Levantarán otros seis diques para evitar inundaciones en la comarca del Guadalentín

La riada de septiembre de 2012 colapsó un viaducto de la autovía cerca de Lorca. /
La riada de septiembre de 2012 colapsó un viaducto de la autovía cerca de Lorca.

Servirán para laminar los caudales torrenciales en la rambla de Nogalte durante los episodios de gota fría, como el de la riada de San Wenceslao

MANUEL BUITRAGO

La riada de San Wenceslao que arrasó parte de la comarca del Guadalentín el 28 de septiembre de 2012 puso al descubierto la necesidad de regular las ramblas de Puerto Lumbreras, Lorca y Mazarrón con la construcción de presas y diques. La celeridad depende del presupuesto estatal, que es muy escaso.

Cuando se van a cumplir tres años de aquella riada que provocó numerosos daños en la zona, a raíz de unas precipitaciones de 212 litros por metros cuadrado, la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) anunció ayer que construirá seis nuevos diques contra las inundaciones en la rambla de Nogalte, en el municipio de Vélez Rubio. Se trata de pequeñas presas cuya función es laminar las importantes avenidas de agua que se producen periódicamente en esta zona durante la gota fría. El presupuesto destinado a los trabajos es de 1,8 millones de euros, financiados con los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (Feder) y está previsto que las obras terminen antes de final de año.

Las graves inundaciones de 2012 pusieron en evidencia la necesidad de una mayor regulación de la cabecera de la rambla de Nogalte, históricamente conocida por las tragedias ligadas a grandes avenidas, señaló ayer el organismo de cuenca. «Desde entonces la CHS ha construido once grandes diques que frenan el ímpetu de las aguas y evitan que, aguas abajo, lleguen con virulencia a poblaciones como Puerto Lumbreras y al Valle del Guadalentín. Además, ya están iniciadas las obras de otros tres diques, situados en el barranco del Caballete, y las ramblas de La Oliverica y La Losilla, con un presupuesto conjunto de 600.000 euros».

Entre 9 y 7,5 metros de altura

Las seis nuevas presas se situarán en el paraje de Los Gázquez, en el cerro del Caballero, en el paraje del Huezno -con dos diques-, en el de los Carrascos y en el barranco del Puerto. Estas construcciones alcanzarán una altura de 9 metros en tres de ellas y 7,5 metros en las demás. Contarán con un camino de acceso de cuatro metros de ancho, y un nuevo vial en la margen izquierda del dique del barranco del Puerto, que sustituirá al ahora existente, afectado por la obra.

El Plan General de Defensa del Alto Guadalentín que reactivó la Confederación Hidrográfica como consecuencia de la riada de San Wenceslao prevé la construcción de ocho presas, dos de ellas de alta capacidad, y once grandes diques cuyas obras se están ultimando.

Los proyectos más adelantados son los de las presas de Nogalte, La Torrecilla y Béjar. Las otras presas que están en estudio son las del Estrecho y Lébor, así como las del Puntarrón y Las Moreras. La Confederación también contempla la posibilidad de recrecer el embalse de Valdeinfierno, lo que aumentaría la capacidad de regulación en la cabecera del Guadalentín. Ésta fue una de las primeras medidas que se solicitaron tras la riada, junto con las presas y diques para regular las ramblas.

80 millones de euros

La Confederación completó los planes de defensa contras las avenidas en otras zonas de la cuenca, pero quedaba pendiente la comarca del Guadalentín, junto con el Campo de Cartagena. La función principal de estas infraestructuras es laminar esas puntas de avenida para prevenir inundaciones. Recuerda que el 28 de septiembre de 2012 las presas de laminación y los embalses de Puentes y Valdeinfierno ejercieron una función de freno de las aguas torrenciales que fue vital para evitar una catástrofe que hubiera afectado no solo a los municipios de Lorca y Puerto Lumbreras, sino también a otras ciudades situadas aguas abajo, como Murcia y Orihuela.

Las presas necesitarán una inversión próxima a los 80 millones de euros y tendrán capacidad para retener 34 millones de metros cúbicos (34 hectómetros) para responder a los episodios de gota fría.

 

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