La Guardia Civil recupera el pectoral de Belluga que robaron a la Fuensanta

El pectoral recuperado, labrado en oro y con esmeraldas./
El pectoral recuperado, labrado en oro y con esmeraldas.

Labrado en oro y con esmeraldas, era una de las piezas más valiosas que se llevaron de la Catedral en 1977, junto a las coronas de la Patrona y el Niño

ANTONIO BOTÍASMurcia

Fue robado hace casi cuarenta años de la Catedral de Murcia, cuando en enero de 1977 unos desconocidos arramblaron de madrugada con el tesoro catedralicio, incluidas las coronas de la Fuensanta y el Niño y otras 22 obras de arte. Entre ellas, el célebre pectoral del cardenal Belluga, la tercera pieza más valiosa que desapareció y que ahora la Guardia Civil ha recuperado tras una espléndida investigación.

La primera pista surgió hace unos meses en una casa de subastas madrileña. La Benemérita logró interceptar la venta de un antiguo farol de plata, que resultó ser el donado por los marqueses de Torre Pacheco en 1732 a la Catedral. Y que también había sido robado en 1977.

A partir de ese instante, la llamada operación 'Farol de plata' se mantuvo abierta para intentar determinar el paradero de más piezas. 'La Verdad' ya adelantó en noviembre del año pasado que la pieza descubierta podría arrojar luz sobre todo el caso. Y así, los interrogatorios a los propietarios del farol, quienes lo poseían de buena fe, y el hallazgo de otros datos de interés, han permitido finalmente la recuperación del famoso pectoral, cuyo valor resulta incalculable. Ya en la época se calculó el botín en unos 300 millones de pesetas.

La pieza está forjada en oro macizo y adornada con, al menos, 16 esmeraldas de Venezuela de gran tamaño, además de la correspondiente cadena de oro. Fuentes del Obispado de Cartagena advirtieron anoche a 'La Verdad' de que la recuperación del pectoral «es doblemente bien recibida. Primero, porque se trata de una joya que se restituye a los murcianos. Y segundo, porque se creía perdido». De hecho, esa fue siempre la versión oficial: que las piezas habían sido fundidas y las piedras preciosas, empleadas en otras joyas. Y, desde luego, los ladrones tenían trabajo. Solo las coronas de la Fuensanta y el Niño contaban con 7.621 piedras preciosas, entre las que destacaban diamantes, zafiros, rubíes y topacios.

¿Más piezas?

Las mismas fuentes señalaron anoche que es posible que, en los próximos días, «podamos celebrar que se han recuperado más joyas», sin aportar más datos. Es muy probable tras constatar que el pectoral está intacto. Con toda seguridad, en cambio, se podrá reconstruir en las próximas semanas quién o quiénes fueron los autores de este histórico robo. Aunque eso sí, el delito está prescrito.

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