El presidente de Repsol descarta un ERE o despidos en la refinería de Escombreras

Antonio Brufau dice que todos los problemas acabarán con la ampliación de la factoría

M. J. A.| COLPISA MADRID
I. Antonio Brufau durante la junta de accionistas. / EFE/
I. Antonio Brufau durante la junta de accionistas. / EFE

El presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, aseguró ayer que los problemas de las paradas de la refinería de Cartagena son «temporales» y desaparecerán «en un par de años», en cuanto se ejecute el proyecto de modernización de la planta. Respecto a los trabajadores, dijo que «no vamos a despedir a nadie ni habrá Expediente de Regulación de Empleo (ERE), y está todo el mundo cobrando su sueldo».

Según explicó en la junta de accionistas de la petrolera, los planes de inversión en curso permitirán que no vuelva a suceder nada similar. Mientras tanto, «si los márgenes vuelven a ser positivos, veremos si se pone en marcha». Pese a la parada «no vamos a despedir a nadie. Si no se hubiera emprendido una inversión de 3.000 millones de euros, habría gente que estaría en la calle».

«Cartagena será una magnífica refinería en dos años y ocupará a los que trabajaban en la planta antes y hasta 300 ó 400 personas más», insistió.

Frente a estas perspectivas, censuró la protesta de los trabajadores por la supresión de la entidad colaboradora de asistencia sanitaria. Recordó que esa desaparición vino impuesta por la Ley de Presupuestos. «Hemos cancelado ese servicio diferencial porque la Seguridad Social ya no acepta este sistema y ofrecemos a los empleados su integración en el régimen general del refino con un complemento cuyo coste corre a cargo de la compañía en dos terceras partes, mientras que el tercio que repercute en los trabajadores representa nueve euros al mes».

Empleados «diferentes»

Y añadió: «Hemos dicho basta porque hay cosas que no pueden ser aceptadas, porque el país no está para estas alegrías en estos momentos», zanjó. Y se refirió a los protagonistas de la protesta como aquellos que «quieren ser diferentes al resto de los trabajadores».

«Hay cosas que no pueden ser aceptadas. El país no está para estas alegrías. Si quieren manifestarse tienen todo el derecho, les asiste la ley, pero hay que saber de qué hablamos, de [que quieren] ser diferentes a los trabajadores de Repsol y a los ciudadanos de España», aseveró.

En su discurso antes los accionistas, pidió a las «fuerzas políticas, empresariales y sociales» que abandonen los debates de «hace treinta años» acerca del despido libre y vean a los cuatro millones de parados como «una oportunidad» para poner en valor la fuerza laboral del país y mejorar la cualificación del empleo.