«Dibujo, imprimo, corto y grapo mis fanzines... ya no se puede ahorrar más»

Nasty Franky oculta su cara con uno de los fanzines que ha editado./
Nasty Franky oculta su cara con uno de los fanzines que ha editado.

ilustrador e impulsor de mercadillos de autoedición

BOTÍAS SAUS

Prefiere no salir en la foto. Solo por eso, viendo la legión de políticos y otras hierbas que guardan cola para retratarse en los diarios, ya merece Fran Jiménez García una entrevista. Pero, además, este joven ilustrador de Las Torres de Cotillas descuella en el panorama nacional por la calidad de su obra. Se hace llamar Nasty Franky, impulsa un mercadillo de autoedición, diseña carteles y está inmerso en un mundo de dibujos, que él llama muñecos y que conforman un espléndido universo paralelo de tinta.

-¿Por qué le dio por convertirse en ilustrador, si eso no tiene futuro económico ninguno?

-(Ríe y asiente, todo a la vez). Por lo típico: llevo dibujando toda la vida. Hasta que decidí estudiar Bellas Artes y un profesor me orientó por este camino.

-¿Y el nombre de Nasty Franky?

-(Risas). ¡Buscaba un nombre que fuera cantoso!

-Pues lo ha conseguido.

-Una de mis principales influencias es el rock and roll. Cierta vez encontré un recopilatorio muy curioso que contenía extraños temas y una portada con imágenes porno de los años cincuenta. Se llamaba 'Nasty Rockabilly'. Y de ahí surgió mi nombre.

-¿Cómo se inspira para dar vida a sus personajes?

-Uso referencias fotográficas y realizo una búsqueda constante de imágenes. Además, me mola mucho el cómic americano de los sesenta y setenta, que me ha inspirado muchos muñecos propios. Los retratos de pin-ups, la serie B, la ciencia ficción... me nutro de todo.

-¿Muñecos que luego edita casi de forma artesanal?

-¿Casi? (Risas). ¡Totalmente! Me regalaron una vieja fotocopiadora que me ha permitido editar tres fanzines. Aunque eso sí, tengo mi propia editorial. Se llama 'Ediciones de Puta Madre'.

-(Risas). ¿Así, tal cual?

-Tal cual. Yo me encargo de imprimir, cortar, grapar... Hay que reducir los costes al máximo. Ya no se puede ahorrar más.

-También editó un 'simiofanzine'. ¿Eso que es?

-El primer fanzine que saqué. No me pregunté por qué lo llamé 'El Anís de la Mona'. Fue tras colaborar en otros. Incluía, como es obvio, dibujos de monos y monas.

-¿Cuáles son sus próximos proyectos e ideas?

-Quiero seguir dibujando como un loco. Algún día me gustaría meterle mano a otros mundillos, como el del tatuaje. Y también ando impulsando los mercadillos de autoedición. En Murcia ya organizamos uno.

-¿En qué consiste?

-Nos reunimos varios dibujantes y ofreceremos nuestro trabajo en un local. La última vez fue en mayo. Sin ayudas públicas, ojo. Participamos en torno a una docena de autores murcianos y otros de Valencia y Alicante. Se llama Zorroclocos E LOBOS.

-Claro, un nombre así, al uso, del montón.

-(Ríe) Está muy chulo. ¿Es qué no le gusta o qué?

-Es original, desde luego. ¿Le molesta que le plagien?

-Me da igual. La única precaución que observo es subir las fotos a la red con poca calidad.

-¿Y por qué prefiere ocultar su rostro, complicándome a mi la vida con la foto de la entrevista?

-No quiero publicidad. Trabajo en esto porque es mi pasión. Pero prefiero pasar inadvertido.

-Pues eso es aún menos común que el nombre del mercadillo.

 

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