La Armada pierde el rastro a los secuestradores

P. DE LAS HERASMADRID
Las fragatas 'Canarias' y 'Méndez Núñez' escoltan al 'Alakrana'./ EFE/
Las fragatas 'Canarias' y 'Méndez Núñez' escoltan al 'Alakrana'./ EFE

El 'Alakrana' navega ya libre, y los piratas, dinero en mano, también. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, reconoció ayer que la Armada ha perdido el rastro de los bandidos que, durante cinco semanas, mantuvieron retenidos a los 36 marineros del atunero vasco.

La número dos del Ejecutivo alegó que el objetivo fundamental fue siempre liberar a la tripulación y ahora centrarán sus esfuerzos en perseguir el delito de piratería en las aguas del océano Índico. Pero las posibilidades de dar con quienes han puesto en jaque a las autoridades españolas para recuperar un rescate, del que el gabinete de Zapatero no dice palabra, son limitadas. «Si supiéramos dónde están, estarían detenidos», zanjó.

Ni el presidente del Gobierno, que aprovechó una rueda de prensa con el presidente húngaro, Laszlo Solyom, para confirmar en primera persona la liberación del pesquero, ni la vicepresidenta reconocieron de manera abierta que el Ejecutivo haya colaborado en el pago a los asaltadores de barcos, pero tampoco lo negaron. Es más, la respuesta de Zapatero a una respuesta directa sobre la cuestión fue elocuente.

«Todos los ciudadanos saben que en situaciones difíciles se deben tomar decisiones que no son fáciles y que yo asumo con toda la responsabilidad; la primera consideración que hago como presidente del Gobierno es que hay que salvar la vida de los compatriotas y lograr su libertad», subrayó también en referencia a las utilización de los dos piratas que van a ser juzgados por la Audiencia Nacional, 'Abdu Willy' y 'Ragegeesey', como moneda de cambio.

En todo caso, no dio muchos detalles. Como cuando la crisis parecía haber alcanzado su punto cenital con el supuesto traslado a tierra de tres tripulantes del pesquero vasco, se aferró a la obligación de ser «prudentes». Simplemente, afirmó que se ha trabajado «dentro de la legalidad» e insistió en que el Gobierno «ha hecho lo que tenía que hacer». Ayer era sólo el día de las felicitaciones.

Lecciones

La resolución del secuestro del 'Alakrana' se había convertido ya en un asunto espinoso dentro del propio Ejecutivo y a finales de la semana pasada afloraron algunos desencuentros. Zapatero pretendió extender un velo sobre el asunto y alabó a todos los miembros del gabinete de crisis: la vicepresidenta primera; la ministra de Defensa, Carme Chacón; la ministra de Pesca, Elena Espinosa, y el titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Unas horas después, a las cinco y media de la tarde, entraban todos juntos en la sala de prensa del palacio de La Moncloa para escenificar su unidad. Pero la voz cantante fue sólo para Fernández de la Vega.

Aún así, el presidente del Gobierno también afirmó que hay una «lección» que aprender de lo ocurrido es que hay cuestiones sensibles que afectan a la seguridad del Estado y que requieren ser resueltas con «discreción». Fue un mensaje de puertas a fuera. «Debemos aprender como país», dijo, pero también estaba dirigido a sus propias filas desde las que se han estado aireando informes que endosaban la responsabilidad de determinadas decisiones a distintos miembros del Gobierno.

De momento, el Ejecutivo se muestra satisfecho con la respuesta de las distintas fuerzas políticas. Rodríguez Zapatero comunicó personalmente a Mariano Rajoy la noticia de la liberación y Fernández de la Vega se ocupó de trasladarla a los líderes del resto de las fuerzas políticas.

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