«El cantar es lo mío, me viene que ni al pelo»Diego Cánovas Pallarés Guía de la cuadrilla de Aledo

MANUEL HERREROF. CARRERES
Diego Cánovas Pallares. ::
                            
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Diego Cánovas Pallares. :: LA VERDAD

Diego Cánovas se conoce Sierra Espuña como la palma de su mano. Nació hace algo más de medio siglo en las faldas del monte, en Aledo. Su trabajo diario lo realiza como guarda forestal; y en plena montaña conoce a cualquier animal sólo por el sonido. Su oído está tan afinado que le ha llevado también por los derroteros de la música. Durante 27 años formó parte de una orquesta. «El cantar me viene que ni al pelo, es lo mío», dice. Lleva veinte años cantando, y según relata, desde que falleció su compañero guía de la cuadrilla del pueblo, Juan 'El Barbas', él ha ocupado su lugar. El próximo domingo actuará con sus compañeros en Barranda.

- ¿Qué se precisa para ser un buen cantor en una cuadrilla?

- Es una cosa que tienes que mamarlo desde pequeño. Tienes que haberlo vivido desde bien joven, de mayor la afición no te nace. Yo llevo a mis dos hijos conmigo en la cuadrilla y el día de Reyes es único en el pueblo y cantan a las mil maravillas. Le repito, si no se mama de pequeño esta música, no te sale.

- ¿Hay que hacer gárgaras antes de empezar a cantar?

- Sólo tienes que preparar la voz, que se te vaya poniendo caliente conforme vas cantando. Es cuestión de ir practicando y poco a poco ella coge su ritmo natural. Es como cuando te llaman y te pillan en la cama, enseguida lo notan y te dicen ¿es que estás acostado? Pues más o menos igual, cuando ya llevas un tiempo cantando la voz se te pone caliente, en su punto.

- Bueno, pero un aguardiente a la garganta para calentarla no le vendrá nunca mal&hellip

-A veces sí que tienes que tomar un poco de calorcillo y entonces cantar sin ningún miedo. Fíjese usted que bien de madrugada sales del pueblo para a ir cualquier pueblo y de buenas a primeras de la mañana no se parece el canto a como arrancas al mediodía. Entonces sí que tienes que calentar la voz.

- ¿Cómo se calienta la voz?

- Normalmente se hacen ejercicios a escala cantando. Lo de tomar algo hay que hacerlo cuando tienes afonía y ya llevas mucho tiempo cantando, y si no tienes la voz en condiciones cada cual tiene su truco particular. Nosotros normalmente hacemos infusiones de hierbas de Sierra Espuña. Lo que mejor va es el rabo gato con miel y un chorrico de limón, y la afonía te la suaviza. A esto nosotros le llamamos endulzar la voz y funciona muy bien. La miel con limón es agua bendita para la garganta. Tenga usted en cuenta que en Nochevieja empezamos a medianoche a cantar y terminamos a las siete de la mañana, y la garganta ya se resiente y hay que repararla un poco.

-¿Qué tienen en común parrandas, jotas y malagueñas?

- Cada una es una cosa distinta. Cada una de ellas se canta y se baila de diferente forma. Incluso a nivel regional no tiene nada que ver lo que se hace en un pueblo y en otro. La música y el canto es distinto en cada sitio. En ningún sitio se baile igual, y por supuesto, cantarlo tampoco se canta igual.

- ¿Cuál es la característica principal de Aledo?

- La malagueña de Aledo es la que más se diferencia de todas las demás. Nosotros llevamos los clarinetes que son los que hacen el canto. En los demás sitios lo hace el laúd o una bandurria y por tanto el sonido y el tono que le da al canto es totalmente distinto.

-Tengo mucha curiosidad. Si tanto les diferencia, ¿por qué no me dice la letra de una malagueña?

- La más conocida es: 'Nací en Puerto Lumbreras, en Lorca me bautizaron; en Totana me casé y en Aledo me enterraron y resucité'. Tengo claro que me enterrarán en Aledo, lo de resucitar aún no he visto a ninguno.