La OMS cuestiona la eficiencia de la vacuna de la gripe «por las prisas»

Las farmacéuticas libran una carrera desenfrenada que ha obligado a reducir los ensayos clínicos e impide comprobar los posibles efectos secundarios del antídoto

MIGUEL LORENCICOLPISA. MADRID
. Científicos experimentan con huevos en el área de inoculación del laboratorio. /REUTERS/
. Científicos experimentan con huevos en el área de inoculación del laboratorio. /REUTERS

La vacuna contra la gripe A estará disponible a escala universal en septiembre, cuando dé fruto la carrera que libran muchos laboratorios para fabricar el fármaco y copar el mercado a nivel mundial. Una competencia desenfrenada, iniciada en la pasada primavera, que no debe comprometer la calidad del medicamento, según advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este organismo de la ONU aconseja a todos los países que «estrechen la vigilancia» sobre su eficacia si es que deciden inocular los fármacos masiva y rápidamente.

Así lo manifestaron ayer en Ginebra los máximos responsables de la organización. Les preocupa que los procedimientos de atribución de las vacunas «se aceleren en detrimento de la calidad». En un comunicado, la OMS lo explica con detalle: «La opinión pública tiene que tener la seguridad de que los procedimientos instaurados para la atribución de una licencia a las vacunas contra la pandemia (...) son rigurosos y no comprometen la seguridad ni la calidad de los controles».

La entrada del otoño será la prueba de fuego en el hemisferio norte para calibrar el alcance real de la pandemia y la eficacia de la vacuna en los numerosos países que están preparando campañas de vacunaciones masivas. «Los primeros ensayos empezaron en julio y creemos que habrá resultados en la primera mitad de septiembre», aseguró Marie Paule Kieny, directora de investigación de vacunas de la OMS. Los ensayos se han realizado en EE UU, Australia, Reino Unido, Alemania y China y recordó que «ninguna vacuna tiene efectos secundarios cero».

La OMS insiste en la importancia de una vigilancia «intensa» de los efectos y en la eficacia de la vacuna en los países que tienen planeadas inoculaciones masivas. «Algunos efectos secundarios que aparecen raramente en los ensayos clínicos pueden hacerse más patentes cuando un gran número de personas recibe un vacuna pandémica», asegura la OMS en su comunicado. «Por la presión del tiempo, los datos clínicos serán inevitablemente limitados cuando la vacuna se administre, lo que hace necesarias -recalca la OMS- más pruebas sobre la seguridad y eficacia». Se concluye, por tanto, que «será vital el intercambio internacional de los datos de vigilancia, para determinar si se necesitan cambios en la política de vacunación».

Desde su aparición en marzo y la declaración de pandemia el 11 de junio, el virus se ha extendido a 168 países, ha matado a 1.154 personas -casi 900 en Latinoamérica y ocho en España- y afecta a unas 170.000 personas, según el último balance de la OMS hecho público el miércoles. Los datos, no obstante, están muy por debajo de la realidad, porque los países más afectados ya no realizan análisis y estadísticas sistemáticas. Ante la amenaza real de una enfermedad todavía benigna, pero que -de acuerdo con las proyecciones sobre las pandemias de gripe- podría llegar a afectar a unos 2.000 millones de personas, los gobiernos decidieron acelerar los procedimientos de autorización de la vacuna.

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