«Servir medicinas con un robot es un medio de atender mejor al cliente»

«Hemos pretendido con la renovación de la farmacia crear un espacio de salud, que incluso despida un aroma agradable»

POR: S. GÓMEZ
«Servir medicinas con un robot es un medio de atender mejor al cliente»

Lo nunca visto. Y no se trata del usual tópico, ni de una exageración. Es que, hasta ahora, no se ha visto en Murcia un robot, capaz de servir medicinas, de un modo más rápido y eficaz que el más atento de los mancebos farmacéuticos, aunque, como les suele suceder a las máquinas y a los avanzados artefactos, su labor sea silenciosa y oculta. El robot que nos ocupa acaba de iniciar su función en el sótano de la Farmacia Mora (en Marqués de los Vélez, Murcia), una de las tres que regentan los hermanos Teresa, Cristina y Francisco Mora Flores, continuadores de una familia con arraigada estirpe farmacéutica, desde hace varias generaciones.

- ¿A qué obedece el montaje de tamaño artefacto?

-Es que hace dos años y medio, cuando adquirimos esta farmacia, comprobamos que necesitaba una reforma. Estuvimos pensado sobre cómo debía ser, y decidimos que fuese hacia los últimos adelantos en el campo farmacéutico, con una atención específica e individualizada, de modo que cada cliente pudiera ser atendido por su propio farmacéutico, en su propio mostrador, sin sufrir las interrupciones de los demás.

- ¿Cómo se concreta esto?

- Primeramente, hemos colocado, en vez del típico mostrador, con los farmacéuticos a un lado y los clientes a otro, mostradores individuales, en los distintos espacios del local; además, que en vez de que sea el farmacéutico quien vaya a la medicina, que sea la medicina la que llegue al cliente, a través del sistema robotizado.

- ¿Quiere decirme que es el robot el que se coloca frente al cliente para atenderlo?

- No, no. El robot es un aparato al que se solicita la medicina, por vía informática, y es el que la deposita en unas cintas transportadoras que la traslada al mostrador en el que se encuentran farmacéutico y cliente. Servir las medicinas con el robot es un modo de atender mejor.

- Parece un proceso incomprensible y de larga duración.

- Al contrario, porque el proceso se desarrolla con la máxima simplicidad. Puede tardar diez o quince segundos, menos tiempo que si es el farmacéutico quien busca y sirve las medicinas. Además, en este espacio de tiempo, por corto que sea, se presenta la ocasión de mantener unas relaciones más humanas, como, por ejemplo, hablar de cómo es la medicina, sus efectos o contraindicaciones... etc.

- Pero, ¿se capta de este modo la renovación de un espacio farmacéutico?

- Lo que le hemos indicado es solo una parte. El resto de la farmacia está orientado a que el cliente o el paciente puedan encontrar lo que precisan, sin necesidad de perder el tiempo buscando o dejando que pasen minutos sin que se les atienda. Las distintas zonas, infantil, cuidado del cabello, alimentación... están debidamente señalizadas. Incluso el cliente puede ver, pasear, tocar... y, sin imposiciones de ningún tipo, si se decide a comprar, se acerca al mostrador con el producto y paga, sin más.

- ¿Puede entenderse como un sistema para que el farmacéutico se caliente menos la cabeza?

- Insistimos en que es un modo de atender mejor, porque, a veces, al cliente le da cierta vergüenza preguntar cuánto vale un producto o para qué sirve. Así lo tiene claro; pero sí quiere saber más, para eso estamos: para facilitarle más información. En general, lo que hemos pretendido con esta renovación es crear un espacio de salud, que incluso despida un aroma agradable.