Pufos

JOSÉ JAVIER ESPARZA

Pufo gigante en Veo-7: para ilustrar la crisis el canal de Unedisa emitió un reportaje titulado Buen reportaje, sí; lástima que hubiera sido filmado en 2000, o sea, hace nueve años. El pufo ha servido para que de Wyoming -uno que no puede tirar la primera piedra- haga sangre a mansalva sobre Veo-7 y su responsable, Carlos Cuesta.

No sé bien qué es lo que denuncia en realidad: si el evidente pufo de dar gato por liebre vendiendo un viejo reportaje como pura actualidad, o si la osadísima y temeraria tesis de que en España hay crisis.

Es evidente que Veo-7 ha metido la pata, que Cuesta no ha podido estrenarse con peor pie y que el canal queda ya tocado por una sospecha de chapucería que, mucho nos tememos, va a tardar en quitarse de encima. Ahora la pregunta es qué pretendía Cuesta: ¿Tan interesado estaba en demostrarnos que España vive una crisis atroz? Pero eso ya sólo lo discuten en La Sexta. ¿Acaso obedecía a alguna consigna editorial? A veces esas obediencias llevan a ridículos extremos. En la televisión española hizo historia aquella vez que la TVE de María Antonia Iglesias, para subrayar la buena noticia de que el gobierno felipista iba a bajar el precio de la gasolina, mandó cámaras a las gasolineras para filmar las colas de felices conductores. Los reporteros debieron de quedarse de piedra al constatar que en ninguna gasolinera española había la menor agitación. Y es que en TVE pasaron por alto la relevante circunstancia de que las colas se producen cuando la gasolina va a subir, no cuando va a bajar.

Hace muchísimos años, cuando yo era célibe y tarambaina, una señorita me hizo una propuesta que no pude rechazar, pero había un inconveniente: la cita era el sábado noche y este esclavo no había visto tele bastante para escribir la preceptiva crítica. «No hay problema», pensé: un amigo de TVE me acababa de contar maravillas de cierto reportaje que iba a emitir sobre el problema kurdo. Así que escribí sobre los kurdos sin ver el programa. Y el lunes me llamaba mi jefe para felicitarme por un artículo que me quedó estupendo, excluido el pequeño detalle de que ese sábado ¡no se emitió Bochorno. Días después recibí una carta de agradecimiento del autor del reportaje. Aún sospecho que la carta era una broma de la señorita causante del estrago. En fin: ¿Pactamos indulgencia plenaria?

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