Inhumados en Valladolid los restos del arzobispo bullense Antonio García

El clérigo falleció en 1953, tras quince años de gobierno de la Diócesis, y hasta el momento su cuerpo había permanecido en el convento de su fundación de las carmelitas descalzas de Tordesillas

LA VERDADMURCIA

El Santuario Nacional de la Gran Promesa de Valladolidd acoge desde el jueves los restos del arzobispo Antonio García, natural de Bullas y prelado que consagró este templo en su nueva advocación en 1941. La ceremonia de inhumación de los restos del mitrado murciano se realizó mediante una misa funeral presidida por Ricardo Blázquez, acompañado por sacerdotes, diáconos, seminaristas, numerosos vallisoletanos e incluso feligreses de Bullas, donde nació en 1880, que se desplazaron hasta Valladolidad acompañados por su párroco.

Blázquez rememoró el espíritu de convivencia del arzobispo García y resaltó que «muchos signos se convertían en evocación del tiempo que fue el propio de don Antonio [...] años complicados en nuestra convivencia, de persecuciones y de represiones, de escasez de todo y de tantos resentimientos acumulados». Antonio García falleció en 1953, tras quince años de gobierno de la Diócesis, y hasta el momento su cuerpo había permanecido en el convento de su fundación de las carmelitas descalzas de Tordesillas.

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