Tumbas de renombre

El turismo necrológiico tiene en el Día de Todos los Santos un perfecto aliado.- Ilustres como Alfonso X, Isaac Peral o Salzillo están enterrados en la Región

S. TRIGUERO |MURCIA
Tumbas de renombre

Que los cementerios y camposantos causan una extraña atracción entre los mortales es tan cierto como esa especie de turismo necrológico que se despierta cada año llegado el día de Todos los Santos. La visita de rigor para regar de flores, semblanzas y oraciones el sepulcro del familiar o amigo perdido se acompaña, sin llegar a la obsesión que existe en Europa, por la búsqueda de las tumbas ilustres que se levantan durante el trayecto, a veces tímidamente, otras por curiosidad, incluso para rendir culto u homenaje al personaje allí enterrado.

Muchos son los murcianos ilustres que descansan en la Región y otros tantos los que lo hacen fuera por el expreso deseo que mostraron en su momento sus familiares. Sin embargo, son muy diferentes los escenarios en los que podemos encontrar las tumbas y panteones de estos emblemáticos personajes, entre los que no sólo se encuentran los cementerios.

La Catedral de Murcia acoge en un sepulcro el corazón y las entrañas de Alfonso X El Sabio -el resto de sus restos mortales están en la catedral de Sevilla-, pero también los cuerpos de los Cuatro Santos de Cartagena: San Fulgencio (545-621), San Isidoro (560-636), Santa Florentina (545-620) y San Leandro (534-601). En una de las capillas de la catedral de Murcia también descansan los restos de Diego Saavedra Fajardo (1584-1648), un diplomático y pensador político que actuó de embajador para Felipe IV. Además, también están enterrados Andrés Ibernón, copatrono de la ciudad de Murcia, el juriconsulto Jacobo de las Leyes o el sacerdrote Juan Sáez.

Para visitar los restos del célebre escultor Francisco Salzillo, el más representativo imaginero español del siglo XVIII, hay que acercarse al Convento de Capuchinos de Murcia, en el Paseo del Malecón. La Universidad Complutense de Madrid se encargó recientemente de identificar los restos óseos de Salzillo.

El cementerio municipal de Espinardo cuenta entre sus ilustres con el pintor y escritor de la generación del 27 Ramón Gaya (1910-2005), quien falleciera en Valencia a la edad de 95 años. En este cementerio también fue enterrado el poeta Jara Carrillo. Curiosamente, bajo la calle que lleva su nombre se descubrió un cementerio árabe en 2007. Cosas del destino.

Uno de los personajes ilustres que más visitas reciben estos días es el actor Francisco Rabal (1926-2001), cuyas cenizas descansan en el cementerio de Águilas, aunque durante un tiempo estuvieron en la Cuesta de Gor, junto a una escultura de este artista universal.

Y si de intérpretes hablamos habría que citar al actor de teatro romántico Juan Romea (1813-1868), que está enterrado en la iglesia Sacramental de San Lorenzo y San José (Madrid). Otro actor, éste cartagenero, Isidoro Máiquez (1768-1820), murió en Granada. Fue enterrado bajo una simple cruz por unos amigos, pero posteriormente sus restos no pudieron identificarse.

Y aunque son muchos los ilustres murcianos que descansan fuera de la Región, afortunadamente en algunos casos se consiguió recuperar sus restos mortales. Uno de los casos más excepcionales es el de Isaac Peral (1851-1895), ingeniero y marinero de profesión, inventor del submarino, el acumulador electrónico, un varadero de torpedos o una ametralladora eléctrica. Sus restos descansan actualmente en el cementerio de Nuesta Señora de los Remedios de Cartagena, a los que llegaron procedentes de Madrid en 1911 tras ser exhumado su cadáver. En este mismo cementerio se encuentran las tumbas del pintor Wssell de Guimbarda (1833-1907), el poeta romántico José Martínez Monroy (1837-1861) o el torero Enrique Cano Iribarme Gavira (1893-1927).

Otro de los casos más llamativos es el de Juan de la Cierva (1895-1936), inventor del autogiro y precursor del helicóptero, quien curiosamente murió en un accidente aéreo al estrellarse el avión comercial en el que viajaba, cerca de Londres. Diez años después fueron inhumados sus restos en Madrid, recibido el cuerpo con honores civiles y militares. Actualmente sus restos mortales descansan en el cementerio de La Almudena (Madrid).

Un caso excepcional

Aunque para excepcional el caso de la cartagenera Úrsula Micaela Morata (1628-1703), fundadora del convento de Clarisas Capuchinas. Su cuerpo se conserva incorrupto en el Monasterio de Clarisas de Alicante.

En Madrid, concretamente en la iglesia Sacramental de San Justo, descansan los restos de la escritora Carmen Conde (1907-1996), Premio Nacional de Literatrura en 1967, académica de la Real Academia Española de la Lengua y miembro de la generación del 36. Su cuerpo está enterrado junto al de su marido, el también escritor cartagenero Oliver Belmás (1903-1968).

Quienes quieran saber donde fueron depositadas las cenizas del cuerpo incinerado del músico lorquino Narciso Yepes (1927-1997), un genio interpretando piezas renacentistas y barrocas e inventor de la guitarra de diez cuerdas, tendrán que viajar hata el monasterio cisterciense Buenaventura del Costal, en Guadalajara.

Fuera de España

Nacido en Motril, pero murciano de adopción, Luis Belluga Moncada (1662-1743), nombrado obispo de la diócesis de Cartagena-Murcia y después cardenal, dando actualmente nombre a la plaza principal de la catedral de Murcia, está enterrado en la iglesia Santa María in Vallicella (Roma).

Más lejos aún está enterrado el escritor archenero Vicente Medina (1866-1937), autor de obras tan emblemáticas como Aires murcinos, concretamente en el camposanto de La Piedad, en Rosario de Santa Fe (Argentina).

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