Más fútbol y ladrillos con el otro Plan E

Xàbia se lleva el 67% de la inversión, incluidos 243.000 euros para los campos de balompié, y Sax recibe 234.000 para la piscina de verano La sostenibilidad del nuevo fondo estatal es un espejismo en Alicante, que ya tiene 27 obras aprobadas

BERNAT SIRVENTALICANTE.
Un obrero trabaja en la plaza del Ayuntamiento de Alicante. ::                             D. M./
Un obrero trabaja en la plaza del Ayuntamiento de Alicante. :: D. M.

Hace ahora justo un año, el Plan E de ZP cobró notoriedad más que por las inversiones en municipios para reactivar el empleo por la esencia y utilidad de las obras en sí. En aquella ocasión se habló, y mucho, de los gastos millonarios en pistas de rugby en Torrevieja o en canchas para aeromodelismo y padel en Elche, por poner sólo dos de los ejemplos más criticados. El segundo Plan E repite el modelo, o casi, lo que pone en entredicho a todas luces la sostenibilidad de un fondo estatal que toma como bandera, precisamente, la también controvertida Ley de Sostenibilidad del Gobierno central. La segunda resolución del secretario de Estado de Cooperación Territorial, fechada el viernes pasado, por la que se autoriza la financiación de proyectos de inversión con cargo al Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local creado por decreto ley el pasado 26 de octubre incluye, en el caso de Alicante, un total de 27 obras por un importe total de 2,2 millones de euros. Del total de obras, el 67% del total, casi las tres cuartas partes, corresponden al municipio de Xàbia, en la Marina Alta.

Pero llama la atención uno de ellos. Se trata de la reforma de las pistas deportivas de fútbol 7 en la zona Mesquida por un valor total, ya aprobado por el Estado, de 243.000 euros (40 millones de las antiguas pesetas). La redacción del proyecto cuesta a las arcas públicas 8.500 euros y otros tantos la dirección facultativa de las obras.

La sostenibilidad no sólo huele a espejismo por este caso, que suma más fútbol y más ladrillos a lo que ya fue el primer Plan E. Otro caso similar de inversión escasamente productiva, con proyección deportiva y recreativa, es el de Sax. El municipio del Alto Vinalopó recibirá del Estado central 234.668 euros para la reforma del acceso a la ciudad deportiva municipal y ampliación del solarium de la piscina de verano. Son dos de los ejemplos más representativos de la nula proyección productiva de esta inversión, que ha sido criticada tanto por partidos políticos de la oposición como por algunas organizaciones sindicales. Pero el resto de pueblos agraciados con las primeras licitaciones de obras de la segunda fase del Plan E tampoco van a realizar inversiones excesivamente productivas. Así, Alcalalí instalará contenedores enterrados por valor de 129.210 euros, Benissa ampliará el aula de educación ambiental por 203.331 euros. Este mismo municipio cambiará el alumbrado público por otro más eficiente en el casco antiguo por 200.000 euros. En Cañada se rehabilitará la plaza mayor y costará 127.067 euros y en Cocentaina se reformará también el alumbrado público en varias calles por 109.000 euros.

Xàbia, que con 18 de las 27 primeras obras de la provincia aprobadas se coloca a la cabeza en inversión, recibirá dinero para aplicaciones informáticas sobre información geográfica, recursos humanos y nómina y gestión contable. Pero el grueso se lo llevan trece proyectos para mejora y reparación de la red de abastecimiento de agua potable.

Torrevieja, que en el primer plan se volcó con el rugby y el fútbol, apuesta en esta ocasión por la era digital: el protocolo de encriptación del portal web municipal, la digitalización del registro de entrada y salida y la automatización del fondo archivístico municipal.

En esta segunda tacada del nuevo Plan E aprobada el pasado viernes -571 proyectos de inversión y 137 programas sociales en toda España- el modelo sigue siendo el mismo que denostan los socialistas: ladrillo, cemento y más ladrillo. Si bien se echa en falta la presencia de algunos clásicos del anterior fondo estatal como son los cementerios o las pistas de pádel.

En Alicante ya hubo fútbol por un tubo, pero aún más rugby y aeromodelismo.

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