Un profesor de Religión se enfrenta a 5 años de prisión por abusos a niños

Roberto P. S. será juzgado en la Audiencia en las próximas semanas acusado de realizar tocamientos a varios alumnos de 7 años

ALICIA NEGREMurcia

Roberto P. S. se sentará en las próximas semanas en el banquillo de la Audiencia Provincial para responder por los presuntos abusos sexuales a los que sometió a varios niños de siete años en la primavera de 2011. El acusado, de 41 años, ejercía como profesor de Religión en el colegio San Vicente de Paul de la pedanía murciana de El Palmar.

El fiscal reclama para él cinco años de prisión y una inhabilitación especial para dar clases a menores durante el mismo periodo. El Ministerio Público solicita, además, que se le obligue a indemnizar con 1.000 euros a cada uno de los siete alumnos a los que supuestamente realizó tocamientos y se le impida acercarse a ellos por un tiempo que exceda en tres años la pena de prisión que se acabe imponiendo.

La detención de este docente en mayo de 2011 provocó un revuelo que transcendió los muros de este centro católico. El Ministerio Público sostiene que el acusado, que ejercía de tutor en una clase de primer curso de Primaria, «se servía de momentos puntuales, en el transcurso de las clases, para realizar a las niñas, e incluso, en una ocasión, a un niño, tocamientos en muslos, glúteos y genitales».

La práctica habitual, según explica la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales, era, «con el pretexto de corregir los deberes, sentar a las niñas, y en una ocasión a un niño, en sus rodillas, levantarles la falda o bajarles el pantalón por detrás, introducirles la mano por dentro de la ropa interior y manosearles los glúteos, las ingles y los genitales».

El juego del demonio

Las acusaciones particulares, ejercidas por los padres de las víctimas, reclaman más de 32 años de cárcel para el procesado por cinco delitos de abuso sexual con la agravante de abuso de confianza. Esta parte, en su escrito de conclusiones provisionales, va más allá del relato de hechos del Ministerio Fiscal y señala otro tipo de prácticas que el acusado llevaba a cabo presuntamente en el aula. Entre ellas, explica, estaba el juego del ángel y el demonio, en el que el profesor desempeñaba supuestamente el papel de Dios e incitaba a los pequeños a que lo tocasen para ser, a su vez, correspondidos por tocamientos de Dios. Sostiene que el docente advertía en todo momento a los niños de que estos juegos eran secretos y que les amenazaba con que no pasarían de curso si revelaban lo que ocurría.

La defensa, ejercida por el letrado Evaristo Llanos, sostiene que los hechos que se imputan al docente son falsos y reclama su absolución. Además, pone de manifiesto que en la causa se han producido «paralizaciones innecesarias e indebidas» que no son atribuibles al acusado y que pide sean tenidas en cuenta de cara a una hipotética condena.

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