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Cartagena

Cartageneros en el Callejero Álvarez Alonso

Al maestro Álvarez también se le recuerda con un busto y varias placas en el centro de la ciudad
16.03.09 -

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El autor de 'Suspiros de España', inmortal en El Bohío
Calle de Álvarez Alonso, junto a la carretera de Santa Ana. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM
S e ha escrito que Cartagena era la tierra del pasodoble. Y ello viene avalado porque en este rincón del Sureste se compusieron tres partituras de renombrada importancia: La gracia de Dios, del maestro Roig; El abanico, de Javaloyes -que sigue empleando la guardia real inglesa en los relevos- y, sobre todos, Suspiros de España, obra imperecedera e internacional de Antonio Álvarez Alonso. El maestro cuenta con una calle que tiene su entrada por la de Alfonso XIII y Puente del Bohío y salida por la de Mozart, en la barriada de San Cristóbal, de Los Dolores, que tomó esa denominación el 16 de febrero de 1966. Con un busto en la plaza del Rey y con una placa en la plaza de San Sebastián, que recuerda que fue allí donde en el año 1902 se estrenó el universal pasodoble.
El maestro Antonio Álvarez Alonso, popular pianista, compositor y director de compañías de zarzuelas de los últimos años del siglo XIX, nació en Martos (Jaén) el 11 de marzo de 1867 en el seno de una familia de la clase media. Pronto empezó a destacar como un aventajado pianista dando conciertos por el territorio nacional, en alguno de los cuales alternó con Pablo Sarasate. Pero donde el maestro Álvarez Alonso destacó con indudable éxito fue en la composición, como señala Alfredo García Segura. Más de veinte zarzuelas estrenadas, escritas en colaboración con prestigiosos libretistas como Antonio Paso Cano, Tomás Rodríguez Alenza, Eugenio Gullón y Fernández Terán, Enrique García Álvarez, etc., así lo atestiguan. Algunos títulos de estas obras son El Gran Visir, Fantasía Morisca, Las niñastoreras, Siluetas madrileñas, La perra chica, Rey de oros y Salud y suerte. El maestro compuso infinidad de marchas, himnos, plegarias, pasacalles y pasodobles. Pero es a Cartagena a la que corresponde el honor de haber sido la ciudad donde compuso la obra más representativa de su inspiración.
En el año 1897 llegó el maestro Álvarez Alonso a Cartagena dirigiendo una compañía de zarzuelas que representaba sus propias obras y de la que él era, a la vez, director de orquesta y empresario. La gira artística que venían realizando no debió de resultarle muy provechosa económicamente porque aquí disolvió la troupe y aquí se afincaron el maestro y su hermano Manuel, que formaba parte de la orquesta.
MUERTE PREMATURA
No fue ajena a la decisión de Antonio de quedarse aquí su situación matrimonial que era la de separación. El maestro vivió en Cartagena hasta su muerte ocurrida el 21 de junio de 1903, a los 36 años, a consecuencia de una angina de pecho. Era la madrugada del mencionado día y se encontraba solo en la casa de la calle del Carmen que tenía alquilada. Se pagaron dos pesetas como gastos de enterramiento en una fosa de tierra. Nadie debió preocuparse por la conservación de la sepultura y después de los seis años preceptivos, sus restos mortales fueron depositados en una fosa común.
Durante los seis años que vivió en Cartagena impartió clases de música formando excelentes alumnos; formó un conjunto orquestal, un sexteto, con el que actuaba en cafés de la calle Mayor, y creó con una peña de amigos para fomentar el gusto por la música seria y, sobre todo, continuó componiendo.
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