Regreso a la ACB tras dos años en el desierto de la LEB

El proyecto del Lucentum sólo tiene viabilidad, sobre todo económica, en la máxima categoría

L.V. | ALICANTE

El Baloncesto Lucentum Alicante consiguió ayer el ansiado ascenso a la ACB y la próxima temporada volverá a jugar con los mejores clubes del baloncesto español tras los dos años de travesía en el desierto que le tocó vivir en la LEB después del descenso sufrido en la temporada 2007-08.

El Lucentum es un club joven, pues se fundó en 1994, y apenas ha vivido seis años de su historia en la ACB, pero su estancia en la LEB se había convertido para el conjunto alicantino en un castigo después de haber saboreado las mieles del éxito sólo hace unas temporadas.

Deportiva y, sobre todo, económicamente, el proyecto del Lucentum sólo tiene una viabilidad real con el equipo en la máxima categoría. Por eso, todo lo que no fuera ascender no significaba quedarse un año más en el mismo sitio, sino que suponía un paso atrás para la entidad.

Con la victoria frente al Melilla en la Final a Cuatro de Fuenlabrada, el conjunto alicantino se ha vuelto a ganar sobre la cancha un sitio entre los grandes. Una plaza que deberá ratificar ahora en los despachos, cumpliendo todos los requisitos económicos para jugar en la ACB.

El de ayer es el tercer ascenso del club alicantino en su historia a la ACB. El primero llegó en la temporada 1999-2000, con una plantilla dirigida por Andreu Casadevall en la que militaba un jovencísimo José Manuel Calderón o dos pívots como Jorge García y Guillermo Rejón que regresaron esta temporada para repetir experiencia.

El segundo, tras pagar la novatada en su primera experiencia en la ACB, fue en la campaña 2001-02. El técnico argentino Julio Lamas fue uno de los grandes artífices de los éxitos en aquella temporada, como también lo fue el ahora base del Tau Vitoria Pablo Prigioni.

Este año, con Óscar Quintana como capitán de la nave, el Lucentum ha recuperado su sitio en la ACB, donde partirá con el objetivo de lograr la permanencia, pero también con la ilusión de volver a vivir momentos mágicos como jugar una Copa del Rey o participar en las eliminatorias por el título.

Pero el camino hacia el ascenso no ha resultado fácil para el Lucentum. El conjunto alicantino fue el gran dominador de la primera parte de la competición y lideró, incluso, con comodidad la clasificación.

Sin embargo, en la segunda vuelta sufrió un importante bajón de juego y resultados y cuando se vio superado por el Valladolid -con el que al final perdió la primera posición por la diferencia de puntos- el golpe anímico fue importante.

Así, las últimas jornadas de la Liga regular e, incluso, de las eliminatorias de ascenso fue más una lucha del Lucentum contra sí mismo que contra los rivales, de la que finalmente, para su bien, salió vencedor.

Tras la decepción de la Final a Cuatro de la temporada pasada, la 2007-08, el Lucentum ha conseguido quitarse la espinita que tenía clavada, si bien es cierto que sólo el técnico Óscar Quintana, el alero argentino Axel Weigand y los pívots Martynas Andriuskevicius y Taylor Coppenrath sobrevivían de aquella cita.

Junto a ellos, el club apostó esta temporada por una plantilla con mucho peso para los jugadores nacionales y recuperó a viejos conocidos del club como Jorge García, Rejón o Berni Hernández, además de Pedro Llompart, José Miguel Txemi Urtasun o el veterano Carlos Cazorla. A ellos les sumó al escolta estadounidense Kyle Hill y, en a la recta final de la Liga, le añadió a Alfonso Sánchez.

Todos ellos son los que pasarán a la historia como los héroes del tercer ascenso del Lucentum a la ACB.