Leopoldo María Panero, el loco de los versos y la autodestrucción

El escritor murió ayer en Canarias, a los 65 años, después de una vida dedicada a las letras

C.G.
Leopoldo María Panero, el loco de los versos y la autodestrucción

"Podré ser un monstruo pero no estoy loco. Llevo cuatro años esperando que me den el Nobel y no me lo dan. Tal vez sea porque vivo en un manicomio", decía Leopoldo María Panero, que nunca vio el deseado premio. El poeta español murió ayer a la edad de 65 años en su casa de Las Palmas de Gran Canarias. La noticia se conocía después de que su editorial, Huerga y Fierro, publicara en Facebook el mensaje de condolencias hacia la familia del escritor: "Amigo Leopoldo María Panero, siempre has sido un extraordinario poeta, fiel y amigo de tus amigos. Allí donde estés, que sepas que te echaremos de menos. Te queremos. Descansa en paz".

Según José María Castellet, autor del libro 'Los Nueve novísimos de España', formó parte del grupo de poetas más renovadores de los años 60. Leopoldo María Panero, como otros poetas, vivió el franquismo y se posicionó de forma radical en contra del régimen. Ejerció de activista antifranquista, lo que le llevó a la cárcel.

Leopoldo María Panero tuvo una vida en apariencia complicada, sin embargo, para él no lo era, sólo trataba de hacerla más sencilla. El escritor decidió ingresar en varias ocasiones en diferentes hospitales psiquiátricos; en los años 80, permaneció en el psiquiátrico de Mondragón durante diez años; después, se trasladó a la Unidad Psiquiátrica de Las Palmas de Gran Canaria, que él llamaba 'Manicomio del doctor Rafael Inglott'. Lejos de que esas estancias médicas le influyeran negativamente en su trabajo, Leopoldo María Panero enriqueció su estilo haciéndolo más innovador.

A pesar de vivir en ellos durante 30 años de su vida, Leopoldo María Panero que creía que "los manicomios son como campos de exterminio nazi". Era su forma de calificar a la costumbre que tenía la sociedad de quitarse de en medio a los que molestaban para llevarlos a los hospitales psiquiátricos y así dejarles vivir una vida más tranquila. El poeta tonteó con el alcohol y sobre todo con las drogas, a la heroína le dedicaría un gran número de trabajos.

La atormentada vida de Leopoldo María Panero se plasmó en su obra, llena de autodestrucción y referencias a la vida y la muerte. Hijo de poeta, hermano de poeta, sobrino de poeta y primo de crítico de cine, la familia del escritor siempre estuvo en el ojo del huracán. Los Panero inspiraron varias películas al cine como 'El desencanto' o 'Después de tantos años'. Los Panero eran una familia desestructurada, desmembrada, con una figura autoritaria muy fuerte en el padre (aún después de morir), pero con gran cultura e intelectualismo.

Inevitablemente, en la obra de Leopoldo María Panero tuvo que reflejarse esas referencias familiares y el mundo del cine incrustado en ella. Su poema más famoso, 'La canción del croupier del Mississipi', es el espejo de toda su vida y contiene todas las características de la pluma de Leopoldo María Panero: referencias a los excesos "fumo mucho. Demasiado", a la destrucción, con alusiones al cuerpo, "mi alma acuchillada por mujeres y niños", "toda mi alma sabe a sangre"; y críticas al régimen, "este país que llaman España, he oído a los muertos que el Infierno es mejor que esto".

Leopoldo María Panero decía que con sus versos buscaba reencontrarse a sí mismo, que no era un poeta maldito o loco. En un documental con Carlos Ann y Enrique Bunbury sobre él, el poeta habló sobre su persona: "Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero, hijo de padre borracho y hermano de un suicida, perseguido por los pájaros y los recuerdos que me acechan cada mañana escondidos en matorrales, gritando porque termine la memoria y el recuerdo se vuelve azul y gima, rezando a la nada por temo".

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