El Caravaca hace historia (3-1)

Vence al Ourense y logra el ansiado ascenso a Segunda B tras cuatro intentos

JUAN F. ROBLES| CARAVACA
Los jugadores del Caravaca festejan el triunfo en los vestuarios. / R. FRANCÉS/
Los jugadores del Caravaca festejan el triunfo en los vestuarios. / R. FRANCÉS

Bendito sufrimiento que acaba con el objetivo del ascenso. Parecía imposible, durante las últimas tres temporadas el Caravaca 2010 CF ha luchado hasta la extenuación para conseguir una plaza en Segunda División B. En 2007 se estrelló contra el San Isidro, en el partido de vuelta, con un árbitro que prolongó hasta que los canarios lograron meter el quinto gol que les daba el ascenso; en 2008, los jugadores se quedaron anclados en el campo del Maulí, en Antequera, y este año no pudo ser a la primera contra el Estepona y hubo que esperar a los diez últimos minutos para que se pudiera oler de cerca el aroma del ascenso.

Se ha sufrido mucho, también en la tarde de ayer. La primera parte acabó con empate a cero en el marcador, lo que beneficiaba al equipo gallego; en el primer minuto de la segunda parte, Gurtubay adelantaba al Caravaca empatando la eliminatoria; pero en el minuto siguiente, Antonio Díaz marcaba para el Ourense y dejaba helados, a pesar del fuerte calor reinante, a los locales. Tuvieron que pasar 15 minutos hasta que Gervasio, en una genialidad al sacar un saque de esquina lograba un gol olímpico.

Unos minutos más tarde, en un choque en el centro del campo, Martín quedó tendido en el suelo y dio un gran susto a todos. Fue necesaria la intervención de los médicos y el jugador fue trasladado en ambulancia hasta el hospital comarcal del Noroeste. Este incidente paró el juego durante diez minutos y frenó el ritmo del encuentro. Tras la reanudación, el equipo de Pepe Soler siguió buscando el gol que necesitaba, pero no llegaba. Varias oportunidades fallidas hasta que en una jugada en el área visitante donde intervienen varios jugadores con sucesivos remates y rechaces de la defensa Parches logra empujar lo justo para batir a Berto.

El delirio se transformó rápidamente en preocupación y los fantasmas de años anteriores se empezaron a pasear por El Morao. Pepe Soler, que ha mantenido al equipo en la primera plaza del grupo XIII durante toda la temporada, ya había avisado en su presentación que llegaba dispuesto a terminar lo que en la anterior etapa en el Caravaca no había logrado: el ascenso. Lo deseaba y lo consiguió, su vinculación con la Ciudad de la Cruz ya era grande, su mujer y su hijo son caravaqueños, pero ahora su nombre se recordará junto a la plantilla que ha hecho posible el sueño de una afición a la que se le resistía una alegría como ésta, tan esperada como merecida.

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