El Efesé ríe tras dos décadas llorando (2-2)

Un gol de Juan Pablo en el tiempo añadido da al Efesé un ascenso que se resistió durante 21 años

FRANCISCO J. MOYA| ALCOY (ALICANTE)
Un aficionado, en Alcoy. / J. M. R./
Un aficionado, en Alcoy. / J. M. R.

El fútbol es como la vida. Como el clima. Puede estar lloviendo mucho tiempo. Pero al final, siempre escampa. En la vida, puedes estar pasándolo mal mucho tiempo. Puedes sufrir una vida de múltiples padecimientos, pero el destino, quizás Dios -sólo para creyentes- siempre te reserva algún día de gozo. Siempre escampa.

Cartagena, una de las ciudades más castigadas por el fútbol en el último medio siglo, vivió ayer una de esas jornadas cuajadas de gloria. En los noventa, apareció Pombo, aquel central del Getafe que ganó más en un día que en toda su carrera, y le siguió el mazazo del Badajoz. La década no pudo terminar peor: el . En 2006, ante el Vecindario, el Efesé lo hizo todo para subir. Y la suerte le dio la espalda. Tres años después -caprichos del fútbol- toda la suerte que no tuvo en medio siglo se le apareció de golpe al Cartagena. Tal vez la Virgen de la Caridad tuvo algo que ver en un final de partido que nadie olvidará.

Fue con un hombre menos, a merced de un rival que volaba, maldiciendo otra vez su escasa fortuna y rozando el 3-1 el Alcoyano, cuando surgió el milagro. Carmona tuvo fe y luchó un balón que Martín no quiso mandar fuera del campo. Así, el balear se plantó solo delante de Maestro y le cedió toda la gloria a Juan Pablo, cuya carrera desde el centro del campo para que Carmona tuviera un pase fácil pareció la carrera de una ciudad entera. Toda Cartagena corrió con Carmona. Toda Cartagena empujó a la red el balón con Juan Pablo. Era el minuto 91. Era la apoteósis. Era un sueño hecho realidad. Era -seamos sinceros- un milagro. Bendito...Pero milagro.

El caso es que todo empezó tal y como estaba escrito en el guión. Los jugadores del Alcoyano no apretaban. Mordían. Incluso más que su afición, que se dejó la garganta antes de que comenzara el juego y se relajó en cuanto el árbitro pitó el inicio, tal vez confiada en que el gol local llegaría casi por una cuestión de pura lógica. Una internada de Rafa Gómez a la que Linares llegó muy forzado (minuto 4) fue el primer aviso de un Alcoyano lanzado. Mora se sacó un disparo seco que rozó el palo de Rubén muy poco después. Fue el primer susto de verdad.

El Cartagena estaba demasiado encerrado y sólo la seguridad del meta Rubén y la firmeza de Yuste y Mariano Sánchez daban a entender que el Efesé sabía lo que hacía. En realidad, los de Paco Jémez no jugaban. Pero tampoco sufrían. Esperaban un fallo del contrario. Y llegó. Vaya si llegó. Fue en el minuto 28, cuando un defensa local dio un pase horizontal delante de su portero y Viyuela, que andaba por allí, se llevó la pelota hacia la izquierda, donde a él más le gusta jugar. Pudo disparar, pero optó por centrar. Lo que a él más le gusta. Y Pepe Mena, el hombre que se pasó seis meses diciendo que haría el gol del ascenso, hizo el 0-1, gracias a un buen remate de cabeza.

Más sustos

En el guión estaba escrito que este gol debía anestesiar las ansias del Alcoyano y que las cosas se calmarían. Era lo que el Cartagena esperaba. En esta ocasión, no se cumplió el guión. El Alcoyano siguió a lo suyo, poniendo todo el fútbol y Pelusa estuvo a punto de empatar. Su remate de cabeza se fue lamiendo la escuadra de Rubén. Era el minuto 34. Casi en la siguiente acción, el balón se estrelló en el larguero. Había disparado Linares, quien se encontró con un fantástico Rubén, lo mejor del Efesé en esta eliminatoria.

El conjunto cartagenero seguía acorrolado. Y los de Bordalás eran una máquina de fabricar ocasiones. Una falta en la frontal ejecutada por Mora fue la última opción alcoyanista en un primer periodo que auguraba una segunda parte llena de sufrimiento.

Expulsión y goles

Otra vez falló el guión, ya que los quince primeros minutos del segundo acto fueron del Cartagena, que estaba cada vez más firme en defensa e incluso Tato y Carmona empezaban a fabricar contragolpes. El Collao animaba más que nunca a los suyos, pero la situación estaba controlada. Hasta que en el minuto 58 el aragonés López Muñoz quiso ser protagonista y expulsó a Viyuela por una falta que cometió Cabrejo. Lo lamentable es que pasó lo mismo en su primera amarilla.

Un poco antes, una salida temeraria de Maestro no fue aprovechada por Tato para dejar sentenciada la eliminatoria. Mena dejó su puesto a Nano y el Efesé dio un paso más hacia atrás. Y, por eso, empezó a sufrir. Los de Bordalás tiraron por el camino más corto. Balones arriba a Linares. Hasta el último cuarto de hora, el Efesé repelió todas las acometidas del alcoyano.

Pero en el minuto 73, el central Negredo, solo en el segundo palo para sorpresa suya y de toda Alcoy, empujó a la red un centro de Patri. El Efesé se desplomó y encajó el 2-1, obra de Diego Jiménez tras un barullo en el área. Pudo llegar el tercero. Y hasta el cuarto. Un agarrón de Armando a Mora pareció penalti. Pero el destino estaba con el Cartagena.

Todo pintaba para que se consumara una nueva tragedia. Pero se equivocó Fernando Martín y Carmona tuvo fe. Juan Pablo le acompañó y se convirtió en héroe por sorpresa. De ahí hasta el final, no hubo partido. El Alcoyano empezó a llorar de pena. Y el Cartagena, de alegría. Antes ya de pitar el árbitro, El Collao sólo era para la gente de Cartagena. La fiesta empezó en Alcoy, siguió en el submarino y hoy comienza una nueva vida. Una buena vida que empieza hoy...

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