«Pude entrenar al Athletic, pero ya había dado mi palabra al Murcia»

«Para que el fútbol eduque es importante dotar a los chavales de los mejores preparadores»

GINÉS CONESA TITO TITOYPUNTO@ONO.COMMURCIA.
«Pude entrenar al Athletic, pero ya había dado mi palabra al Murcia»

En su libro 'Dios es redondo' el escritor mexicano Juan Villoro trata de la pasión por el fútbol. Es el producto de una indagación literaria sobre el enorme atractivo que provoca el balompié, capaz de que gentes de todo el mundo, pelaje y condición se congreguen en los estadios y de que, cada cuatro años, como en el ya inmediato 2010, el fútbol se convierta en el primer tema de conversación, no importa cuál sea la profesión o estrato social, y sea motivo de cambiar la silla de sesudas sesiones de trabajo por el sillón frente al televisor para ver tal o cual partido. Alguna vez Pelé dijo que el fútbol era una religión cuyo dios era la pelota. De esa idea surge el libro de Villoro y a ese lema -exagerando un poco- podría adscribirse nuestro personaje de hoy, Felipe Mesones Temperán, argentino de nacimiento y murciano de adopción.

-¿Es verdad que nació con un balón pegado al pie?

-[Ríe] No, pero casi. De niño, yo mismo me hacía la pelota rellenando medias viejas con trapos, papeles y algún trocito de badana si es que la encontraba. La envolvía luego en un calcetín, lo cosía y con eso bastaba (incluso botaba un poco) para jugar en plena calle. Cuando se quejaban los paseantes, la policía nos corría, pero nos corría de verdad ¿eh? dejábamos de jugar un rato y al poco volvíamos otra vez. Lo mismo hacíamos en el césped del parque a cuyo guarda también llevábamos frito.

[Pronto tuvo ocasión de patear un balón de reglamento cuando, con sólo 13 años, ingresó en las divisiones inferiores del legendario Boca Juniors, con el que llegó a jugar en la Primera División recién cumplidos los 18 años. «Lo recuerdo muy bien», dice, «porque por aquellas fechas Argentina estaba convulsionada con la agonía y muerte de Evita Durante de Perón».]

-Quién la iba a decir entonces que acabaría haciéndose murciano ¿verdad?

-No, claro [ríe] no sabía ni dónde estaba Murcia.

-¿Cómo fue que se vino?

-Vine a España sin equipo y sin representante. Fui a casa de una hermana de mi padre que vivía en Barcelona, pasé luego a una pensión y me dejaron que entrenara con la plantilla del Espanyol. Algún delegado del Murcia me vería jugar, el caso es que me ofrecieron venir. Corría el año 1957 y firmé por 150.000 pesetas de ficha y 3.500 de sueldo mensual.

-Y tan bien le fue que se casó con una murciana y aquí se quedó.

[Interviene entonces la murciana aludida, Puri, su mujer, quien afirma que se casó con él a sabiendas de que tendrían que vivir en Buenos Aires. Así lo hicieron cuando Felipe acabó su periplo como jugador, pero ya se había acostumbrado el argentino al modo de vida española y a la familia murciana. Así que un año después regresaron a España. Se instalaron en Mahón, donde debutó como entrenador en la entonces 3ª división (asimilable a la 2ª B actual), de allí pasó al Cartagena con el que disputó el liderato al Murcia durante dos años consecutivos y luego fichó por el Murcia de 2ª al que ascendió aquel mismo año.]

-¿Está satisfecho con su carrera profesional?

-De si ha sido buena o mala sólo pueden hablar los demás. Yo siempre hice cuanto pude. Los datos son que conseguí tres ascensos a Primera y otras seis promociones de ascenso.

-¿Pero no pensó en aspirar a más?

-Yo siempre he sido realista y sólo pensé en cosas que podía conseguir. He sido jugador de 1ª división en Argentina, Colombia y España. Y he entrenado ha varios equipos de 1ª, algunos de los cuales, como Murcia, Elche, Hércules, Salamanca y Valladolid volví en temporadas posteriores.

-Lo que quiere decir que dejó buen recuerdo.

-Yo sólo digo el dato, sin añadir adjetivos. El buen o mal recuerdo siempre va ligado a los resultados y éstos no siempre responden al buen o mal trabajo del entrenador.

-Perdone que insista: ¿No se quedó con ganas de entrenar a un grande?

-Estuve cerca de firmar por el Atlético de Madrid y lo tuve hecho con el Athletic Club Bilbao, cuyo presidente de entonces (año 1974) se extrañó de que optara por seguir en el Murcia, a pesar de no tener nada firmado. Si yo hubiera tenido un representante, seguro que éste se habría comprometido con el Bilbao, pero el presidente del Murcia me había propuesto continuar y yo le había dicho que sí. Así que perdí aquella ocasión.

-Dejó una perita en dulce por continuar sufriendo en Primera.

-Teniendo, como tenía, las puertas abiertas en el Murcia después de haber ascendido y de haberlo mantenido con dignidad en Primera, tal vez no debí desperdiciar la ocasión de irme a un club grande. Habría trabajado con menos agobios. Pero había dado mi palabra.

-¿Y qué siente interiormente con la perspectiva de los años?

-Gratitud. Estoy agradecido a los clubes que me ficharon como profesional y a los jugadores que tuve a mis órdenes. No vale pensar lo que pudo haber sido y no fue. Si me lamentase de lo que tuve o tengo incurriría en falta de gratitud hacia lo que tengo o tuve. Soy del criterio de que hay que saber apreciar lo que tenemos.

[Junto al ventanal del salón de su casa y sentados a una mesita auxiliar, Felipe Mesones presenta un aspecto impecable. Conserva la práctica totalidad del pelo y va como siempre le ha gustado ir: atildado, aseado, ordenado. De maneras moderadas (excepto cuando se enfadaba en los entrenamientos) habla despacio y razonando sin más complicaciones que la sencillez de la lógica. En su expresión sólo se ayuda de las manos juntando las yemas de los dedos, al más puro estilo italiano, cuando no se hace comprender en algún debate en el que cree tener la razón. En el mueble biblioteca, lomos dorados de colecciones de novela -las escritoras Pearl S. Buck y Vicky Baum parecen ser sus preferidas- y abundantes títulos sobre fútbol: tácticas, estrategias, historia&hellip]

-¿Sigue la actualidad argentina?

-No.

-¿Y la actualidad española?

- Sí, pero de política no entiendo. Oigo, veo, escucho y callo. No tomo partido por nadie porque no sé nada. Nunca he sentido inquietud por la actividad política. Me gusta escucharlos cuando razonan, pero no cuando se pelean porque lo único que veo es que se están tirando los trastos a la cabeza y yo no puedo definirme sobre quién tiene razón porque lo ignoro.

-Pero la vida no sólo es política. ¿Qué le parece la evolución ciudadana?

-Hemos vivido el avance de Murcia en todos los aspectos y se ha conformado una ciudad con buen gusto.

-¿Se ha avanzado también en convivencia social?

-Lo de la violencia brutal en la pareja o en pandillas&hellip no sé qué está pasando. O es que antes no salían noticias en ese sentido o han aumentado. Y la juventud de hoy está mucho mejor preparada en cuanto a conocimientos, pero parece que no tiene mucho respeto a los mayores.

[Entra Nely, su hija menor, quien nos informa que la lotería de Navidad se ha olvidado de Murcia. Se marcha rápido. Mesones piensa unos segundos para continuar con su respuesta y se justifica reconociendo que ha perdido un poco la memoria. Su mujer está presta a refrescársela: «No está de acuerdo con que se quiten los crucifijos en las escuelas, el que quiera que lo mire y el que no que mire. Y tampoco le gusta lo del aborto. ¡Vamos! que aborten sin conocimiento de los padres, ¿pero dónde se ha visto eso?», afirma resueltamente Puri. Felipe reanuda el hilo de su conversación.]

-Habría que estar más ligado a la juventud para poder hablar sobre ella con mayor conocimiento de causa.

- Hablando de juventud ¿El fútbol la educa?

-Si tuviese que cumplir las obligaciones como deporte, tendríamos que ser de otra manera. Pero, ya sabes, lo primero que queremos es engañar al árbitro, engañar a los contrarios, simular que te han hecho daño para provocar sanciones... En ese sentido no educa. Pero jugar al fútbol es muy agradable y sí que se puede hacer algo en la base.

-Siempre que los padres no intervengan demasiado.

-No se puede decir que todos los padres vean el fútbol de su hijo de la misma manera. Yo voy a ver a mi nieto el mayor y, sí, observo algunas actitudes de algunos padres poco edificantes. Pero eso también se puede corregir desde la base.

-¿Cómo?

-A los equipos grandes se les exige que ganen siempre; a los de media tabla, que se mantengan sin agobios y a los de media tabla hacia abajo, que no desciendan. Siempre hay una presión. ¿Y qué pasa con los pequeños? que van copiando de los profesionales y de lo que oyen en la grada a los mayores. Por tanto es muy importante que haya entrenadores que sepan enseñar bien a los chavales. Es lo más importante, lo definitivo, que los mejores preparadores estén en la base para educar técnica, táctica y deportivamente. Es como la vida misma. La competitividad está en la vida y a todos nos gusta el triunfo, pero no se hunde el mundo cuando se pierde.

-Está usted hablando de sensatez.

-Y de gratitud, otra vez de gratitud. Agradezcamos que el muchacho tenga la posibilidad de jugar a algo que le gusta y procuremos que disfrute. De paso, aprende a competir. Pero si le metemos soberbia y una ambición desmesurada, lo estamos echando a perder. Es muy importante que haya buenos educadores en el fútbol base.

-¿Y qué me dice de las corruptelas?

-Yo he oído cosas, pero no las he vivido, o no me he enterado. Lo único que yo he visto y pudo asegurar que existen son las llamadas primas a terceros, es decir, que otro club pague prima por ganar determinado partido, pero no por perderlo.

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