica y atajar los peligros que entrañan estas situaciones. Practican, además, ejercicios para descender simultáneamente de sus motocicletas, una práctica útil para formar cordones de seguridad en movimiento.

«Lo más complicado», reconoce el oficial Antón, «es mover los pesos de la motocicleta en velocidades lentas». Los agentes que realizan esta formación ya están acostumbrados a rodar día a día con sus motos, pero esta actividad busca su especialización. «Si los alumnos son buenos», explica el policía Alonso, «les apretamos para que suban un nivel».

Correr un doble riesgo

«En el día a día este curso nos va a venir estupendamente porque evidentemente las patrullas que trabajamos en la calle corremos doble riesgo que las personas que van en un vehículo», explica Marcos, oficial de la UPR del Cuerpo Nacional de Policía en Murcia. La elección del grupo con el que arranca esta formación, que podrá en los próximos meses extenderse a otras unidades, no es casual. «Cuando hay un servicio que entraña mayor gravedad se suele contar con UPR», sostiene.

Este profesional explica que, en la carretera «el problema principal suele ser el pavimento, sobre todo por las condiciones meteorológicas». Remarca, no obstante, que la distracción de algunos conductores también puede ponerles en un trance. «La mayoría de conductores están más pendientes del móvil o la música cuando estamos circulando», remarca. «Este tipo de cursos nos permite coger más habilidad para intentar resolver esa situación de peligro con antelación». La formación de este grupo de agentes continuará la próxima semana con la puesta en práctica de estos ejercicios en las carreteras. «Recorreremos la Región».

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