Barbacid alerta de la «tragedia» que vive la ciencia por falta de ayudas públicas

La consejera de Sanidad y Política Social, Catalina Lorenzo; el bioquímico y oncólogo Mariano Barbacid; el presidente de la UCAM, José Luis Mendoza; y Agustín Navarrete, presidente de la AECC en la Región./
La consejera de Sanidad y Política Social, Catalina Lorenzo; el bioquímico y oncólogo Mariano Barbacid; el presidente de la UCAM, José Luis Mendoza; y Agustín Navarrete, presidente de la AECC en la Región.

El exdirector del CNIO denuncia en Murcia que la investigación española está «en estado casi catatónico»

JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) es una de las doce instituciones científicas enfocadas a la lucha contra el cáncer «con mayor calidad» del mundo, pero su presupuesto -unos 20 millones de euros- representa lo que un solo jugador de fútbol de la liga española, Lionel Messi, gana en neto al año. El oncólogo y bioquímico Mariano Barbacid, que fue el primer director del CNIO y es uno de los investigadores con mayor proyección internacional de todo el país, habló ayer en el Foro Nueva Murcia alto y claro. La ciencia en España está «en estado casi catatónico», y si contra viento y marea el CNIO ha conseguido mantener su actividad, gracias entre otras cosas a las ayudas europeas, no puede decirse lo mismo de instituciones como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha perdido a un 20% de sus investigadores en los últimos tres años y apenas cuenta con recursos «para poder pagar las nóminas».

«Ésta es la trágica situación que tiene hoy el CSIC -alertó-; si seguimos así en este país, si no investigamos, difícilmente vamos a poder salir de la crisis». Prácticamente a la misma hora en que Mariano Barbacid lanzaba esta advertencia en el Casino de Murcia, durante una conferencia en la que abordó las nuevas fronteras en los tratamientos contra el cáncer, los Reyes presidían en Madrid los actos de celebración por los 75 años de vida del CSIC. Tras los fastos, sin embargo, no hay un apoyo decidido al trabajo de los investigadores, considera Barbacid. «Como esto no reviva, y pronto, España dejará de ser, sin duda, un país competitivo en el mundo de la ciencia», señaló.

El presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, había iniciado la jornada con unas declaraciones polémicas en RNE, al tachar de «una especie de leyenda urbana exagerada» la fuga de cerebros al extranjero. Mariano Barbacid le respondió desde Murcia lamentando el «menosprecio» a los investigadores. «No me gusta hablar de fuga de cerebros, porque ni hay fuga ni somos cerebros. Irse fuera no es malo; es de hecho muchísimo mejor, porque al fin y al cabo los centros más importantes de la ciencia están en países anglosajones. El problema, la tragedia, no es que se vayan, sino que no puedan volver. El CSIC ha perdido el 20% de sus investigadores y no hay plazas nuevas».

La opinión de Barbacid no es una más en el debate sobre el estado de la ciencia en España. Se trata del análisis de quien en 1982 «aisló por primera vez un gen humano mutado» capaz de provocar el desarrollo de un tumor, como recordó ayer el presidente de la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer (AECC) en la Región, Agustín Navarrete, encargado de presentar al conferenciante en el Foro Nueva Murcia. El descubrimiento de este oncogén fue publicado en 'Nature' y aplaudido como el inicio de un largo camino hacia el conocimiento de las bases moleculares de los múltiples tipos de cáncer. Se abrió así la puerta a tratamientos específicos para cada mutación, más eficaces y con menos efectos secundarios. Barbacid desarrolló su trabajo en Estados Unidos, en organismos como el Instituto Nacional del Cáncer de Maryland, hasta que en 1998 el gobierno de José María Aznar lo rescató para la puesta en marcha del CNIO, institución que dirigió durante 13 años. Ahora, Barbacid continúa trabajando en el CNIO como jefe del grupo de Oncología Experimental, y ha visto reducido el número de colaboradores de 20 a 15 «porque los recursos son limitados».

«Todos los grandes avances de las últimas dos décadas solo han sido posibles gracias a miles de investigadores y a gobiernos que, a diferencia del nuestro, han apostado por la investigación», sentenció el bioquímico. Mientras «en Alemania y en Inglaterra han aprovechado la crisis para invertir en investigación», en España se ha producido justo lo contrario. La organización que agrupa a las distintas sociedades científicas intentó entregar una carta al ministro de Economía, Luis de Guindos, pero éste «no les recibió y les dijo que se la dejasen al bedel».

Un problema de gestión

«Les garantizo -aseguró- que en España los políticos no escuchan a los científicos». Pero para Barbacid, el problema de la ciencia no es solo monetario; también lo es de gestión. «En España fuimos capaces de pasar de una dictadura a una democracia pero no de cambiar el sistema funcionarial en la ciencia. Hay que ofrecer seguridad a los investigadores, pero no dar una plaza fija en la que ganen lo mismo quienes llevan diez años sin publicar» y quienes producen trabajo de alto impacto. El CSIC, lamentó, tiene este problema, aunque la principal urgencia de la institución sea la financiación, porque con la actual «no puede sobrevivir, ni con funcionarios ni sin funcionarios».

«En 2013 no hubo Plan Nacional (de ciencia). Es inadmisible que en un país moderno no haya ni un solo euro para investigación», concluyó. Barbacid fue muy crítico con el papel de la Administración, pero a Murcia vino sobre todo a hablar de los esperanzadores avances en la lucha contra el cáncer, a los que él y el CNIO están contribuyendo de manera decisiva. El cada vez mayor conocimiento de las mutaciones que se esconden tras los tumores han permitido desarrollar tratamientos cada vez más selectivos, dirigidos a dianas moleculares específicas. La reducción de la mortalidad en cánceres como el de páncreas, donde los índices de supervivencia a los cinco años del diagnóstico son mínimos, es el gran objetivo.

Pero no son estos tratamientos la única arma en la lucha contra el cáncer. Más de la mitad de los diagnósticos llegan cuando el tumor ya no está localizado y hay metástasis. La detección precoz en cánceres como colon y mama es fundamental. También eliminar hábitos como el tabaquismo. «Los cánceres de pulmón y melanoma son los únicos en los que nos encontramos con mutaciones provocadas por nosotros mismos; en el primer caso por el tabaco y en el segundo por la exposición excesiva al sol», recordó. El cáncer que más mortalidad produce es el de pulmón pese a que sabemos la forma de prevenirlo: «Fumábamos cuando no sabíamos los peligros, pero seguimos haciéndolo ahora, cuando ya los conocemos, y eso es una barbaridad».

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