Un paseo entre dos puertos

Hace veinte años que se abrió al tráfico el tramo de la autovía por el puerto de La Cadena, el que redujo a apenas media hora el trayecto entre Cartagena y Murcia

Un paseo entre dos puertos

Ha sido una de las grandes obras que se han llevado a cabo en las últimas décadas. El 2 de abril de 1993 se inauguró el último tramo de la autovía Murcia-Cartagena. Ese día, hace ya más de veinte años, el puerto de La Cadena dejó de ser un molesto obstáculo para los conductores que, en una dirección u otra, tenían que atravesarlo, bien para ir a la playa, o de compras o a hacer cualquier gestión en la capital. En según qué fechas, la distancia que separaba a las dos grandes poblaciones de la Región se doblaba por la densidad del tráfico y los muchos semáforos que había que respetar al tener que atravesar varias poblaciones.

El puerto de La Cadena constituye actualmente el lugar de paso más importante entre el interior de la Región y el área costera, así como entre las ciudades de Murcia y Cartagena. Entre sus previsiones de uso, ya entonces, se habló de facilitar el acceso al futuro aeropuerto internacional de la región de Murcia.

El último tramo de la A-30 se inauguró con un día de retraso, pero por motivos ajenos a la voluntad de la empresa que lo ejecutó, que ya había tardado casi dos años más de lo previsto en acabar la obra completa. La muerte de don Juan de Borbón el 1 de abril de 1993 obligó a cancelar los actos para la apertura de los 8 kilómetros del tramo 0 de la autovía Murcia-Cartagena. Aún así, el plazo de ejecución previsto por el Ministerio de Obras Públicas para este trabajo final llevaba tres meses de retraso. El secretario general de Infraestructuras, Emilio Pérez Touriño, no pudo asistir y todo quedó en la retirada de las vallas que protegían el acceso al puerto de La Cadena desde Cartagena. Aquel 2 de abril de 1993 se abrieron al tráfico los últimos 8 kilómetros de la nueva autovía. La bajada de este tramo desde Murcia se había inaugurado durante aquellas Navidades.

La apertura de la subida desde Murcia al puerto de La Cadena supuso la descongestión total del cruce de El Alias y un alivio para la pedanía de El Palmar, que soportaba a diario una circulación media de 38.000 vehículos.

«El tramo inaugurado será una alternativa para al menos 30.000 conductores que ya no tendrán que cruzar el pueblo», señaló a 'La Verdad' Ricardo Estévez, director provincial de Tráfico, quien añadió que el uso de la vía de El Palmar se reduciría a 8.000 turismos, que es la población que aglutinaba diariamente La Arrixaca, Mercamurcia y la propia pedanía.

Con la apertura al tráfico de este tramo de ocho kilómetros se completó la autovía Murcia-Cartagena, una vía de comunicación que redujo a media hora el trayecto entre las dos poblaciones más importantes de la Región, potenciando la actividad económica de las dos ciudades y de sus respectivas zonas de influencia. Esta nueva arteria facilitó asimismo la comunicación entre el otro gran eje viario, Levante-Andalucía.

El tramo del puerto de La Cadena fue el más complicado. Pese a que iba a tener mucho de nuevo, se diseñó por el mismo lugar por el que ya discurría la carretera. Al tratarse de zona montañosa no se podía desviar el tráfico por otros puntos, ni siquiera por caminos más o menos provisionales, lo que provocó que la carretera se cerrara al tráfico a determinadas horas porque era preciso usar explosivos.

Los trabajos tuvieron que realizarse por la noche, pero también a lo largo del día se cortaron determinados trozos por algún tiempo, lo que provocó largas colas de coches, a la espera de un hueco por el que poder meterse para seguir el camino.

Esta autovía, de 48,5 kilómetros, supuso una inversión de 16.500 millones de pesetas, 500 más de los inicialmente previstos, y permitió circular sin semáforos desde Cartagena hasta cualquiera de los principales núcleos económicos e industriales de la Comunidad Económica Europea. En su mayor parte fue un desdoble de la antigua N-301. Es más, este tramo mantuvo esta denominación hasta 2004.

«Provista de dos calzadas separadas de siete metros de firme, una mediana de separación variable y dos arcenes exteriores de 2,5 metros y otro interior de un metro, la autovía permitirá circular entre Murcia y Cartagena a 100 kilómetros por hora [velocidad máxima permitida entonces] y sin servidumbre alguna, pues todos los accesos son enlaces a distinto nivel y están controlados y vallados», escribió el periodista García Cruz. Los tramos 1, 2 y 3 de la nueva autovía, los que iban desde el puerto de La Cadena hasta el cruce de la carretera de Balsicas y San Javier fueron los primeros en abrir al tráfico.

El tramo 4, de 14 kilómetros entre el enlace de San Javier y El Albujón, se abrió el 25 de septiembre de 1990. Esta obra contó con la construcción de un puente para comunicar caminos vecinales ya existentes.

Meses después se pusieron en uso los tramos 5, 6 y 7, que afectaban principalmente a Cartagena. El primero de ellos, desde la referida variante de El Albujón hasta la circunvalación de la ciudad, el siguiente fue la desviación propiamente dicha, y el 7, el ramal de penetración a Cartagena y al puerto. Esta última obra enlazaría más adelante con la futura autopista Cartagena-Alicante.

Al mismo tiempo, otras obras que correspondían a la red de carreteras de la Comunidad Autónoma estaban en ejecución. La autovía entre Los Beatos y La Manga, que iba a agilizar también la llegada a las playas, tenía abiertos al tráfico, en septiembre de 1990, los dos últimos kilómetros (los de acceso a La Manga) y también la variante de Los Belones. En esas fechas comenzaron los trabajos desde Los Beatos hasta Los Belones por El Algar. Ir a la playa también iba a ser mucho más cómodo. Desaparecerían los atascos interminables.

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