La ultraderecha murciana se mira en el espejo griego

Expertos y partidos de izquierdas alertan sobre el avance de grupos neofascistas y los vinculan con los últimos episodios violentos en la Región | El MSR se desmarca de estas denuncias y prepara su desembarco en la política municipal

RAÚL HERNÁNDEZMURCIA
La ultraderecha murciana se mira en el espejo griego

A mitad del mes pasado, un artículo del responsable de la secretaría de Movimientos Sociales de IU-Verdes en la Región de Murcia, José León Lozano, publicado en el diario 'La Verdad' alertaba de la preocupación de este partido y diversos grupos sociales y vecinales por el «aumento de las agresiones neonazis y la proliferación de estos grupos, especialmente en Murcia». Desde esa 'Tribuna Política' acusaba a la Delegación del Gobierno de permitir concentraciones y manifestaciones de grupos de extrema derecha.

En el texto relataba los últimos episodios violentos protagonizados en la Región por movimientos radicales como la irrupción el pasado mes de diciembre de 20 personas, de estética fascista y armados con bates de béisbol y palos de hierro, en un partido amistoso entre el Cieza y el C.A.P. Ciudad de Murcia y en el que un hincha de los City Boys resultó herido; las palizas propinadas a cinco jóvenes por parte de grupos neonazis a principios del 2013 denunciadas por el Frente de Acción Estudiantil; o los altercados ocurridos en 2010 durante las concentraciones del Movimiento Social Republicano y de la Coordinadora Antifascista del Sureste, que acabaron en una batalla campal en los alrededores de la plaza de Santo Domingo en Murcia.

Pocos días después de ese artículo, el 26 de enero, dos jóvenes de estética 'punk' fueron agredidos por un grupo de 20 jóvenes de estética neonazi en el interior de un local en el centro de la ciudad. Uno de los agredidos fue golpeado con una jarra de cerveza primero y un bate de béisbol después. Días más tarde, la Policía Nacional, que prefiere no manifestarse sobre la presencia de estos radicales en la Región, detenía a tres presuntos integrantes de ese grupo.

Es el último capítulo de violencia por motivos ideológicos en Murcia, aunque oficialmente no se ha señalado directamente a ninguna agrupación, extraoficialmente se ha colocado en el punto de mira al partido Movimiento Social Republicano (MSR), considerados de extrema derecha por la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

«No hemos sido nosotros. Todas esas presuntas acusaciones son infamias porque nuestro partido está creciendo y ahora somos más visibles», afirma Pablo Alcaraz, delegado del MSR en la Región. A pesar de saber que la Policía Nacional les incluye en la lista de partidos de ideología radical, dicen estar alejados de esa catalogación. «Nuestra ideología es propia. Es la del MSR. Son ideas tradicionales que pasan por salvaguardar los intereses de los españoles frente a cualquier otra cosa». En este aspecto explican que su idea de la inmigración no es políticamente correcta, porque piensan que ha perjudicado al desarrollo de la sociedad, sobre todo en el aspecto laboral.

«La inmigración como fenómeno no ha traído nada bueno al país. Solo ha beneficiado a empresarios que se han aprovechado de las circunstancias para llenarse los bolsillos. A los de fuera les ha dado precariedad laboral y a nosotros paro. En estas circunstancias, nosotros defendemos a los nuestros», apunta Jordi de la Fuente, responsable nacional de Acción Política del partido.

En la Región de Murcia, el MSR reúne a una treintena de afiliados, aunque desde la organización señalan que cada vez cuentan con más simpatizantes y que se están extendiendo. «Nos vamos a presentar a las próximas elecciones Europeas y a las Municipales del 2015».

Desde su primera concentración hace cuatro años, su presencia se ha ido incrementando con actos como el del 28 de enero frente al Banco de España o el pasado mes de noviembre en Cartagena, donde se concentraron por el el asesinato de dos miembros del partido nazi Amanecer Dorado de Grecia. «Amanecer Dorado es un partido que cuando el resto dejaba que su pueblo se muriera de hambre, ellos les daban comida, cobijo, ropa», afirma el delegado del MSR en Murcia.

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