El soldado de galeras del Hospital de la Caridad

Comenzó la construcción del centro hospitalario en 1710 con el dinero que recogió con la Capacha

POR: JOSÉ MONERRI
Calle Antonio Rosique Pérez. / A. GIL / AGM/
Calle Antonio Rosique Pérez. / A. GIL / AGM

Tiene una calle a su nombre, que era la calle 4 del Ensanche y que une la Alameda de San Antón con la calle del Doctor Calandre. Se trata de Antonio Rosique Pérez, un soldado de galeras que emprendió la construcción del Hospital de Caridad en el que falleció después de emplear veintidós años de su vida dedicado al bien de sus semejantes. Se llevó la alegría de que al centro hospitalario se le pusiera el nombre de María Dolorosa, su gran amor. El Ayuntamiento acordó dar su nombre a la calle en sesión de 15 de noviembre de 1929.

Fue Francisco García Roldán, natural de Rute, el principal promotor en la fundación del Santo y Real Hospital de Caridad. Pero el cartagenero Antonio Rosique fue poco menos que el motor para que la ejemplar institución se consolidase. Por ausencia obligada de Roldán, continuaron la piadosa obra de misericordia los soldados Alonso Cervera y Francisco Martínez. Regresó Roldán en 1696, acompañado de Francisco Bravo de Rosas, natural de Sevilla, también soldado de galeras, incorporándoseles en Cartagena el soldado inválido Antonio Rosique Pérez, hijo de Pedro Rosique Covacho y de Florentina Pérez Correa, natural de Cartagena.

Se unieron los cinco soldados y comenzaron a cuidar no sólo de la sepultura de los difuntos de galeras sino también de recoger pobres enfermos en una casa que Roldán poseía junto a la ermita de San Roque. Asistirlos, curarlos y pedir limosna en la ciudad con la Capacha para costear estos gastos era su principal labor. También cooperaron Pedro Antonio Coca, de Almería, soldado mosquetero de la galera Santa Ana; Antonio Sánchez Minaya, depositario de las limosnas de caridad; y Antonio Magaña, cura de la parroquia.

El obispo de la diócesis, don Francisco Fernández de Angulo, aprobó la obra que se estaba realizando, autorizando la Capacha y concediendo una asignación anual. Y tras la participación de numerosas personas se llegó a la constitución de la Junta de la Caridad bajo la presidencia del hermano mayor, Francisco García Roldán. El primer local estuvo situado en la calle del Carmen y tiene placa conmemorativa: «En esta casa se fundó el Hospital de Caridad Francisco García Roldán en 1697».

Hombre caritativo

García Roldán, Cervera, Rosas y Martínez, que servían en distintas galeras, se juntaron en 1704 en la Santa Ana y como su residencia en Cartagena no era constante acordaron que Antonio Rosique, que por ser soldado inválido estaba permanentemente en la ciudad, se encargara de suplirlos en sus ausencias, siendo así el benefactor y el más caritativo e infatigable hasta su muerte.

Era tal su piedad con los enfermos, que hasta que pudo poseer un carretón para conducirlos al Santo Hospital, los llevaba a hombros, y al quedar desocupado de estos menesteres, salía por las calles a pedir limosna con la Capacha a fin de costear la manutención y curación de estos enfermos.

Fue Antonio Rosique el que emprendió en el año 1710 la construcción del Hospital en los solares cedidos por Agustín Romero García Campero, en la calle de la Caridad, hospital que estuvo prestando servicio hasta finales de 1936, en que, a consecuencia de los riesgos de la guerra civil, fue trasladado a Los Barreros, donde actualmente se encuentra.

Antonio Rosique Pérez, un cartagenero fue hombre clave en la consolidación del Santo y Real Hospital de Caridad, una de las perlas de que se pueden enorgullecer los cartageneros, y que, quizá por su existencia, a Cartagena se la conozca también por la Ciudad de la Caridad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos